• Ambiental News-Miguel Á.

Atenta contra la democracia que más mujeres en pobreza sufran mayores impactos del cambio climático


La vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, advirtió que "mientras las mujeres tienen dificultades para acceder a la atención de la salud que necesitan, la pandemia de COVID-19 parece estar revirtiendo los logros que hemos conseguido a nivel global en la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis, la malaria, la desnutrición y la mortalidad materna e infantil".

Al hablar ante la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, Harris añadió que "este año, al considerar la condición de las mujeres, sobre todo en lo relativo a su participación en la toma de decisiones, debemos tener en cuenta la condición de la democracia".

En su mejor expresión, la democracia protege los derechos humanos, promueve la dignidad humana y reivindica el Estado de derecho; es un medio para lograr la paz y la prosperidad compartida, y debe velar por que cada ciudadano -con independencia de cuál sea su género- tenga una voz igualitaria.

También debe asegurar elecciones libres y justas que respeten la voluntad del pueblo.

A su vez, la democracia necesita de vigilancia constante, y también de mejora continua. Es un proceso en permanente evolución. Y hoy sabemos que la democracia cada vez soporta mayores presiones. Por 15 años consecutivos, hemos visto en todo el mundo un menoscabo alarmante de la libertad.

De hecho, algunos expertos creen que este último año ha sido el peor del que se tiene registro en lo que concierne al deterioro de la democracia y la libertad.

Por eso, incluso al tiempo que enfrentamos una crisis de salud y una crisis económica globales, resulta fundamental que sigamos defendiendo la democracia.

Para ello, Estados Unidos sigue fortaleciendo su compromiso con las Naciones Unidas y con el sistema multilateral en general. También estamos en proceso de reincorporarnos al Consejo de Derechos Humanos, porque sabemos que la situación de nuestra democracia depende de nuestro compromiso colectivo con los valores plasmados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El estado de la democracia también depende fundamentalmente del empoderamiento de las mujeres. Y esto no se debe solamente a que la exclusión de las mujeres en la toma de decisiones sea un indicio de una democracia débil, sino también a que la participación de las mujeres fortalece la democracia. Y eso es así en todos los contextos.

Contemplo el mundo en general y me siento inspirada por los avances que se están logrando. Me enorgullece anunciar que si bien Estados Unidos todavía tiene trabajo por delante, nosotros también estamos progresando y, cada día, las mujeres fortalecen nuestra democracia.

En todas las elecciones presidenciales de los últimos 56 años en Estados Unidos, han votado más mujeres que hombres. Nunca antes hubo tantas mujeres en el Congreso de Estados Unidos. Nunca antes tantas mujeres fueron la principal fuente de ingresos de su familia. Y apenas la semana pasada, el Presidente designó a dos mujeres a cargo de dos de nuestros once comandos de combate.

Hay mujeres al frente de gobiernos locales, estatales y nacionales de Estados Unidos, que toman decisiones importantes sobre la seguridad de nuestra nación e impulsan un crecimiento significativo de nuestra economía. Estas son señales de progreso. Estas son señales de fortaleza.

Pero, estimados amigos y amigas, no podemos dar por supuesto este avance. Especialmente ahora. La COVID-19 ha puesto en riesgo la seguridad económica, la seguridad física y la salud de las mujeres en todos los sitios.

Mientras las mujeres tienen dificultades para acceder a la atención de la salud que necesitan, la pandemia parece estar revirtiendo los logros que hemos conseguido a nivel global en la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis, la malaria, la desnutrición y la mortalidad materna e infantil.

Por eso, el primer día de nuestra gestión, Estados Unidos se reincorporó como Estado Miembro y líder de la Organización Mundial de la Salud. Y estamos revitalizando nuestra colaboración con ONU Mujeres, a fin de contribuir al empoderamiento de las mujeres en todo el mundo.

Esta es la verdad:

Cuando las mujeres encuentran obstáculos al intentar recibir atención de la salud de calidad…

... Cuando las mujeres enfrentan inseguridad alimentaria…

... Cuando hay más probabilidades de que las mujeres vivan en la pobreza y, por ende, sufren un impacto desproporcionado por efecto del cambio climático…

... Son más vulnerables a la violencia de género y, por consiguiente, se ven afectadas desproporcionadamente por los conflictos…

... En todas estas situaciones, para las mujeres es más difícil participar plenamente en la toma de decisiones...

... es mucho menos probable que las democracias prosperen.

Eleanor Roosevelt, que forjó la Declaración Universal de Derechos Humanos, expresó en una ocasión: “Sin igualdad, no puede haber democracia”.

Vale decir, el estado de las mujeres es el estado de la democracia. Estados Unidos trabajará para que haya mejoras en el estado de ambos.

Hemos asumido el compromiso de reivindicar los valores democráticos integrados en la Declaración y tenemos la convicción de que, cuando trabajamos juntos a nivel mundial, podemos hacer realidad la visión plasmada en ese instrumento.

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