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Dispositivos «inteligentes» ponen en riesgo físico-mental a menores de edad

Actualizado: 29 de nov de 2021


Por: Fernando Silva


La evolución humana, consciente o inconsciente, ha propiciado un desenfrenado avance de tecnologías para fortalecer mecanismos de control, particularmente, utilizando a las despiadadas instituciones militares de las «potencias» mundiales. Lo patético del asunto, es que estas entidades bélicas están concebidas y diseñadas por el infame dominio que sustentan los poderes fácticos con la intención de condicionar al resto de las naciones y, por ende, de amedrentar y fiscalizar a la humanidad, todo para mantener su inmoral bizarría mientras advierten —con extrema alarma— como inexorablemente se incrementa la deuda externa en los autonombrados países de «primer mundo» y, en consecuencia, cómo se desvanece su adulterada escenografía de soberanía que mantienen a partir de violentar, invadir, hurtar a un sinnúmero de naciones y asesinar a millones de personas en el mundo. Entonces ¿pueden los países llamados «mercados maduros» y con alto índice de endeudamiento como Estados Unidos de América, Reino Unido, Japón, Zona Euro, China… mantener su tasa de crecimiento? Al parecer sí. Mientras su grado de empréstito crece a una velocidad insostenible para sus economías, confían en su autoritarismo y en que la mayor parte de esa deuda pase a sus gobiernos —deuda pública, que posteriormente pagará la sociedad— por lo que para las cúpulas de poder sigue siendo «manejable» y algo más que conveniente.

Lo irónico es que el «Monitor Fiscal» del Fondo Monetario Internacional (FMI) que dirigen compactos grupos elitistas, les requiere a las naciones con mayores recursos económicos, atender sus problemas de deuda a través de sistemas tributarios, los cuales deben considerar: La etapa de la pandemia COVID-19, sus vulnerabilidades fiscales; el riesgo de que se hiendan sus incontables cicatrices económicas; las presiones ciudadanas que exigen se brinde seguridad social a todos sus habitantes; elevar la calidad formativa en todas las escuelas públicas; llevar a cabo procedimientos migratorios legales, ordenados y seguros que permitan el ingreso y estancia en sus territorios con estricto apego a los derechos humanos; así como atender sus controvertidos y cuestionados dilemas históricos para recaudar ingresos bajo el cobijo del control de gestión, concebible únicamente en sistemas de gobiernos autócratas y, particularmente, la expansión capitalista sustentada en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que impactan y modifican las conductas sociales, principalmente, entre infantes y adolescentes, que tienden a determinar atributos peculiares a imágenes cercanas a la representación ficticia de una sociedad futura y con características negativas causantes de la limitación o condicionamiento de la personalidad, impuestas por factores económicos e ideológicos de quienes administran, intervienen, transmiten y distribuyen contenidos que dañan de diversas maneras a tan importante y vulnerable sector social en todas las naciones.

En ese sentido, un sinnúmero de relevantes investigaciones señala, particularmente, alta preocupación por el uso de las TIC, destacando la pérdida de capacidades en la escritura de los menores de edad debido al uso excesivo de los servicios de mensajes cortos (SMS, por sus siglas en inglés). En la misma línea, indican que algunas franjas específicas de la población mundial, como personas con baja autoestima, extraversión, pocas habilidades sociales y especialmente en la niñez y la juventud, tienen características que los hace susceptibles de entrar en una situación que denominan «Adicción a los dispositivos inteligentes» cuyas consecuencias son: Inseguridad si no tienen al alcance su teléfono móvil; evitan visitar lugares que no cuentan con la cobertura de Internet; elevada irritación si sus tutores, profesores o algún allegado les indica apagar o guardar el celular mientras están en el aula, alimentándose o siendo el horario para dormir; no muestran interés por las interacciones presenciales y, quizás lo más grave, no atienden de manera consciente el abundante despliegue de mecanismos de control, de estandarización de las conductas, la violencia promovida en videojuegos, películas, animaciones y series televisivas; así como que pueden acceder en Internet a contenidos perjudiciales para su desarrollo personal e incluso riesgos para su salud física y/o mental, a partir de manifestaciones «inocentes» que promueven valores negativos como la discriminación racial, malos hábitos, acoso escolar y sexual…

Tener en cuenta que en las denominadas «Sociedades del conocimiento» la ciencia, la tecnología y la humanidad configuran una triada conceptual, en donde las erudiciones científicas de la «realidad» y la transformación tecnológica no son procesos independientes y sucesivos, sino que se hallan entrelazados en una trama en la que continuamente se vinculan teorías y datos empíricos con métodos técnicos, en ese entorno, la aplastante maquinaria de negativa propaganda de empresas advirtió el impacto y los beneficios de utilizar plataformas especializadas en línea como escaparate para exhibir sus productos al «mercado» infantil y juvenil en particular. De ahí el tomar en consideración a gente con trastorno de personalidad y en especial a los menores que tienen una exposición significativa a todo tipo de pertrechos comerciales no aptos para su salud mental, y dada la mayor receptividad a la que se someten, tutores y sociedad hemos de acrecentar la voluntad con el objetivo de involucrarnos con afecto, respeto y conciencia para orientales y así reducir su fascinación y dependencia a los dispositivos «inteligentes» además de concienciarles sobre sus implicaciones psicosociales y de desarrollo psicomotor.

En ese entendido, no nacemos con facultades establecidas de pensamiento, ya que lo asimilamos a través del aprendizaje en el cual los elementos externos —además de sus características sensibles-materiales— conllevan una forma específica de utilización y de acción elaborada a través del desarrollo social-cultural; por lo tanto, la aculturación de la experiencia en cada persona se realiza gracias a incorporar ideas o acciones ajenas a la propia manera de ser, de pensar y de sentir.

Esto nos permite comprender que no podemos perder de vista que la relación familia y sociedad es la que tiene en responsabilidad el conservar saludable relación con los infantes y adolescentes, con la finalidad de proveer el mejor escenario para que desarrollen en entornos saludables todo su potencial físico y mental.

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