• Ambiental News-Miguel Á.

Desconocen las autoridades la problemática de los pueblos originarios, señalan comuneros



+ Aún piensan que las mujeres no tienen injerencia en la tierra, afirman en foro de la Semarnat


Las instituciones gubernamentales se han limitado a intervenir en las comunidades, sin tomar en cuenta la percepción de quienes viven los problemas cotidianos, por lo que lejos de favorecer la participación de los pueblos, intentan aplicar medidas que no ayudan, afirmó Daniela Moreno, comunera de Milpa Alta.

“A ello se suma la creencia de que las mujeres no tienen injerencia en la tierra, y por eso en Milpa Alta sólo 30 por ciento son propietarias, aunque a nivel comunal son pocas las reconocidas como tales, a pesar de que han demostrado que tienen mucho que aportar”, añadió.

Todo esto llevó a la comunidad de Santa Ana Tlacotenco a darse cuenta que si no actuaban por su cuenta, nada lograrían, por lo cual los comuneros decidieron ser “punta de lanza” y sus acciones más recientes han partido de asambleas que consideran la participación para implementar acciones con el apoyo de las autoridades.

Como resultado, asegura Víctor Jurado que se ha reducido la tala hasta en 70 por ciento y con la ayuda de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), se logrará detener el problema al 100 por ciento, pero sin ningún tipo de intervención arbitraria, adelantó.

“La clave ha sido reconstruir el tejido comunal y el objetivo es rescatar la visión en la que el hombre se considere parte de la naturaleza y se mantenga en diálogo constante con ella para garantizar una respuesta sana y equilibrada.

Al continuar las videoconferencias sobre el cuidado de los bosques, impulsadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se estableció que “las comunidades originarias deben ser punta de lanza para implementar acciones que ayuden a revertir los problemas de los bosques, como la deforestación, y las instituciones deben complementar la labor para garantizar que se apeguen a la Ley, teniendo siempre en cuenta el punto de vista de los habitantes”.

Víctor Jurado es comunero de Santa Ana Tlacotenco y Daniela Moreno Cabello representa a la organización “Jóvenes comuneros y comuneras de Milpa Alta”. Ambos participaron en el panel “El trabajo comunitario y autónomo para la conservación del bosque, la defensa de la madre tierra y el territorio de Milpa Alta”.

En el encuentro virtual, organizado por el Centro de Educación y Capacitación para el Desarrollo Sustentable (Cecadesu), destacaron que cuando se habla del cuidado del bosque en la Ciudad de México se debe tener en cuenta que se trata del 60 por ciento de su territorio y que es suelo de conservación, por lo que su cuidado es fundamental para la vida y sustentabilidad de la urbe.

Subrayaron “la necesidad de dialogar con los habitantes de estos ecosistemas, ya que son quienes enfrentan a diario los problemas derivados de la ruptura del ser humano con la naturaleza, definida por una cosmovisión en la que se consideraba al espíritu del bosque".

Jurado advirtió que los verdaderos comuneros tienen una relación horizontal con el bosque, al cual consideran un hermano, por lo que le retribuyen cuando toman algo de él. Sin embargo, en los últimos años ha cambiado la mentalidad y les contempla como una mercancía, por lo que terminan por explotarlos bajo una visión vertical en la que el ser humano se coloca sobre la naturaleza.

Recordó la situación que enfrentó Milpa Alta luego de que un fenómeno meteorológico ocasionó la caída de varios árboles en 2010. Para evitar incendios, con la aprobación de la Semarnat, se determinó aprovechar la madera de los troncos caídos, pero eso se convirtió en una oportunidad para que se talaran árboles vivos, mientras muchos de los troncos caídos en esa ocasión siguieron en el suelo sin ser aprovechados.


7 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo