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¡Con pasión, todo: sin pasión, nada!


¡Qué hay de nuevo… Viejo!

Por Araceli Mendoza

El otro día tuve una cita en la calle Doctor Balmis. Me puse a investigar quién era este doctor, porque seguro tu, amigo lector, has pasado caminando, en transporte o en automóvil por esta calle. Te platico, por si desconocías, como yo, quién fue el doctor Xavier Balmis.

Fue un médico cirujano español (1753-1819) que organizó en 1803 la Real Expedición Filantrópica de la “Vacuna para la viruela” hacia las colonias españolas de América y Filipinas, para difundir la “vacuna”.

Los “cowpox” o “viruela de vaca” era inoculada en los brazos de niños y éstos transmitían la vacuna de brazo en brazo por medio de una punción. La expedición de Balmis representó un gran esfuerzo en su época para disminuir los altos índices de mortandad causados por el virus.

En 1810, el Doctor Balmis estaba en la capital de la Nueva España para observar los progresos de la vacuna y continuar con su propagación. El Diario de México, en su edición del 26 de octubre de 1810, dio cuenta de una epidemia que se extendía por la capital, muy probablemente causada por la viruela, de la cual “sabemos es contagiosa; sus síntomas son los de una calentura maligna, acompañada de inflamación y muchos ardores en la lengua, con grandes manchas en el cutis”.

En el siglo XVIII, la viruela era considerada una enfermedad con un importante componente social, ya que cursaba con elevadas cifras de morbi-mortalidad; tenía una importante repercusión laboral y, al mismo tiempo, creaba una extraordinaria alarma social.

Como consecuencia de los estragos que la viruela producía en los territorios ultramarinos de la Corona de España, el rey Carlos IV, que había perdido un hijo a consecuencia de la viruela, emitió un edicto en el que anunciaba la formación de una expedición con la misión de vacunar gratuitamente a la población, enseñar a preparar la vacuna en los dominios de ultramar y organizar juntas municipales para llevar a cabo un registro y mantener suero para vacunaciones futuras.

Esta expedición fue dirigida por el Dr. Francisco Xavier Balmis, siendo vicedirector el Dr. José Salvany; salieron del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803, en la corbeta María Pita. Este viaje es una de las empresas de salud pública más extraordinarias de toda la historia de la humanidad.

La expedición llevaba a bordo 22 niños de la casa de Expósitos de La Coruña y la vacuna se mantenía por inoculaciones de brazo a brazo entre los niños. Asimismo, Balmis llevaba miles de ejemplares de un tratado que recogía cómo se debía vacunar y cómo había que conservar el suero.

La expedición llegó a Puerto Rico, de donde pasó a Venezuela, donde se dividió en dos grupos: uno, dirigido por Salvany, que extendió la vacunación por Sudamérica, y otro, dirigido por Balmis, que se dirige a Cuba y extiende la vacuna a México y posteriormente a Filipinas, Macao y Cantón; regresa a Madrid en junio de 1806, luego de sufrir múltiples penalidades y muchas incomprensiones.

El Dr. Balmis era un hombre muy bien formado intelectualmente, de talante optimista y de espíritu en extremo activo. Afrontaba el peligro con valentía y su mira era siempre el bien de los demás; por lo tanto, su elección por el Rey Carlos IV como director de la expedición vacunal no fue a voleo (volado) ni consecuencia de la adulación o la influencia.

Por el contrario, en su persona coincidían las mejores dotes de organización y mando, además de haber dedicado más de 50 años a la sanidad y estar en América en repetidas ocasiones. Se dice que era demasiado impulsivo cuando veía en las autoridades locales actitudes de indiferencia y relajo ante algo que, para él, era tan esencial como la propagación de la vacuna en los territorios hispanos de ultramar, a los que consagró más de media vida.

Después de investigar todo sobre el Dr. Balmis, la calle que lleva su nombre, cerca del Centro Médico en la Ciudad de México, considero que debería haber calles en toda la República Mexicana con su nombre. Seguramente ningún libro de texto incluye quién fue este hombre filántropo altruista.

La expedición fue un gran esfuerzo en esa época (por favor, checa las fechas mencionadas anteriormente) y nada tiene que ver con lo que ocurre hoy. El Diario de México daba cuenta de una epidemia, sin redes sociales, sin medios de comunicación masiva y con un alto índice de mortalidad, con repercusiones laborales y alarma social.

¿Acaso es necesario perder un hijo o a un ser cercano para reaccionar como gobernante, como le sucedió al Rey Carlos IV, quien inmediatamente ordenó la expedición? Hasta que la vida te da donde te duele, mientras la soberbia y el poder te hacen indiferente y tomas decisiones equivocadas.

El viaje o expedición de salud pública más extraordinario de toda la historia de la humanidad, y con niños tan valientes, sí pasó a la historia, no como el señor Donald Trump, quien pide a los historiadores resalten su nombre en el tema de la pandemia de COVID-19, cuando descuidó terriblemente a su país, en acciones que no tomó para protegerlo.

Después de saber todo lo que realizó el Dr. Balmis, hoy escucho que se tienen que hacer pruebas para la vacuna de la COVID-19, que si tiene que estar en cadenas frías, a temperaturas muy por debajo de cero grados Celsius.

El Dr. Balmis afrontaba las situaciones sin temor a enfermarse por mojarse. Siempre antepuso el bien de los demás. Desde luego, la elección del Rey Carlos IV no fue por adulación o influencia, ni porque a todo dijera que sí, como sucede actualmente por quien maneja la información de la pandemia de COVID-19, o quien negocia la vacuna con diferentes países y laboratorios, a los que, por cierto, dicen que tendremos que pagar miles de millones de dólares para tenerla, y que el secretario de Hacienda ya “apartó” cierta cantidad para tener la vacuna y aplicarla en primera línea al personal médico y a los adultos mayores.

El Dr. Francisco Xavier de Balmis y Berenguer no toleraba la indiferencia ni el relajamiento de las responsabilidades de la autoridad en vez de actuar. Era un hombre con gran pasión por lo que hacía.

Después de escribir este artículo, confieso que ya me enamore del Doctor Balmis.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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