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Aumenta el riesgo de enfermedades mentales la contaminación del aire



+ Una investigación revela la relación del aire contaminado con problemas de salud mental


Por Kristina Marusic


Esta es la parte 1 de la serie de 5 partes: El costo mental de la contaminación: cómo la contaminación del aire, el agua y el clima dan forma a nuestra salud mental.

Pittsburgh.- Melanie Meade se ha convertido en el rostro de la defensa del aire limpio en su comunidad, que se encuentra a la sombra de uno de los sitios industriales más contaminantes del oeste de Pensilvania. Durante ocho años ha estado en reuniones comunitarias, mítines y conferencias de prensa, y ha aparecido en noticias locales sobre la epidemia de asma infantil y las altas tasas de cáncer de su comunidad . Su mensaje para los legisladores y US Steel, que opera el sitio industrial Clairton Coke Works, es simple: Merecemos acceso a aire limpio y saludable.

Es un trabajo de amor, pero ha tenido un costo emocional. "Cuando supe por primera vez que Clairton, una ciudad de solo tres millas cuadradas de tamaño, tenía asma infantil a más del doble de la tasa nacional, pensé que tan pronto como otras personas lo supieran gritarían y llamarían a Oprah por teléfono para decirle que las cosas tienen que cambiar", dijo Meade a Environmental Health News. "No ha sido así". En cambio, Meade siente como si sus súplicas apasionadas se encontraran con un encogimiento de hombros, lo que ha contribuido a su ansiedad y depresión. "Te hace sentir derrotado. Te preguntas, ¿debería haber dedicado más tiempo a mi propia familia e hijos en lugar de luchar para tratar de lidiar con estos problemas?". Meade no es la primer activista que se siente desanimada por el lento progreso, pero los descubrimientos científicos recientes apuntan a otro factor de riesgo: la exposición a la contaminación del aire provoca cambios en el cerebro que aumentan el peligro de enfermedad mental. Y a pesar de los grandes avances en las últimas décadas, esto pone en riesgo a millones en los Estados Unidos, ya que aproximadamente cuatro de cada 10 residentes viven en condados con contaminación del aire no saludable, según el informe Estado del aire 2021 de la Asociación Estadounidense del Pulmón . El informe analizó el ozono y la contaminación por partículas a corto y largo plazo, y las personas de color tenían un 61 por ciento más de probabilidades de vivir en un condado con una calificación reprobatoria en una de las categorías de contaminación.


El oeste de Pensilvania tiene una de las peores calidades de aire del país:

  • El condado de Allegheny (que abarca a Clairton y Pittsburgh) solo ha logrado el cumplimiento total con los estándares federales de calidad del aire una vez en toda su historia: en 2020, cuando los cierres relacionados con COVID-19 redujeron las emisiones;

  • A pesar de esa reducción en las emisiones, los residentes aún experimentaron un promedio de un día a la semana de aire insalubre en 2020;

  • La región recibe constantemente calificaciones "F" por la calidad del aire de la Asociación Estadounidense del Pulmón;

  • El condado de Allegheny se encuentra en el 2 por ciento superior de todos los condados de Estados Unidos por riesgo de cáncer debido a la contaminación del aire;

  • Las escuelas primarias locales cercanas a instalaciones contaminantes experimentan tasas de asma infantil de hasta el 30 por ciento, más del triple del promedio nacional del 8 por ciento y del promedio estatal del 10 por ciento;

  • El cambio climático está impulsando eventos climáticos extremos en la región que aumentarán el riesgo de exposición a la contaminación del aire.

  • La contaminación del aire no es solo un problema urbano; muchas zonas rurales del oeste de Pensilvania también experimentan contaminación del aire por la industria del petróleo y el gas .

Además de sus problemas de contaminación del aire, la región también soporta una carga sustancial de enfermedades mentales. Una nueva investigación indica que la exposición infantil a la contaminación del aire puede afectar nuestra salud mental como adultos y vincula los picos con más visitas a las salas de emergencias por enfermedades mentales entre los niños.

