• Ambiental News-Miguel Á.

El cambio climático es sexista: Samantha Power (USAID)


+ Hay evidencias claras de que las mujeres y las niñas soportan una carga

desproporcionada de los peores impactos del cambio climático


Samantha Power, administradora de la Agencia Estadunidense de Ayuda (USAID) afirmó que el cambio climático es sexista, pero la respuesta no debe serlo; las mujeres conllevan mayores cargas del impacto de la crisis climática y son más propensas a morir en desastres naturales.

Por eso, consideró importante unir el trabajo del clima y el género. Es una conversación urgente ante el último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que pronostica un futuro terrible si no abordamos el tema.

Recordó que en 2015, Melinda Gates y One Foundation lanzaron la campaña “La pobreza es sexista”, con el objetivo de crear un vínculo en la mente de las personas entre las estadísticas sobre la pobreza que la gente escuchaba en las noticias y exactamente sobre quién recaía realmente la carga.

“Desde la incidencia del VIH hasta el acceso a la educación y la riqueza del hogar, casi todos los males del mundo afectan más a las mujeres y las niñas. ¿Y adivina? ¡El cambio climático también es sexista!

Explicó que los impactos del cambio climático no son neutrales al género. “El aumento de las temperaturas afecta a todos; el ritmo creciente y la ferocidad de las tormentas cae sobre hombres y mujeres por igual, pero hay evidencias claras de que las mujeres y las niñas soportan una carga desproporcionada de los peores impactos del cambio climático”.

Mencionó que “las mujeres y las niñas tienen muchas más probabilidades de morir a causa de desastres naturales y climáticos. Entre más fuerte o intenso sea el evento climático, mayor será la brecha de género entre la mortalidad de hombres y mujeres”.

Ejemplificó que, cuando Sidr, un ciclón de categoría cinco, azotó Bangladesh en 2007, las muertes de mujeres superaron en número a las de hombres en proporción de cinco a uno. Esto no se debe a diferencias biológicas, sino a las dañinas normas de género que enfrentan las mujeres en todo el mundo, ya que se espera que las mujeres se queden en casa cuando ocurre un desastre, cuidando de niños o ancianos. Asimismo, pueden estar sujetas a códigos de vestimenta que restringen su capacidad para moverse rápidamente, e incluso es probable que no se les enseñe a nadar.

La otra gran razón por la que el cambio climático golpea más a las mujeres es porque representan a la mayoría de los pequeños agricultores del mundo, y el aumento de las temperaturas y las lluvias irregulares causan estragos en los sistemas alimentarios mundiales.

“Cuando las sequías arruinan los cultivos que trabajan las mujeres, o cuando las inundaciones los inundan, se ven privadas de una de las pocas oportunidades que tienen para obtener ingresos”, agregó.

Además, debido a que en muchos países las mujeres no pueden poseer tierras o poner su nombre en títulos de propiedad, son más susceptibles al acaparamiento de tierras y no pueden obtener los créditos que necesitan para introducir prácticas agrícolas climáticamente inteligentes o comprar semillas resistentes al clima.

Otro aspecto que muestran los datos: cuando hace más calor, los hombres y mujeres agricultores reaccionan de manera diferente. Un estudio en Tanzania mostró que cuando las comunidades agrícolas enfrentaban estrés por calor, los hombres reducían su tiempo en el campo, mientras las mujeres se arremangaban y, de hecho, aumentaban su tiempo en la labranza, la siembra, el deshierbe y las cosechas.

“Esta no es una historia de determinación y resistencia, lamentó. Es sólo otra señal de que las mujeres no tienen opciones para ganar dinero y alimentar a sus familias, mientras que los hombres sí”.

Power informó que “hay más datos disponibles sobre los impactos dispares del cambio climático en mujeres y niñas. Cuando golpea el estrés climático, los primeros sacrificios que hacen las familias suelen ser los pollos y los animales más pequeños, que las mujeres y las niñas suelen manejar”.

Asimismo, a medida que el cambio climático destruye los recursos locales, las mujeres tienen que viajar más lejos para recoger agua o leña, lo que las pone en mayor riesgo de sufrir violencia de género”.

Y las limitaciones de ingresos derivadas de los rendimientos de las cosechas más pobres significan que más niñas abandonen la escuela y obligadas a contraer matrimonios infantiles.

Consideró Power que el problema no es la evidencia, sino el enfoque. "La política climática puede estar tan enfocada en la enorme cantidad de emisiones y la urgente necesidad de cumplir con un conjunto de objetivos ambiciosos, en vez de en quién está sufriendo”.

Señaló que “la verdadera vergüenza de este enfoque es que empoderar a las mujeres como líderes climáticas nos ayudará a alcanzar esos objetivos. Si bien es esencial ver claramente los efectos del cambio climático en las mujeres y las niñas, también debemos ver a las mujeres y las niñas como campeonas que nos ayudarán a superarlo”.

Comentó que las mujeres ya son líderes en los programas de USAID que ayudan a reducir los desechos; a adoptar prácticas agrícolas de labranza cero respetuosas con el clima; a plantar árboles y a reforestar la Amazonía, y alejarnos del carbón vegetal como fuente de combustible”.

La investigación muestra que entre más mujeres haya en el Parlamento, más probabilidades hay de que se ratifiquen los tratados ambientales, se reformen las políticas de uso de la tierra y se proteja más el medio ambiente”.

Invitó a los expertos en clima y en género a conectarse con los expertos de USAID en el Centro de Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres, para que les brinden apoyo técnico y recursos.

Dio a conocer que USAID se está comprometiendo con la acción climática sensible al género en su nueva Estrategia Climática que dará a conocer en la COP26, con la cual espera reconocer el papel crucial que las mujeres tienen que desempeñar en la mitigación y adaptación al cambio climático, empoderarlas para liderar y asegurar que la lucha contra la crisis sea más efectiva.

Finalmente comentó que “el cambio climático es sexista, pero nuestra respuesta no debería serlo”.

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