• Ambiental News-Miguel Á.

Asesinaron a 212 activistas ambientales y defensores de la Tierra en 2019: Global Witness

+ Colombia y Filipinas fueron los países que registraron mayor número de agresiones; en México hubo 18

Por lo menos 212 activistas ambientales y defensores de la tierra, muchos de comunidades indígenas, fueron asesinados en 2019 al intentar proteger sus territorios de las incursiones de intereses mineros, empresas agrícolas, empresas madereras y corporaciones de petróleo y gas, según el organismo de control internacional Global Witness (Testigo global, en español). Es el mayor número de asesinatos registrados en un solo año.

Según el informe anual de Global Witness, dos países: Colombia, con 64 asesinatos, y Filipinas, con 43, representaron el 50 por ciento de los homicidios de activistas ambientales e indígenas. Más de dos tercios de los asesinatos tuvieron lugar en América Latina, con 33 asesinatos solo en la región amazónica.

"Los agronegocios y el petróleo, el gas y la minería, han sido los principales impulsores de los ataques contra los defensores de la tierra y el medio ambiente, y las industrias que impulsan aún más hacia el cambio climático a través de la deforestación y el aumento de las emisiones de carbono", afirmó la activista de Global Witness, Rachel Cox.

Global Witness es una organización sin fines de lucro con sede en Londres.

"Muchos de los peores abusos ambientales y de derechos humanos son impulsados ​​por la explotación de los recursos naturales y la corrupción en los sistema político y económico mundiales. Los defensores de la tierra y el medio ambiente son las personas que se oponen".

El sector más letal para los activistas ambientales en 2019 fue la minería, con 50 personas asesinadas por oponerse a la minería ilegal en sus tierras, señaló Global Witness. Y los ataques contra miembros de comunidades indígenas continuaron creciendo, hasta ser un tercio de todos los ataques fatales contra defensores de la tierra entre 2015 y 2019.

Norma Gayonan, miembro de la comunidad Kadimac en Mindanao, Filipinas, se encuentra en tierras ancestrales tomadas ilegalmente para plantaciones de banano. Miembros de Kadimac han recibido disparos y encarcelados por intentar recuperar sus tierras y hogares. GLOBAL WITNESS / JEOFREY MAITEM


Global Witness publicó que uno de los asesinados en 2019 fue Datu Kaylo Botolan, un líder de los indígenas manobo que se opuso a la minería ilegal en el territorio Manobo.

La organización indicó que además del alto número de asesinatos, muchos activistas y defensores de la tierra han sido silenciados por ataques violentos, arrestos, amenazas de muerte y demandas judiciales.

Una activista que aún está bajo amenaza es Angélica Ortiz, líder del pueblo wayuu que se ha opuesto por mucho tiempo a la mina de carbón más grande de América Latina, ubicada en la reserva indígena Lomomato, en la guajira colombiana, añadió Global Witness.

La ONG apuntó que a pesar del número récord de asesinatos y amenazas, las comunidades indígenas y activistas locales lograron varias victorias importantes en 2019.

La tribu indígena Waorani de Ecuador ganó un fallo para evitar que el gobierno abra el territorio Waorani para la exploración de petróleo y gas, y en Indonesia, a la comunidad indígena Dayak Iban, del centro de Borneo, se le otorgó la propiedad legal de 10 mil hectáreas de tierra, después de años de lucha.


Resumen del informe Durante años, las personas defensoras de la tierra y el medio ambiente han estado en la primera línea de defensa en contra de las causas e impactos del colapso climático. Una y otra vez, han desafiado a industrias irresponsables que arrasan descontroladamente bosques, cielos, humedales, océanos y zonas de biodiversidad en riesgo. Sin embargo, a pesar de la evidencia contundente sobre la importancia de su rol y los incesantes peligros que enfrentan, numerosas empresas, financiadoras y gobiernos, fallan en proteger su importante y pacífica labor. Nuestro informe anual sobre asesinatos de personas defensoras de la tierra y el medio ambiente de 2019, muestra el número más alto de muertes en un solo año hasta la fecha. 212 personas defensoras de la tierra y el medio ambiente fueron asesinadas en 2019, un promedio de más de cuatro personas por semana.