Mientras tanto, las comunidades del oeste de Pensilvania con el nivel más alto de contaminación del aire a menudo enfrentan otras dificultades que impactan negativamente la salud mental, como la pobreza, el crimen y el racismo, mientras carecen de acceso a recursos de salud mental. "Los científicos solían asumir que la contaminación del aire afectaba principalmente a los pulmones", declaró Aaron Reuben , investigador y candidato a doctorado en psicología clínica en la Universidad de Duke. "Con el tiempo, aprendimos que también afecta al corazón. Ahora nos damos cuenta de que la contaminación del aire afecta a todos los sistemas de órganos que hemos examinado, incluido el cerebro".

La carga para la salud mental de la contaminación del aire

Vista de US Steel Edgar Thompson Works desde Eighth Street y Halket Street

en Braddock, PA. (Crédito: Njaimeh Njie )


En abril, Reuben publicó un estudio pionero sobre la contaminación del aire y la salud mental que se llevó a cabo durante más de dos décadas. Encontró que mientras más contaminación del aire estaban expuestas las personas cuando eran niños, más probabilidades tenían de sufrir una enfermedad mental cuando cumplieran 18 años, la edad en la que suelen aparecer los síntomas iniciales. En lugar de centrarse en un diagnóstico específico como la mayoría de los estudios anteriores, los investigadores analizaron las respuestas de los participantes del estudio a preguntas detalladas de la encuesta sobre muchos síntomas, incluida la dependencia del alcohol, el cannabis y el tabaco; comportamiento antisocial; trastornos de la alimentación; depresión; ansiedad; estrés post traumático; y delirios y alucinaciones. "La evaluación de los síntomas nos brinda más información sobre cuántos síntomas diferentes tienen las personas y en qué nivel de gravedad", señaló. "La idea de que hay un trastorno específico que la gente tiene con un interruptor de encendido o apagado está realmente desactualizada. La enfermedad mental no es binaria. No estamos simplemente deprimidos o no estamos deprimidos. Todos caminamos con síntomas de angustia mental que encontramos más o menos agobiantes según lo que esté sucediendo en nuestras vidas y nuestra capacidad para regular esa angustia", agregó El estudio de Reuben utilizó datos sobre dos contaminantes del aire relacionados con la salud cerebral alterada en estudios anteriores: PM2.5 (partículas contaminantes microscópicas generadas durante los procesos industriales y la combustión de combustibles fósiles y madera) y óxidos de nitrógeno (contaminantes asociados con la quema de combustibles fósiles de las centrales eléctricas, emisiones de vehículos y algunos sitios industriales). Solo la exposición al óxido de nitrógeno mostró una clara evidencia de empeoramiento de la salud mental, pero Reuben consideró que es probable que otros químicos en la contaminación del aire tengan efectos similares. "Cuanto más estudiamos los contaminantes del aire adicionales, menos seguro estoy de que haya alguna clase que no dañe el cerebro", explicó. Si bien su investigación no prueba que la contaminación del aire cause enfermedades mentales, sí indica que la exposición a la contaminación del aire puede aumentar moderadamente la gravedad de la enfermedad mental y aumentar sustancialmente la carga social y financiera de las enfermedades mentales en las comunidades. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para el oeste de Pensilvania. De 2018 a 2020, el 40 por ciento de los adultos en el condado de Allegheny informaron haber tenido uno o más días en los que su salud mental "no era buena", según datos estatales. Esa cifra fue aún mayor (53 por ciento) entre las personas de 18 a 44 años. Estas cifras fueron más altas en el condado de Allegheny que en la mitad de otros condados de Pensilvania y ligeramente más altas que los promedios estatales.

