• Ambiental News-Miguel Á.

México sólo debe aplicar vacunas antiCOVID-19 de probada alta eficacia



+ Como médica, me niego a promover la vacunación con vacunas que probablemente

no protegerán de las variantes a la población mexicana


@soylajefita *


Llamemos a las cosas por su nombre. Estoy cansada de no decir lo que son las vacunas contra la COVID-19 de baja eficacia: son vacunas inadecuadas para estos momentos.¿Necesitamos callar con el fin de no desincentivar la vacunación?

Al callar, somos cómplices de un gobierno que compra y aplica vacunas con cuestionable eficacia y efectividad contra las nuevas variantes.

Pareciera como si hubiera un mensaje oculto y obligado en México (y en otros países) de que no se puede decir nada malo de las vacunas para no promover a los antivacunas. Entonces, ¿debemos decir que todo es perfecto, cuando no lo es?

Hoy en día ¿el irresponsable es quien se atreve a cuestionar a alguna vacuna? Como médicos, tenemos la obligación de cuestionarlas TODAS... pues es la rigidez metodológica y la rigidez en su aprobación y en su seguimiento la que da la confianza a la gente en las vacunas.

Cuestionar una vacuna no nos convierte en antivacunas. Nos convierte en defensores de lo mejor para la salud. Usar las vacunas que cumplen los más altos criterios refuerza la confianza en las vacunas.

Me pregunto: ¿Cuántos médicos están vacunados con Sinovac, CanSino y Sputnik? ¿Cuál vacuna le pusieron a Jorge Alcocer y a Hugo López? ¿Cuántos médicos se van a quedar tranquilos con las nuevas variantes?

Debemos levantar la voz y decir: no quiero en México estás vacunas que no han sido aprobadas ni por la EMA ni por la FDA... o por el simple hecho de que algunos mexicanos van a tener que viajar a Canadá, a Europa o a Asia, y en muchos países nos les van a aceptar las vacunas CanSino, Sinovac y Sputnik.

Pero no solo por eso, pues muchos mexicanos no tendrán en su mente viajar, sino porque tenemos que estar seguros de que las vacunas que aplicamos tendrán más probabilidad de protegerlos contra las variantes alfa, delta, beta, gamma, etc.

Hablar con la verdad da confianza en los procesos. Yo misma he ido en contra de los anti-vacunas porque sus fundamentos son erróneos y porque NECESITAMOS vacunarnos todos para acabar con esta pandemia.

Pero eso no significa que tenga que callar al ver que unas vacunas no son ideales. Y por eso escribo mi artículo hoy. Quiero vacunas que sí protejan contra las variantes en mi país.

La Secretaria de Salud ya debió haber incrementado la velocidad a la que se aplican las vacunas y tomado decisiones sobre el tipo de vacunas con las cuales continuará la vacunación.

Y debería informar si sería necesario dar un booster de Pfizer a quienes recibieron alguna vacuna que no proteja contra las variantes. Que vengan las críticas, no me importa. Quiero acabar con la pandemia, no una eterna endemia.

La confianza se gana con las buenas prácticas. Empecemos por exigirlas todos los médicos que tenemos el conocimiento para hacerlo. Sé que muchos estarán en desacuerdo y que muchos otros piensan igual que yo.

Como fiel defensora de las vacunas, también tengo que aceptar y decir que no todas las vacunas contra la COVID-19 son iguales. No todas protegen igual de la enfermedad severa. No todas protegen igual de infección. No todas protegen contra las variantes.

Hoy, en tiempos de variantes, las frases "todas las vacunas son buenas" y "la buena vacuna es la que te toca", parecen mediocres y hasta negligentes. Somos científicos y debemos admitir que frente a las nuevas variantes esto ya NO APLICA.

Tenemos evidencia de países que las han usado y están en aislamiendo nuevamente. Como médica, me niego a promover la vacunación con vacunas que probablemente no protegerán de las variantes a la población mexicana. Todas las vacunas, hasta ahora, protegen de la muerte.

Sabemos muy poco sobre la efectividad frente a las nuevas variantes de las vacunas Sinovac, CanSino y Sputnik. Ningún dato duro hay de éstas para la variante Delta, por ejemplo.

De Sputnik, sabemos que tiene un vector viral replicante y las autoridades han hecho caso omiso de esto. Y, mientras tanto, todos los médicos ¿callados?

Antes de que los tradicionales se me vengan encima, quiero que vean la cantidad de gente que quiere revacunarse en México, porque no sabe si la vacuna que recibieron los protegerá contra las variantes. Todos los días recibimos esas preguntas.

Hay que decirlo: es probable que algunas vacunas de baja eficacia no confieran la protección necesaria frente a la variante Delta.

Y esto no solo sucede en México. En muchos países algunos no se quieren vacunar porque no confían en las vacunas que está poniendo su gobierno. La peor campaña antivacunas ¡la hace una vacuna que no protege como debiera!

Si queremos que TODOS corran a vacunarse y se sientan seguros, usemos SÓLO vacunas que sabemos que tienen más probabilidades de proteger contra variantes. Tenemos la experiencia de otros países ¿por qué no aprendemos de ellos? Uruguay y Chile están cambiando sus opciones de vacunación después de una mala experiencia.

En Bahrain, donde administraron Sinopharm, a pesar de ser uno de los países con mayor vacunación, tuvieron un pico terrible. Ahora están pensando en aplicar una dosis booster de Pfizer a las personas que recibieron Sinopharm y piden, especialmente a los obesos, mayores de 50 años y a aquellos con enfermedades crónicas, que se revacunen. Tenemos que ir adaptando las decisiones de salud pública a los cambios que exigen las variantes. Las mismas farmacéuticas creen que probablemente también tendrán que adaptar sus propias vacunas.