Datos GW
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HALLAZGOS RELEVANTES Asombrosamente, más de la mitad de los asesinatos reportados el año pasado ocurrieron en dos países: Colombia y Filipinas. Ambos países han registrado un aumento de ataques contra personas defensoras de la tierra y el medio ambiente desde 2018. En 2019 los asesinatos en Colombia alcanzaron los 64 activistas – el número más alto jamás registrado por Global Witness en el país. Informes muestran un aumento drástico de asesinatos a líderes comunitarios y sociales en dicho país en los últimos años. La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha señalado varias razones por las que la ola de violencia ha incrementado, entre ellas, los desafíos en la implementación del Acuerdo de Paz de 2016, incluyendo la reforma agraria y los programas para incentivar el cambio de cultivos ilegales a cosechas legales. Los movimientos resultantes de las dinámicas de poder interno están impulsando una mayor violencia. Desde el 2018, Filipinas se ha vuelto cada vez más mortal para los activistas, y ha sido constantemente señalado como uno de los peores lugares en Asia por sus ataques a defensores. Pero las cosas empeoraron aún más en 2019 con el incremento de asesinatos a 43. El implacable desprestigio de las personas defensoras por parte del gobierno, así como la impunidad generalizada de sus atacantes, podrían estar impulsando dicho aumento.

Más de dos tercios de los asesinatos ocurrieron en América Latina, clasificada constantemente como la región más afectada desde que Global Witness comenzó a publicar datos en 2012. En 2019 solo en la región amazónica ocurrieron 33 muertes. Casi el 90% de los asesinatos en Brasil fueron en la Amazonía. En Honduras, los asesinatos aumentaron de cuatro en 2018, a 14 el año pasado, convirtiéndose en el país per cápita más peligroso de 2019. La minería fue el sector más letal, con 50 defensores asesinados en 2019. Las agro-empresas continúan causando destrucción, con 34 defensores asesinados, 85% de los cuales fueron registrados en Asia. La tala fue el sector con el mayor aumento de asesinatos a nivel mundial desde 2018, con un 85% más de ataques registrados contra defensores que se oponen a dicha industria y 24 personas defensoras asesinadas en 2019. Europa sigue siendo la región menos afectada, con dos personas asesinadas en 2019 – ambas trabajaban para detener la tala ilegal en Rumania. Los pueblos indígenas siguen estando en mayor riesgo de represalias, con un 40% de víctimas pertenecientes a comunidades indígenas. Entre 2015 y 2019, más de un tercio de los ataques letales fueron contra pueblos indígenas ­– a pesar de representar tan solo el 5% de la población mundial. Más de 1 de cada 10 personas defensoras asesinadas eran mujeres. A menudo, éstas son la columna vertebral de su comunidad, y tienden a asumir mayor responsabilidad de cuidado de la niñez y familiares mayores, a la vez que tratan de ganarse la vida y trabajar como activistas. Las mujeres que actúan y alzan la voz pueden también enfrentar amenazas específicas a su género, incluida la violencia sexual. Si otros miembros de su hogar son defensores, también pueden convertirse en objetivos.  En promedio, cuatro defensores han sido asesinados semanalmente desde diciembre de 2015, mes en que se firmó el acuerdo climático de París, rodeado de esperanzas por una nueva era de progreso climático. Muchos más son silenciados con ataques violentos, arrestos, amenazas de muerte, violencia sexual o demandas judiciales. Las agro-empresas y el petróleo, el gas y la minería han sido los principales impulsores industriales de este conflicto – y, a medida que talan nuestros bosques e inyectan dióxido de carbono a nuestra atmósfera, son también los sectores que nos empujan cada vez más hacia el implacable cambio climático. Las personas defensoras de la tierra y el medio ambiente juegan un papel vital en la protección de estos bosques y ecosistemas  en riesgo climático crítico. Investigaciones recientes muestran que comunidades indígenas y locales en todo el mundo están a cargo de bosques que contienen el carbono equivalente a 33 veces nuestras emisiones anuales. Incluso si esta cifra es impactante, probablemente sea una subestimación. Al mismo tiempo, investigaciones indican con claridad que las tierras a cargo de pueblos indígenas tienen menores tasas de deforestación y mejores niveles de conservación que zonas de protección que los excluyen. El lado oscuro de estos hechos es que las comunidades indígenas también sufren un número desproporcionado de ataques contra defensores. La desprotección en su tenencia de la tierra, las prácticas comerciales irresponsables y las políticas gubernamentales que priorizan las economías extractivas a costa de los derechos humanos, están poniendo en riesgo a estas personas y sus tierras. El abordaje de estas problemáticas debería encabezar los esfuerzos mundiales para hacer frente al cambio climático. Pero tal como están las cosas, corremos el riesgo de perder una gran oportunidad. La pregunta para todos nosotros es si queremos construir un futuro mejor y más verde, para nuestro planeta y las personas. La respuesta está en las campañas y soluciones que las personas defensoras de la tierra y el medio ambiente han ido mejorando generación tras generación.


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