Se estima que el 13 por ciento de los adultos en el condado de Allegheny dijeron que su salud mental no fue buena durante 14 o más días en el último mes. Esa cifra fue ligeramente más alta en la ciudad de Pittsburgh con un 15 por ciento, e incluso más alta en Clairton con un 18 por ciento. Esto coloca a Clairton en el peor 25 por ciento de las ciudades estadunidenses por el porcentaje de adultos que experimentan 14 o más días de mala salud mental cada mes. Pensilvania se encuentra entre los 10 estados con mayor gasto en salud mental de los Estados Unidos. Los funcionarios del condado de Allegheny han declarado que esperan asegurar 25 millones de dólares en fondos de ayuda federal contra la COVID-19 para asignarlos a servicios de salud mental, drogas y alcohol, lo que llevaría la cantidad total presupuestada para esos servicios para 2021 a 500 millones de dólares. El estudio de Reuben fue relativamente pequeño, pero muchos otros estudios realizados en todo el mundo han mostrado vínculos entre la exposición a la contaminación del aire y los problemas cognitivos (incluida la demencia y la enfermedad de Alzheimer ) y las enfermedades mentales. Un estudio publicado a principios de noviembre descubrió un marcador genético de la depresión que hace que las personas sean más susceptibles a la depresión provocada por la contaminación del aire, lo que marca la primera vez que los científicos muestran un vínculo directo entre la exposición a la contaminación del aire y el funcionamiento del cerebro a nivel neurológico. Un estudio masivo de 2019 analizó datos de salud mental de 151 millones de personas en los Estados Unidos y 1.4 millones de personas en Dinamarca y encontró que los períodos prolongados de mayor contaminación del aire en las áreas urbanas estaban relacionados con un aumento del 16 por ciento en los casos de trastorno bipolar y un 6 por ciento de aumento en los diagnósticos de depresión.

Vista de Clairton Coke Works en Clairton, PA. (Crédito: Njaimeh Njie )


"Vimos asociaciones significativas entre la calidad del aire y las enfermedades mentales, incluso después de controlar otros factores que podrían causar enfermedades mentales", mencionó Andrey Rzhetsky, coautor del estudio y profesor de medicina en la Universidad de Chicago. "Personalmente, me sorprendió lo fuerte que fue la señal". Los investigadores tenían datos más detallados para el grupo de Dinamarca, y el vínculo entre la contaminación del aire y las enfermedades mentales para ese grupo era aún más fuerte: la exposición a la contaminación del aire se relacionó con un aumento del 31 por ciento en el trastorno bipolar; del 104 por ciento en la esquizofrenia; del 210 por ciento en el trastorno de la personalidad y del 68 por ciento en la depresión mayor. Además de ser mucho más grande, el estudio de Rzhetsky difería del de Reuben en que analizó los diagnósticos oficiales de enfermedades mentales en lugar de los síntomas y consideró los efectos de 87 contaminantes del aire diferentes. Eso hace que sea difícil comparar los dos estudios, señaló Rzhetsky, pero pensó que el estudio de Reuben estaba "muy bien diseñado". Ambos estudios tienen limitaciones similares, incluido el uso de modelos de datos para estimar la exposición de las personas a los contaminantes del aire. Los científicos todavía están tratando de averiguar exactamente qué sucede en los cerebros expuestos a la contaminación del aire que afecta la salud mental y la cognición, pero muchos piensan que está relacionado con la inflamación que causa la contaminación del aire. La inflamación crónica en el cerebro puede dañar las neuronas involucradas en las respuestas reguladoras del cerebro y del sistema nervioso, lo que a su vez puede afectar la salud mental.

"Los estudios en modelos animales han demostrado que hay tres vías diferentes por las cuales los contaminantes del aire pueden ingresar al cerebro y causar inflamación", apuntó Rzhetsky. "Uno es a través de los pulmones entrando en la barrera hematoencefálica. Otro es a través de neuronas olfativas que conectan la nariz con el cerebro, y el tercero es a través del estómago y el sistema digestivo". Cuando los contaminantes ingresan al cerebro a través de estas vías, explicó, "crea una inflamación persistente en el cerebro que puede causar síntomas en animales que imitan cosas como la depresión o la enfermedad bipolar".