Todos los médicos sabemos que cuando el paciente tiene amplio conocimiento de un tratamiento y la convicción de que le sirve, promueve la adherencia al tratamiento.

¿Qué estamos viendo? Que la gente que recibe la vacuna que no le gusta, busca revacunarse con la que ellos quieren. La gente lee, se informa, busca. No veo en Canadá a la gente buscando revacunarse después de recibir AstraZeneca o Pfizer, pero a diario leo que la gente que recibió CanSino y Sinovac en México quiere revacunarse.

No soy yo quien incentiva esto. Es algo que está sucediendo. Seamos realistas: es muy probable que al usar estas vacunas de baja eficacia terminemos gastando el DOBLE.

El gobierno podría comenzar a contemplar la opción de aplicar boosters de Pfizer a quienes recibieron ciertas vacunas, para asegurar su protección contra las variantes, como ya se está considerando en varios países.

Para quienes pondrán el grito en el cielo con mi artículo, les digo: México está dentro de las 15 economías más grandes del mundo. No tenemos la economía de Burundi, de Mozambique o de Nigeria.

Sé que hay carencia de vacunas, pero México podría y debería cambiar sus políticas de salud pública y comportarse como un país que busca no sólo disminuir muertes, sino tener un mejor control epidemiológico, y eso implica negociar y comprar las vacunas correctas para las condiciones que el virus imponga.

No somos un paupérrimo país para conformarnos con las vacunas que otros países no quisieron comprar. No veo a Francia peleando por dosis de CanSino, ni a Alemania distribuyendo Sinovac entre su población.

En México la vacunación ha sido guiada, de manera incorrecta, por criterios políticos, y la compra de vacunas también. Vendrán las consecuencias.

Con una vacunación lenta y con vacunas de baja eficacia frente a las variantes, no sólo corremos el riesgo de tener más muertes por saturación de hospitales; también corremos el riesgo de hacer endemia y eternizarnos con este virus pasando de semáforos amarillos a rojos por años.

Hoy me parece irresponsable callar. Como inmunóloga, sé que contra la variante Delta no es lo mismo estar vacunado con Pfizer o AstraZeneca que con Sinovac, CanSino o Sputnik. Claro que queremos salvar vidas y prevenir la muerte, pero ¡podríamos estarlo haciendo mejor! Podemos quedarnos en la rayita de "sólo quiero que no se mueran; háganle como puedan con la vacuna que les toque" o ir a comprar sólo Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson -y tal vez Novavax-, para tratar de controlar la pandemia.

Por cierto, ya debería nuestro gobierno estar negociando con Novavax, no con CanSino.

Estoy harta de ver a niños sin quimioterapias; de escuchar falsas promesas de comprar medicamentos faltantes y de ver que las vacunas contra la COVID-19 se compran por México sin considerar ningún criterio epidemiológico ni inmunológico. Con la salud no hay que ser mediocres.

Porque quiero un México sano y que la gente esté protegida contra las variantes, exijo al Gobierno de México que aplique únicamente vacunas que tienen efectividad comprobada contra variantes, por lo menos contra aquellas que van a predominar en el mundo, y todo indica que será la Delta, pues la variante que tiene mayor transmisibilidad usualmente se vuelve la dominante.

El 23 de junio, The New England Jornal of Medicine publicó un artículo sobre las decisiones que se pueden tomar en relación a la vacunación y las nuevas variantes. Esta frase del artículo me parece especialmente importante: "...the larger the number of infected persons, the greater the chance that new variants of concern will arise. Hence, effective public health strategies such as social distancing, the use of masks, and the targeted use of effective vaccines that reduce both infection and transmission can help to limit viral evolution.

Limiting transmission in the general population is extremely important for slowing the emergence of additional variants of concern".

("... cuanto mayor sea el número de personas infectadas, mayor será la posibilidad de que surjan nuevas variantes de preocupación. Por lo tanto, estrategias de salud pública efectivas como el distanciamiento social, el uso de máscaras y el uso específico de vacunas efectivas que reducen tanto la infección como la transmisión pueden ayudar a limitar la evolución viral.

Limitar la transmisión en la población general es extremadamente importante para retrasar la aparición de variantes adicionales de preocupación").

Esto quiere decir que si queremos combatir variantes, además de distanciamiento y cubrebocas, debemos de considerar la efectividad de las vacunas para disminuir tanto la infección como la transmisión y aplicar las dos dosis. Esto, claramente, no se logra con vacunas de baja eficacia.

Si somos de la idea de que las vacunas sólo deben de proteger de muerte, entonces sigamos con la idea de que todas las vacunas son perfectas, pero con la COVID-19 no es tan sencillo: hay vacunas con muy baja eficacia y hay variantes que están complicando la efectividad de algunas vacunas. NO quiero politizar más las vacunas, pero hay que hablar de esto.

La vacunación contra la COVID-19 debe ser dinámica. Debemos ir tomando decisiones en el camino para estar a la altura de las variantes y ajustar la vacunación... y hacerlo rápido.

Siento que quienes tenemos conocimientos de inmunología y/o epidemiología tenemos la responsabilidad de levantar la voz.

Quien esté 100 por ciento seguro de que CanSino, Sinovac y Sputnik también van a proteger de muerte y de picos que saturen los hospitales frente a las variantes, y que van a ayudar a limitar la infección y transmisión, que no me haga caso.

Mientras tanto, yo le apostaré a cinco vacunas que serían las únicas que pediría al Gobierno conseguir: Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson (Janssen) y Novavax (cuando se apruebe). * Médica inmunóloga

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