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1946, el último militar


¡Qué hay de nuevo… Viejo!


Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza

El 18 de enero, en México, el presidente Manuel Ávila Camacho funda el Partido Revolucionario Institucional (PRI) a partir del PRM. El 19 de enero, Douglas MacArthur promulga la Carta del Tribunal Militar para el Lejano Oriente, o Tribunal de Tokio.

Sí, era 1946, último año del gobierno de Manuel Ávila Camacho, el último presidente militar. Hasta entonces fueron 29 militares y después siguieron los abogados.

En las conferencias mañaneras nos percatamos de las corcholatas que fueron destapadas el año pasado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde mi punto de vista, es un juego al que ha hecho entrar a todos (¿o seguirá la regla de divide y vencerás?), y todos buscan desempeñar sus funciones lo mejor posible, aunque en realidad hacen campaña para el 2024. Pero parece que se han olvidado de que la vida no tiene palabra de honor, y no sé si será uno o el otro. Hasta el día que sea, será el que sea.

Ante la alerta del poder militar a mediados del sexenio, la ola verde está más presente que nunca. El Ejército ya no está replegado en los cuarteles, en las zonas militares, donde siempre hacía sus funciones.

Hoy la presencia castrense amaga el pacto federalista, no sólo en materia de seguridad, sino también en la administración de bienes y servicios.

Las Fuerzas Armadas desempeñan hoy 246 funciones civiles, con un presupuesto multimillonario; ya no pasan por la mediación de representación en el Congreso, todo un tema de democracia, y parece que ya no necesitan la aprobación del Congreso para tener un presupuesto sin límite.

Con todo esto, aumentan los contratos privados y generan autonomía presupuestal. ¿Acaso regresaremos a un estado militarizado?

Las fuerzas militares tienen un rol activo que contrasta notablemente con la discreta presencia que mantuvieron durante casi todo el siglo XX, cuando se limitaban a brindar apoyo social en casos de emergencia en todo el país.

El papel político del Ejército se ha venido fortaleciendo a lo largo de los años, en tanto que el de las autoridades civiles se ha debilitado debido a su fragmentación.

El presidente López Obrador ha echado mano de los militares en funciones inéditas en México, como las construcciones de un aeropuerto internacional, un sistema ferroviario y cientos de sucursales bancarias estatales.

Por otro lado, la Marina ya no sólo vigila la seguridad de los puertos mercantiles y aduanas marítimas; ahora también realiza las funciones administrativas.

¿Dónde quedó la lealtad al pueblo de México, si vemos comunidades abatidas por la delincuencia, por los cárteles, que ya no respetan a los niños ni a las familias; pueblos fantasmas; México no merece que su Ejército voltee hacia otro lado y haga que no ve ni escucha las ráfagas de las armas y la sangre derramada en todo el territorio nacional.

Sus actividades son una fuerza intimidatoria amenazante para el pueblo sabio, como lo llama López Obrador.

Feliz año 2022.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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