• Ambiental News-Miguel Á.

Australia, ganador indiscutible del Fósil del Día de Oro



+ Conozca algunos de los países que queman el planeta

con más inversiones en combustibles fósiles


Australia gana el primer Fossil of the Day

El día finalmente llegó. Después de obtener cuatro premios fósiles hasta ahora en la COP26, Australia ahora ha ganado su primer ORO (aplausos, por favor).

Todo ese arduo trabajo y esfuerzo ha valido la pena después de:

+ No hay nuevas políticas para reducir las emisiones o eliminar gradualmente los combustibles fósiles;

+ No entregar NDC ambiciosas;

+ Aprobar tres nuevos proyectos de carbón en los últimos meses;

+ Descartar la firma del Compromiso Global de Metano;

+ Un 'plan de inacción' para los vehículos eléctricos, a favor de los autos que consumen mucha gasolina;

+ Desplegar la alfombra roja para Santos, el gigante del gas, en su pabellón de la COP;

+ Invitar a consultas sobre diez nuevas áreas para la exploración de petróleo en alta mar;

+ No actualizar el objetivo 2030.

Ahora, de regreso a salvo en Oz, el primer ministro se ha superado a sí mismo al anunciar otro plan #ScottyFromMarketing realmente brillante: para mantener en marcha la bola de los combustibles fósiles, invertirá la friolera de 740 millones de dólares en tecnología de combustibles fósiles, como Carbon Capture Storage, que el banco verde público de Australia se verá obligado a tragar.

Todos los ojos están puestos en Glasgow y los borradores de textos en este momento, pero Scott John Morrison todavía está llamando la atención al enarbolar la bandera de emisiones de carbono.


Brasil gana el segundo lugar por llevar a todo un país al pasado

Un informe publicado esta semana por la ONG brasileña Instituto de Estudios Socioeconómicos mostró que Brasil ha aumentado el volumen de subsidios directos e indirectos otorgados a las empresas de combustibles fósiles en 25 por ciento entre 2019 y 2020, unos astronómicos 22 mil millones de dólares, lo cual eclipsa, de alguna manera, el presupuesto de educación del país que, según informó la Cámara de Diputados de la nación, se redujo en 56 por ciento entre 2014 y 2018, de alrededor de 2.3 mil millones a poco más de mil millones.

Las decisiones que conducen a una disparidad tan impresionante son muy difíciles de comprender. Empezamos a entender la mentalidad que puede llevar a tal desigualdad, luego de escuchar los comentarios del ministro de Medio Ambiente de Brasil, Joaquim Leite, durante la plenaria de la COP26, el miércoles: "Tenemos que reconocer que donde hay mucho bosque, hay mucha pobreza".

En la primera lectura, asumimos erróneamente que la declaración en realidad provenía del diario de viaje de un colonizador misionero del siglo XVIII adicto al opio, pero no, esas palabras fueron dichas en Glasgow, en 2021.

Desafortunadamente, sólo sirven para confirmar la lógica ilógica y muy peligrosa del gobierno brasileño. Estas son cifras y comentarios aleccionadores que nos hacen desear tener una máquina del tiempo para enviar al gobierno de Jair Bolsanaro de regreso a la era prehistórica, donde pertenecen sus ideas y políticas.

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