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El mejor abrazo: el rebozo


¡Qué hay de nuevo… Viejo!


Por Araceli Mendoza

+ Una prenda bella, que hizo la vida más fácil, cómoda y elegante; vistosa, colorida y realizada por manos mexicanas. Una verdadera artesanía de muchos años

¿Cuántos accesorios femeninos han hecho la vida más fácil? Tal vez muchos y algunos han desaparecido. De la que les platico en este artículo debe estar más que nunca presente por su gran utilidad.

Se tiene conocimiento que los indígenas mexicanos usaban la prenda desde antes del arribo de los españoles, pero la palabra rebozo aparece en la legua hispana hasta el año 1562.

Por eso quiero hacer referencia a esta prenda tan importante, a la cual no se le ha dado la importancia, pese a lo representativo que es.

Según el sitio web Geoenciclopedia (https://www.geoenciclopedia.com/historia-del-rebozo/ consultado el 22/01/21 a las 19:27 horas), “la prenda insigne de las mujeres mexicanas no fue creada sólo para embellecer sus figuras.

Una popular canción mexicana, llamada La Llorona, dice en uno de sus versos:

¡Ay de mí llorona, llorona;

llorona, llévame al río;

tápame con tu rebozo, llorona,

porque me muero de frío.

El verso es muestra clara de la cotidianeidad de una prenda presente en la cultura mexicana desde hace siglos. El rebozo mexicano es un lienzo de tela con flecos, que puede ser de algodón, lana o seda; mide entre 1 y 3 metros de largo y está ricamente decorado con bordados de colores o con un complicado tejido de hilos. Se dice que los de seda deben pasar por la circunferencia de un anillo.

Se desconoce quién inventó el rebozo o los nombres de las personas que decidieron darle ese nombre.

Como muchos otros objetos mexicanos, el rebozo es una creación nacida de la fusión de la cultura nativa prehispánica y la extranjera.

Antes de la llegada de los españoles, los indígenas usaban trozos de tela como parte de su vestimenta. El ayate se componía de dos mantos largos de fibra de maguey y era usado por hombres y mujeres para transportar objetos y a los niños. El mamatl de algodón, por su parte, era también un lienzo usado para transportar mercancía.

En 1572, fray Diego Durán menciona en su obra ‘Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme”, que las mujeres mestizas usaban telas para cubrirse antes de entrar en las iglesias, quizá inspiradas en los lienzos que los frailes católicos obligaban a las indígenas a usar al entrar en dichos recintos sagrados.

En lengua náhuatl, el nombre de la prenda era necuatlapacholoni, que significa “lo que toca una mujer” y los antiguos habitantes del hoy estado de Morelos la llamaban cenzotl, cuyo significado es “tela de mil colores”.

La evolución de su forma y uso pudo estar influenciada por la mantilla española y el mantón de Manila. A finales del siglo XVI, el rebozo era usado por mestizas, indígenas, negras y mulatas, y las segundas ya sabían tejerlo con gran habilidad.

La palabra rebozo aparece en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua de 1855, con el significado de “mantilla que usan las mujeres para cubrir el bozo”; era una prenda de amplio uso en México, que influyó a través del tiempo en las costumbres y en el arte.

Durante la Revolución mexicana, el rebozo se convirtió en aspecto simbólico de las mujeres mexicanas y muchas de ellas lo usaban para cargas a sus hijos y seguir a sus esposos o familiares en la lucha armada.

También fue usado como regalo en lugar el anillo de compromiso y como lienzo para amortajar a los muertos.

Casi toda mujer mexicana posee al menos un bello rebozo en su guardarropa, sea éste rico o modesto. Hoy en la variedad está el gusto, pues existen miles de diseños y colores, muestra de la creatividad, sensibilidad y pasión artística mexicana”.

Santa María del Río, San Luis Potosí; Tenancingo, Estado de México, son lugares donde se encuentran rebozos que son verdaderas bellezas.

A lo largo de muchos años -y hasta hoy-, el rebozo ha abrigado a la mujer para cubrirse la cabeza al entrar a la iglesia o taparse para amamantar a su hijo, pero la función más importante que tiene es la de forjar un enorme vínculo entre la madre y el hijo, al estar tan cerca con su calor, su olor y su contacto; en los bebes que tienen más desarrollados sus sentidos, incluso hablan más pronto y aprenden a caminar más rápido.

A veces se tiene la idea equivocada de que cargar a los bebes con rebozos o de otras formas, es algo exclusivo de la gente pobre, pero no es así. No es un concepto nuevo y muchas culturas alrededor del mundo han usado esta técnica por cientos de años, aunque no es tan común en la cultura occidental.

Hay quienes dicen que el bebé está nueve meses dentro de la mamá y nueve meses fuera de ella. Por eso es importante el contacto cercano. Hoy más que nunca, el vínculo de la madre con los hijos debe ser muy estrecho, ya que la niñez y la adolescencia pasan por un momento de soledad. Aunque es difícil que los adolescentes se acerquen, pienso que la madre debe buscarlos y acercarse lo más posible por la ansiedad y depresión causadas por el confinamiento.

Los beneficios ideales para el uso del rebozo con los bebés es el fortalecimiento de los vínculos, la tonificación de los músculos de la espalda; además, no pasará tanto calor, mejorará su salud general y tendrá mayor estimulación neuronal.

Los bebés buscan el movimiento y el contacto físico, en especial el de la madre. Sentir la proximidad de la madre es una necesidad tan básica como el comer. Por eso, cada vez más expertos resaltan los beneficios de tener cerca al bebe. El rebozo compensa parte del peso del bebé y permite a la madre hacer otras tareas al tener las manos libres.

Sentir cerca a la madre hace que los bebés se sientan queridos. Desaparece la sensación de abandono y crecen seguros de sí mismos. Sentir la piel de la madre les recuerda el paso por el útero y les calma.

Hoy las alternativas educativas y sociales se ven disminuidas. No podemos permitir que los niños se desarrollen con sentimientos de soledad. Hoy más que nunca tenemos que echar mano de lo de antes, de lo aprendido de lo conocido, para fortalecer a estas generaciones que tendrán poca sociabilización.

Abrazarlos será privilegio de padres e hijos, pero más para la madre, ya que ella los tiene, los amamanta y los resguarda en su regazo con un rebozo.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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