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Cambio climático, olas de calor e incendios forestales


Agua para Todos

Por Juan Carlos Valencia


Hace apenas unos meses escribí que la temporada de lluvias pasada había sido la que más ciclones por el océano Atlántico había presentado en toda la historia. Después informamos que el 2020 había sido el segundo más caluroso de la historia de acuerdo con datos de la NASA, y hoy comentaré de una de las temporadas mas intensas de calor y de incendios forestales.

Estos extremos son una manifestación muy clara del impacto que ha tenido el calentamiento global, el cambio climático, en los patrones de precipi-tación y de temperaturas en todo el mundo.

La temporada más calurosa del año ha comenzado; normalmente inicia en marzo, pero es en abril donde se registran las temperaturas más altas y con muy poca probabilidad de lluvias.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha pronosticado la presencia de un ambiente cálido a muy caluroso sobre gran parte de México prevaleciendo la onda de calor sobre entidades del noroeste, oriente, sur y sureste del país con temperaturas en un rango de 35 a 45 grados Celsius. En Morelos las temperaturas al sur del estado alcanzan ya los 40 grados.

Una onda u ola de calor se define cómo un periodo de varios días o semanas en que se registran temperaturas altas anormales en una zona específica. A lo largo de las últimas décadas, se ha incrementado la tendencia de olas de calor, tanto en su frecuencia como en su intensidad. También ha aumentado la periodicidad de estos con baja humedad, que son responsables de ocasionar sequías y facilitar las condiciones necesarias para el surgimiento de incendios forestales a gran escala. Asimismo, estos eventos han ocasionado muertes de personas por golpes de calor debido a insolación, deshidratación, enfermedades diarréicas agudas y de la piel.

Mientras la variabilidad natural continúa jugando un papel primordial en los extremos de clima, el cambio climático ha empujado las probabilidades y cambiado los límites naturales, ocasionando olas de calor cada vez mas intensas y frecuentes. Por tal razón, las variaciones naturales no pueden explicar por sí solas el incremento de temperaturas, por ende, es necesario incluir la influencia humana para explicar dichos fenómenos.

El cambio climático, causado por actividades de la sociedad, es sin duda el factor que ha agravado las olas de calor y los incendios forestales. El caso del cerro del Tepozteco, en el municipio de Tepoztlán es un claro ejemplo: el incendio ha consumido más de 350 hectáreas de bosques que tardarán años en recuperarse.

Este es un problema de índole global donde varios estudios, con información disponible sobre eventos extremos, puntualizan una mayor recurrencia de éstos e indican que estamos en riesgo de incurrir en una emergencia global ocasionada por la modificación del clima como consecuencia del cambio climático. El problema es que el cambio climático se acelera día con día alcanzando situaciones prácticamente irreversibles, trayendo consigo efectos devastadores y esto se debe a procesos tales como el aumento en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), agricultura y ganadería no sostenible y deforestación, por mencionar algunos.

Por fortuna, todavía estamos a tiempo de tomar las medidas necesarias para evitar dicha aceleración, como lo son reducir significativamente las emisiones de GEI y disminuir la deforestación.

Es evidente la necesidad de frenar la intervención humana en el clima, además de tratar de encontrar soluciones de adaptación para los cambios de clima que ya estamos experimentando en todo el planeta; por lo tanto, es de vital importancia redoblar esfuerzos para limitar y controlar todas las actividades que encaminan al aumento de este fenómeno, con medidas locales y globales progresivas como las acordadas en el Acuerdo de París. #aguaparatodos

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