Los picos cortos en la contaminación del aire envían a más niños

a la sala de emergencias por enfermedades mentales

Niños jugando en un evento anual "Trunk or Treat" en Braddock Avenue y Library Street,

en Braddock, PA. (Crédito: Njaimeh Njie )


La investigación sugiere que la exposición incluso a picos breves de contaminación del aire aumenta las visitas a la sala de emergencias (ER) por crisis de salud mental en los niños. Cole Brokamp, ​​profesor asistente de pediatría en el Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati y la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati, fue el autor principal del primer estudio que analizó la exposición a corto plazo a la contaminación del aire y los efectos en la salud mental de los niños. Ese estudio de 2019 encontró que los niños expuestos a grandes cantidades de contaminación del aire tenían más probabilidades de terminar en la sala de emergencias por un problema de salud mental unos días después que los niños con menor exposición. Brokamp analizó cinco años de datos de la sala de emergencias de más de 6 mil 800 niños menores de 18 años que visitaron el Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati por angustia psiquiátrica que incluía ansiedad, depresión, trastorno bipolar, tendencias suicidas, trastornos de la personalidad y esquizofrenia. Los investigadores calcularon la exposición de los niños a PM2.5 de los tres días previos a su visita a la sala de emergencias y determinaron que cada aumento en la exposición a PM2.5 de 10 microgramos por metro cúbico estaba relacionado con un gran aumento en las visitas a la sala de emergencias, aunque todas las exposiciones diarias se mantuvieron por debajo de los estándares de la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Brokamp señaló que pocos estudios han investigado el vínculo entre la salud mental de los niños y la exposición a la contaminación del aire, pero sus hallazgos probablemente representan la punta del iceberg. "Nuestro estudio solo capturó a niños con enfermedades mentales lo suficientemente graves como para provocar una visita a la sala de emergencias", explicó Brokamp. "También tenemos que pensar en cómo puede afectar o no a las personas que tienen depresión o ansiedad más leve. Es posible que nunca vayan a la sala de emergencias, pero eso no hace que sus problemas de salud mental sean menos importantes". Nadie ha estudiado aún si existe un vínculo entre la contaminación del aire y las visitas a urgencias por enfermedades mentales en el oeste de Pensilvania. EHN se comunicó con el Departamento de Salud de Pensilvania, el Departamento de Salud del Condado de Allegheny y los dos sistemas hospitalarios más grandes del oeste de Pensilvania (Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh y Allegheny Health Network) para solicitar datos sobre las visitas de niños a la sala de emergencias por enfermedades mentales, y ninguna pudo proporcionar esos datos, pero los picos sustanciales en la contaminación del aire son frecuentes en la región. El nivel medio de exposición diaria estimada a PM2.5 en el estudio de Brokamp que condujo a un aumento en las visitas a la sala de emergencias de salud mental para los niños fue de 10.5 microgramos por metro cúbico de aire. Según un análisis de los datos de la EPA , uno o más de los monitores de aire en el condado de Allegheny registraron promedios diarios de PM2.5 superiores a 10.5 μg / m3 durante aproximadamente cuatro meses en 2020 (129 días), y 2020 fue uno de los mejores años en la historia reciente de la calidad del aire en la región.

"Estamos preocupados por los resultados de este estudio y este análisis del aire de Pittsburgh", indicó Patrick Campbell, director ejecutivo de la organización de defensa del aire limpio con sede en Pittsburgh: Group Against Smog and Pollution (GASP). "Esperamos que nuestros funcionarios de salud pública se lo tomen en serio". El estudio de Brokamp es parte de un creciente cuerpo de investigación que indica que la exposición a la contaminación del aire es dañina para la salud humana a niveles muy por debajo de los límites legales actuales.

