• Ambiental News-Miguel Á.

Conflictos por el agua para la termoeléctrica de Huexca


Esta semana, el Presidente de la República, Andres Manuel López Obrador, anunció que se reanudarán los trabajos del Proyecto Integral Morelos, específicamente la conclusión de la termoeléctrica de Huexca.

Llama la atención el anuncio tan abierto porque, a menos que ya hayan llegado a acuerdos previos con los inconformes, va a provocar un enfrentamiento frontal con ellos.

Desde 2010 se aprobó su construcción, pero fue hasta 2012, cuando Graco Ramírez asumió el Gobierno, que se comenzó a construir. Se hicieron consultas públicas, se autorizaron obras y acciones a las poblaciones afectadas, pero aún así se tuvo que realizar la construcción con el resguardo de la fuerza pública.

La obra se terminó en 2014, es decir, hace seis años que está terminada, sin producir y costándole al pueblo de México. Lo único que le falta para funcionar es agua.

La termoeléctrica requiere agua para su funcionamiento y, desde el estudio de factibilidad, se decidió no utilizar agua del río Cuautla, sino residual, tratada, de la planta de tratamiento de la ciudad, porque eso evitaría una afectación a los agricultores.

Sin embargo, el agua proveniente de la planta de tratamiento también se vierte al río y más adelante es aprovechada para el riego, por lo que los principales afectados con el aprovechamiento de esas aguas también serían los usuarios de riego pertenecientes a la Asociación de Usuarios del Río Cuautla “Eufemio Zapata Salazar”, A. C. (Asurco).

Sin embargo, esa afectación sería menor: la termoeléctrica usará 245 litros por segundo (lps) de agua para enfriamiento, de los cuales retornará 60 lps después del proceso. Es decir, habría una disminución efectiva de 185 lps por evaporación, que equivalen a menos de 6 millones de metros cúbicos anuales.

Este volumen es mínimo, si se considera que Asurco tiene un volumen anual concesionado de 247 millones de metros cúbicos; es decir, representa sólo el 2.3 por ciento del volumen concesionado.

Y esa posible afectación puede evitarse si se incrementan los caudales que van a la planta de tratamiento a través de la construcción de más drenajes en la ciudad; si se invierte en la rehabilitación de los canales de riego, que hoy presentan fugas de más de 2 mil lps, y si se tecnifica el riego. Sí, leyó usted bien, la termoeléctrica utilizará 245 lps y en los canales actualmente se pierden más de 2 mil lps por fugas, fracturas y fisuras.

Por otra parte, los beneficios son mayores: la termoeléctrica generará en una primera fase 642 MW, equivalentes al 80 por ciento del consumo de todo el estado de Morelos; y la Comisión Federal de Electricidad pagará 5.57 (cinco pesos 57/100 m.n) por cada metro cúbico de agua utilizado, mismo que se dividirá por partes iguales entre el Sistema Operador de Agua Potable y Saneamiento de Cuautla y la Asociación de Usuarios del Río Cuautla (Asurco). Esto equivale a más de 2.5 millones de pesos mensuales para cada uno; casi 30 millones de pesos anuales.

Sin embargo, hay grupos que se oponen y han interpuesto amparos en contra del proyecto; hay un plantón permanente en el lugar donde se construirán los 300 m de acueducto que hacen falta.

Si no se logran acuerdos habrá enfrentamientos, violencia y sangre. Se requiere del compromiso real de los gobierno Federal y del Estado para cumplir a los campesinos de Morelos, y trabajar con ellos, codo a codo, porque no confían en los números de escritorio.

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