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El complot


Cuantas veces decimos “voy a poner el despertador”… También el despertador nos avisa la hora para salir… El despertador de sueños, anhelos, logros y traiciones. Hay que despertar y no quedarnos dormidos por la COVID-19.

Miguel Hidalgo comisionó a Francisco Severo Maldonado para publicar “El Despertador Americano”, correo político económico de Guadalajara.

¿Quién era Francisco Severo Maldonado? Originario de Tepic, se formó en el Seminario Conciliar de Guadalajara. Fue asignado a algunos curatos del interior de la Nueva Galicia (la iglesia siempre presente) y no era extraño encontrarlo en la capital de la Intendencia, donde tenía un prestigio bien ganado como erudito y orador sacro.

En septiembre de 1810 se desempeñaba como cura de Mascota, Jalisco, a unos cincuenta kilómetros del Océano Pacífico, pero no dudó en trasladarse con rapidez a Guadalajara cuando recibió noticias del arribo de las fuerzas insurgentes.

A propósito de la Independencia de México nació entre el 20 de diciembre de 1810 y el 17 de enero de 1811 un periódico: “El despertador americano” Correo político económico de Guadalajara.

En aquellos años, el fiscal de la Real Audiencia de Guadalajara señalaba a los promotores de la publicación de sediciones que fomentaban con papeles inmundos y tendenciosos, actos reprobables. “Un pasquín inmundo”, diría hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero gracias a esos “papeles” (hoy llamada prensa escrita), y tras la captura y muerte de los principales dirigentes de la insurrección de 1810, los partidarios siguieron teniendo impacto en numerosos habitantes de la Nueva España.

Paralelamente, los defensores de la condición colonial elaboraban discursos, sermones, condenas y toda clase de propaganda para desprestigiar la obra de quienes cometieron el delito de querer “la independencia del reino”.

Hoy el director del Fondo de Cultura Económica pide, con todas sus letras, el destierro de los críticos. Habría que recordarle la estrofa de nuestro bello Himno Nacional a Paco Ignacio Taibo II: “Más si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo…” (Si algún enemigo extranjero se atreviera a manchar con su pie tu territorio) ¿quién tendría que salir? Taibo II.

Muy parecido a la tribuna de la mañanera, utilizada para el escarnio, para la estigmatización de las voces independientes, y para incluso utilizar frases como las de Francisco Severo Maldonado. “Hermanos y compatriotas…”

Las autoridades virreinales querían desaparecer lo más rápidamente posible los manuscritos e impresos insurgentes, publicados en“El despertador americano”.

Miguel Hidalgo ante sus jueces no puede decir que el objetivo de los defensores del orden colonial no se cumplió, al menos en parte.

Pero como la propaganda de los insurgentes se siguió difundiendo a pesar de sus derrotas militares, parecía una buena idea publicar palabras de adhesión al gobierno virreinal producidas por quienes en su momento se expresaron a favor de la independencia.

De ahí que con tanta insistencia se divulgarían las confesiones de los principales dirigentes de la insurgencia, tras ser capturados en las Norias de Baján, algo que también se haría tiempo después con las declaraciones que se tomaron a José María Morelos.

La encomienda de Miguel Hidalgo era dar a conocer las intenciones del movimiento que encabezaba y atraer partidarios, en especial entre los americanos, quienes permanecían “seducidos” por las autoridades virreinales.

“El Despertador Americano” tuvo una vida de siete números, con un tiraje cercano a dos mil ejemplares en cada uno, con un costo de dos reales, que llegaron a ser conocidos (al menos los primeros números) más allá de Guadalajara.

La importancia de esta publicación radica en su objetivo propagandístico. Maldonado empleó diversas estrategias retóricas para conseguirlo. Más que artículos propios de un periódico, en las páginas de “El Despertador Americanoencontramos discursos, es decir, piezas oratorias dispuestas para ser leídas en voz alta, para convencer.

El primer número llevaba el encabezado “A todos los habitantes de América”, mientras el segundo se dirigió “A los americanos”. El cuarto se tituló “A los americanos que militan bajo las banderas de los europeos Flon y Callejas” y daba inicio con una llamada: “Hermanos y compatriotas…”. El último número, del 17 de enero de 1811, empezaba: “Americanos, compatriotas muy amados, oíd la voz de la razón”.

Esta manera de iniciar sus colaboraciones en el periódico da cuenta de que Maldonado sabía muy bien que sus publicaciones se leerían en voz alta, ante los más diversos tipos de público, lo que la haría llegar incluso a la población analfabeta.

Algo similar hace en sus mañaneras el presidente Andrés Manuel López Obrador, en especial con sus tres mandamientos “No mentir, no robar, no traicionar”.

En “El Despertador Americano” no hay ninguna declaración de que el objetivo principal de los insurgentes fuera la defensa de los derechos de la familia real española, sino evitar que América cayera en manos de los españoles afrancesados.

El periódico describía las condiciones de la monarquía española después de la ocupación napoleónica de la península ibérica. Dicha descripción implicaba una valoración en la que los americanos eran dibujados con diversas virtudes (“políticas y cristianas”, como se decía por entonces), mientras los vicios eran achacados sólo a los españoles europeos. La mayoría de los temas son religiosos y los “gachupines” son calificados como pecadores y herejes.

El objetivo de los americanos no era la autonomía ni permanecer unidos a una monarquía que ya no era la española (fue reemplazada por la “hispana-gala”), sino la Independencia de América, para evitar que sus riquezas siguieran beneficiando a unos individuos inmorales y viciosos, como calificaban a los peninsulares.

Esto último debe resaltarse. Si bien los principales argumentos para oponerse al dominio europeo se fundaban en que los “gachupines” se habían entregado a Napoleón y habían reconocido a un usurpador, Maldonado aseguraba que esos actos eran los últimos de una larga cadena de agravios cometidos por los españoles peninsulares contra los criollos.

El objetivo era que los criollos se hicieran cargo del gobierno de su patria, conservar la religión y recuperar “nuestra natural libertad e independencia”.

La aparición de “El telégrafo de Guadalajara”, del 27 de mayo de 1811 al 10 de junio de 1811, subtitulado como “semanario político”, fue editado y redactado por el presbítero criollo José Francisco Severo Maldonado. Sí, ¡sorpresa!, el mismo que semanas antes había editado y redactado “El despertador americano”, considerado el primer periódico insurgente de América.

La ciudad se despertó con un traidor faltando al octavo mandamiento de la religión católica: no darás falso testimonio ni mentirás. Este radical cambio en su actitud y convicción fue para ser indultado (sí, como los toros de lidia a los que se perdona la vida en una gran corrida, o para salvar el pellejo, como muchos lo siguen practicando, como Emilio Lozoya, ex director de Pemex.

Maldonado (o malvado) aceptó dirigir este semanario de carácter realista, atacando despiadadamente al también clérigo Miguel Hidalgo, líder del considerado primer movimiento independentista, y desde “El Telegráfo de Guadalajara”, púlpito periodístico, procuró desprestigiar la rebelión.

Datos: La Independencia de México.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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