El estándar federal de 24 horas para PM2.5 es de 35 microgramos por metro cúbico de aire. El Departamento de Salud del condado de Allegheny, que supervisa la calidad del aire en la región, aún no ha publicado su informe anual de calidad del aire para 2020, pero en 2019 uno de los monitores de aire del condado (el más cercano a Clairton) registró PM2.5 las 24 horas. niveles que excedieron ese estándar en nueve días . El nivel más alto registrado fue de 66.4 microgramos de PM2.5 por metro cúbico de aire, casi el doble del nivel permitido actualmente por la ley en los EE. UU. Se espera que la EPA endurezca los estándares para PM2.5 en 2022. Chris Togneri, oficial de información de salud pública del Departamento de Salud del condado de Allegheny, dijo que la agencia ha tomado medidas significativas para mejorar la calidad del aire en la región en los últimos años. "El Departamento de Salud cree que todos merecen un aire saludable", dijo Togneri a EHN, y señaló que el Programa de Calidad del Aire de la agencia, que incluye alrededor de 50 empleados, "opera una de las redes de monitoreo de aire más densas de la nación", que consta de 16 Sitios de monitoreo del aire que se analizan regularmente para determinar si se deben agregar o reubicar monitores. También señaló las mejoras recientes al sistema de alerta de calidad del aire de la agencia y al tablero de control de calidad del aire con el objetivo de hacer que la información sobre la calidad del aire sea más accesible para el público en general. "En general", dijo, "los esfuerzos del Departamento de Salud han dado como resultado algunas de las mayores mejoras en la calidad del aire en los Estados Unidos".

Injusticia ambiental y salud mental La contaminación del aire no respeta los límites geopolíticos, por lo que los impactos de la contaminación del aire en la salud mental son relevantes para todos en el oeste de Pensilvania. Pero muchas de las comunidades que experimentan los niveles más altos y los picos más frecuentes de contaminación del aire también experimentan otros factores estresantes comunitarios como la pobreza, el crimen y el racismo. En el estudio de Brokamp, ​​los niños de vecindarios que experimentaban altos niveles de pobreza eran los más propensos a experimentar una crisis de enfermedad mental después de los picos de contaminación del aire. Dijo que esto podría deberse a que la pobreza y el crimen causan estrés, lo que resulta en una inflamación que puede dañar el cerebro y el sistema inmunológico, lo que podría empeorar los impactos similares de la exposición a la contaminación del aire. En el oeste de Pensilvania abundan los ejemplos de lo que algunos investigadores llaman "códigos postales tóxicos": regiones donde una combinación de injusticia ambiental , racismo y pobreza crea impactos negativos sustanciales en la salud. Por ejemplo, Monongahela Valley (comúnmente conocido como "Mon Valley"), un antiguo corredor de acero de municipios desde el extremo sur de Pittsburgh hasta la frontera de Virginia Occidental, incluidos Braddock, Duquesne, Clairton, McKeesport, Charleroi, Monessen y Uniontown, regularmente ve picos extremos en la contaminación del aire que conducen a algunos de los aires más sucios del país . Los municipios del Valle de Mon tienen índices de pobreza que oscilan entre el 16 por ciento y el 40 por ciento, significativamente más alto que el índice de pobreza del 11 por ciento del condado de Allegheny y el índice de pobreza estatal del 12 por ciento. Varias de estas comunidades también tienen porcentajes sustancialmente más altos de residentes negros en comparación con el estado o la región en su conjunto: el condado de Allegheny es 13 por ciento negro y Pensilvania es 12 por ciento negro, en comparación con Duquesne, que es 57 por ciento negro; Braddock, que es 67 por ciento negro, y Clairton, que es 38 por ciento negro. Johnstown, una antigua ciudad siderúrgica a unas 65 millas al este de Pittsburgh, que tiene un porcentaje ligeramente más alto de residentes negros que el promedio estatal (15 por ciento) y una tasa de pobreza del 38 por ciento, tuvo la misma cantidad de días de aire insalubre que Pittsburgh en 2020, a pesar de tener una población quince veces menor (19 mil 569 y 300 mil 286 personas, respectivamente). Y la exposición a la contaminación del aire en estas comunidades probablemente esté empeorando los efectos en la salud mental de formas que los investigadores y los funcionarios de salud pública no reconocen por completo. Maggi Barton, portavoz del Departamento de Salud de Pensilvania, indicó que la División de Epidemiología de la Salud Ambiental del DOH no ha investigado el vínculo entre la contaminación del aire y la salud mental". Togneri mencionó que los programas de salud mental del condado de Allegheny son administrados por el Departamento de Servicios Humanos, que es una agencia separada, y que si bien esa agencia evalúa algunas causas subyacentes de las enfermedades mentales, no tienen acceso a los datos de personas con seguro privado, lo que limita las investigaciones. También señaló que el Departamento de Salud ha promulgado una nueva legislación destinada específicamente a mejorar la calidad del aire en Mon Valley, que se convirtió en ley en septiembre. Requiere que 18 contaminadores industriales locales que impactan la calidad del aire en el Valle de Mon (incluida Clairton Coke Works) reduzcan sus emisiones cuando se espera que las condiciones climáticas pronosticadas atrapen contaminantes cerca del suelo. Campbell, con GASP, dijo sobre la legislación: "No es una regulación perfecta, pero estamos viendo mejoras modestas en términos de calidad del aire y cómo los funcionarios de salud comunican los días de aire deficiente ... y cualquier mejora es una buena noticia, incluso si no lo es". moviéndonos tan rápido como nos gustaría que fuera". Acceso a la atención de salud mental

