• Ambiental News-Miguel Á.

Desmantelar la historia


¡Qué Hay de Nuevo… Viejo!


La historia no cambia. ¿Por qué no recordarla y contarla con todas sus letras vivencias y fuerza? La historia de México es tan apasionante, con personajes con ideales en busca de la libertad y de los derechos humanos.

Cristóbal Colón, italiano, nació en Génova. Astuto, obtuvo el apoyo de la rica corona española para realizar una riesgosa travesía; denotó valentía al aventurarse a lo desconocido en su primer viaje, y creatividad, al trazar los mapas dentro de la navegación.

Hoy cuántos hombres y mujeres quisieran tener esas vivencias de descubrimiento y de asombro, capacidad ésta que, por cierto, se ha perdido últimamente. Por eso no puede concebirse el desmantelamiento de mi ciudad y retirar la historia, la cultura, sin conocerla.

En este artículo hablo de una fusión de razas, por el bien de una nación. ¿Acaso los indígenas y las comunidades no siguen marginadas? Hoy carecen de todas las herramientas para la educación, lo cual violenta sus derechos a ser consideradas por el gobierno.

Los españoles dicen que España no puede existir sin América… Y esto es cierto si por España se entienden ellos (los monopolistas), sus parientes, amigos y favoritos, porque emancipada la América, no habrá gracias exclusivas ni ventas de gobiernos, intendencias y demás empleos de Indias porque abiertos los puertos americanos a las naciones extranjeras, el comercio pasará a una clase más numerosa e ilustrada. Todo, gracias al descubrimiento de América.

Pero hoy hablaré de la historia de un hombre con valentía, cuyas vivencias conocerán en este artículo. El 15 de abril de 1817 desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, un joven guerrillero de origen navarro: Francisco Xavier Mina, e hizo esta proclama:

“Mexicanos: permitidme participar de vuestras gloriosas tareas; aceptad los servicios que os ofrezco a favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojalá acierte yo a merecer este título, haciendo que vuestra libertad se enseñoree o sacrificándole mi propia existencia!

“Entonces, en recompensa, decid a vuestros hijos: Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles serviles, vasallos abyectos de un rey, pero hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien.”

Al ser desterrado de su país, Francisco Xavier Mina decidió continuar su cruzada contra el absolutismo y apoyar a la Nueva España en su lucha por la emancipación.

Con su llegada a territorio novohispano, el movimiento insurgente inició una nueva etapa: la resistencia. Al respecto, Lucas Alamán señaló que su expedición fue un relámpago que iluminó por poco tiempo el horizonte mexicano.

Después de la captura y ejecución de José María Morelos y Pavón, la situación de los insurgentes era crítica: Miguel Hidalgo y los primeros caudillos habían desaparecido y sólo unas cuantas partidas capitaneadas por Guadalupe Victoria, José María Liceaga y Vicente Guerrero, continuaban la lucha en Veracruz, el Bajío y el Sur novohispano.

Mina nació en julio de 1789 en Navarra, Pamplona. Con la entrada de tropas francesas a territorio español, a raíz del Tratado de Fontainebleau de octubre de 1807, Mina formó el cuerpo “Corso Terrestre de Navarra”, para combatir a los franceses. Sus acciones guerrilleras le ganaron fama de buen estratega. No obstante, fue hecho prisionero en marzo de 1809 y en 1814, tras la derrota de Napoleón, recuperó su libertad.

Con el retorno de los Borbón al poder se reinstaló el absolutismo en España y se derogó la Constitución de 1812. Ante ello, Mina conspiró contra la Corona española para exigir el restablecimiento de los principios gaditanos*. Sus planes no tuvieron éxito y se exilió en Inglaterra.

Durante su estancia en Londres, Mina conoció a fray Servando Teresa de Mier, quien le hizo comprender que las luchas independentistas de América eran parte del mismo proceso contra el absolutismo de Fernando VII.

Convencido de que en América podría continuar su lucha contra Fernando VII, Mina se embarcó en mayo de 1816 hacia tierras americanas a bordo de la fragata Caledonia, acompañado de fray Servando y 22 oficiales españoles, italianos e ingleses.

Antes de emprender su expedición a la Nueva España, Mina viajó a Haití, donde el general Alexandre Pétion le proporcionó ayuda; asimismo, se reunió con Simón Bolívar.

A bordo de los buques “Neptuno”, “Congreso Mexicano” y “Cleopatra”, Xavier Mina arribó a Soto la Marina, Tamaulipas, el 15 de abril de 1817, donde mandó construir un fuerte, en el cual dejó 130 hombres al mando del Mayor José Sardá, mientras él se adentraba al país con unos 300 seguidores. El fuerte fue destruido por la fuerza naval imperial y Fray Servando Teresa de Mier fue capturado.

Francisco Xavier Mina se internó en la Nueva España para reunirse con los insurgentes y unir esfuerzos contra la Monarquía; en su travesía se enfrentó a los realistas y obtuvo importantes victorias, entre ellas las de Valle del Maíz, de la hacienda de Peotillos, Real de Pinos y Rincón de Centeno, cerca de San Juan de los Llanos.

En el Fuerte El Sombrero, en San Juan de los Lagos, Jalisco, Mina se reunió con el insurgente Pedro Moreno y, a partir de ese momento, la suerte del guerrillero navarro cambió.

Al respecto, la historiadora Doralicia Carmona Dávila refiere que “Mina, urgido de apoderarse de una ciudad importante que reviviera la insurgencia, atacó Guanajuato la noche del 24 de octubre, mas sus tropas fueron dispersadas por el enemigo. Al verse derrotados, Mina y Moreno huyeron al Rancho de El Venadito, pero un cura de Silao los denunció y el 27 de octubre fueron detenidos. Mina fue encadenado y Pedro Moreno fue ejecutado inmediatamente”.

El 11 de noviembre de 1817, Mina fue conducido al Cerro del Bellaco y, frente al fuerte de Los Remedios, fusilado por elementos del Batallón de Zaragoza. Por la captura, el Virrey de Apodaca recibió el título de Conde del Venadito.

Francisco Xavier Mina fue reivindicado el 17 de septiembre de 1823, cuando su cuerpo fue enterrado solemnemente frente al altar mayor de la Catedral de México, junto con Hidalgo, Morelos y Allende, considerados los “Padres de la Patria”. Desde el 15 de septiembre de 1910, sus restos descansan en la Columna del Ángel de la Independencia.

Como nos une el mestizaje en todo momento, ¿acaso los restos de Mina serán retirados, por ser español, de la Columna de la Independencia? El presidente, en el logotipo de la 4T, tiene a José María Morelos y Pavón y a Miguel Hidalgo, personajes que lucharon al lado de un español como Francisco Xavier Mina.

Gracias a los historiadores por sus investigaciones, ya que sin ellas desconoceríamos la historia en los hechos políticos y sociales. Qué mejor momento para contar la historia.


*Principios gaditanos: El liberalismo español no nace en las Cortes de Cádiz.

Antes de que estas Cortes se convocasen había en España no ya liberales,

sino incluso grupos liberales. Ahora bien, no es menos cierto que nunca el liberalismo

se había expresado en España de una forma tan clara y contundente como lo hizo

en Cádiz. Las Cortes de Cádiz proporcionaron una magnífica ocasión

para que los liberales españoles manifestasen sus anhelos de innovación

y diesen una respuesta global a los problemas políticos,

constitucionales, económicos y sociales de España.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

Información:

Archivo General de la Nación.

Historiadora Doralicia Carmona Dávila

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