"La gente se muestra reacia a pedir ayuda solo una vez, y mucho menos a tener

que pedir ayuda para llegar allí también", dijo Melanie Meade, defensora

del aire limpio de Clairton. (Crédito: Njaimeh Njie)


Las comunidades empobrecidas a menudo carecen de recursos de salud mental. Pensilvania tiene aproximadamente 220 proveedores de salud mental por cada 100 mil personas, lo que lo sitúa en la mitad inferior de los estados para acceder a la atención de salud mental. El condado de Allegheny tiene una mejor tasa, con 349 proveedores por cada 100 mil personas, pero esos recursos no están distribuidos de manera uniforme ni accesibles por igual. En Clairton, donde el 23 por ciento de los residentes vive por debajo del umbral de pobreza, el hospital más cercano está a unas cuatro millas de distancia, pero muchos residentes no poseen automóviles y el transporte público es notoriamente lento y poco confiable. "Clairton no tiene ningún apoyo [de salud mental] inmediato aquí, por lo que debe tener transporte fuera de aquí para obtener la ayuda que necesita. La gente se muestra reacia a pedir ayuda solo una vez, y mucho menos a tener que pedir ayuda para llegar allí también", señaló Meade. Nadie ha estudiado los vínculos potenciales entre la contaminación del aire y las enfermedades mentales en Clairton, pero los estudios han demostrado que casi se duplican las exacerbaciones del asma en el área luego de eventos de contaminación del aire aguda, lo que revela un vínculo claro entre la contaminación del aire local y la salud de los residentes. Es probable que estas fluctuaciones en la contaminación del aire también estén afectando la salud mental a corto y largo plazo en Clairton. Meade creció en Clairton, pero vivía en Carolina del Norte cuando su padre murió por complicaciones relacionadas con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en 2013. Regresó a Clairton para planificar su funeral y terminó quedándose. En seis meses, su madre también murió. Su hermano había muerto unos años antes y el peso de esas pérdidas la golpeó de una vez. Se sentía como si se estuviera ahogando en el dolor. Estaba deprimida y ansiosa. Viajó por la ciudad para buscar ayuda en una clínica de salud conductual, pero no sintió que encontrara una atención culturalmente competente . "No sentía que las personas con las que hablaba se preocuparan por mí&qu