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El “outsourcing” me controla


¡Qué hay de nuevo… Viejo!


Por Araceli Mendoza

¿Qué hay de nuevo? Mucho qué comparar. Hoy no es hablar del pasado, de lo andado, de lo vivido, sino de cómo se puede comparar, analizar o hacer un juicio.

En 1941, una película mexicana llamada “Cuando los hijos se van”, en la cual participaron actores de primera línea como Fernando Soler, Sara García y Joaquín Pardavé.

En aquellos años era común ver familias numerosas, pero los hijos pronto se casaban y se iban de la casa. Los padres se quedaban solos, pero después se llenaba nuevamente la mesa porque llegaban los hijos con los nietos y la familia crecía. Era una constante en la vida de las familias mexicanas.

Hoy se habla de desempleo, sobre todo en estos momentos de crisis que, la verdad sea dicha, ya no tolero hablar de la COVID-19 últimamente, pero en todo está y todo lo ha trastocado. Todo.

Las familias afectadas por la subcontratación o el llamado “outsourcing”, este fenómeno que para muchos empresarios fue un maravilloso recurso laboral, al no tener responsabilidad y ahorrarse prestaciones, aunque el empleado sí tiene obligaciones y responsabilidades, pero ningún derecho laboral.

Por consecuencia, los hijos siguen viviendo con los padres al no tener un salario seguro ni prestación laboral alguna y, lo más importante aunque no se menciona: carecen de posibilidades -con el tema de la vejez- de obtener alguna jubilación o pensión, porque al entrar a cualquier empresa les piden comprobar sus aportaciones a las AFORES, pero cuando les dicen que su contrato eventual terminó, las aportaciones quedan en espera y no hay manera de ahorrar, y menos de hacer aportaciones a las AFORES.

¿Cuánto recibirás en tu vejez? La verdad no creo que te alcance para tener una vejez digna, porque lo que habrás ahorrado no te servirá para nada. Hoy por hoy, los medicamentos, la vivienda, la comida, todo ha incrementado de manera terrible y vivir cuesta por mucho, aunque sea modestamente. La vida es muy cara en este momento, y cuando estés viejo, quienes hicieron las reformas a las leyes laborales, seguro estarán muertos, por lo que ni a quién reclamar.

Las empresas requieren que te presentes bien vestido, presentable, y eso cuesta. Das un tarjetazo y ahí vas pagando… Luego sólo trabajas para las tarjetas (si tienes trabajo) y los bancos cobrando intereses altísimos. Entonces, sólo los empresarios ganan.

Los bancos, para darte un crédito, te piden tener tu nómina en el banco y una serie de requisitos, obviamente para asegurarse de que no estás subcontratado y tu trabajo sea temporal, como es el caso de la mayoría.

Las aplicaciones han hecho su presencia, como UBER. Si manejas un coche que no es tuyo, te paga un porcentaje y ya. ¿Dónde está tu seguridad social, tu aguinaldo, tu prima vacacional, tus vacaciones, las prestaciones de ley? Todo esto lo tenían antes los trabajadores -sí, ya sé, tiempo pasado-.

Hoy muchos dicen, Napoleón Gomez Urrutia propuso desaparecer el “outsourcing” por las cuotas de los sindicatos que, según opinan algunos- eran “un mal necesario”. No lo dudo, pero hoy los hijos se gradúan sin trabajo, sin una plataforma de seguridad para poder ser independientes, porque no saben en qué momento les dan las gracias y contratan a otro en su lugar. Antes, el sindicato entraba en tu defensa… O sea que la antigüedad ya valió dos chiles, una cebolla y un ajo.

Y los hijos adultos -ya no adolescentes- siguen viviendo en casa de los padres, lo cual limita en todos los sentidos el crecimiento de la persona. Y además, después quieren tener el control de la casa, porque los padres son viejos.

Hoy con tristeza hay que observar la situación de los Adultos Mayores: sin fuerzas, enfermos y aislados.

A tí, que lees este artículo y eres joven, quiero decirte que la juventud dura un segundo y la vejez es eterna. Hoy la esperanza de vida es de entre 60 y 85 años, 25 largos años… y sin pensión ni vivienda propia.

Se les olvida que todos llegarán a viejos, por lo que hay que checar los estados de cuenta de tus AFORES y ver el interés que te están cobrando.

Todos los que dicen que van a matar a la gallina de los huevos de oro, lo hacen de modo sensacionalista. ¿Alguien podría proponer una consulta ciudadana para saber si ha beneficiado en algo la subcontratación; quién está pensando en la estabilidad de las personas, en tener un trabajo seguro? ¿A quién le importa?

Dicen que en otros países la economía ha crecido por tener a gente subcontratada, por lo que el “outsourcing" funciona de maravilla. ¿Cuántas personas han vivido y trabajado en esos países para decir que sí funciona? Insisto: si no tienes un contrato, estás fuera.

En el siglo pasado, tener “planta” -así se decía- era un logro; tenías que estar a prueba durante tres meses y, si no le interesaba a la empresa tu trabajo, te daban las gracias.

Por eso los jóvenes no muestran interés en los trabajos que desempeñan, porque si no les dan prestaciones ¿para qué echarle ganas a algo que no es mío? ¡Al rato me corren! Estoy contratado en “outsourcing”, y aunque se te hace “chic” decir “outsourcing” -porque subcontratado se escucha feo-, de hecho parece una forma de discriminación en los derechos laborales y humanos.

Si la pareja o los hijos necesitan un médico, que la familia coopere. Ahí están los nietos, los sobrinos, los ahijados… porque yo estoy en “outsourcing”.

quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx

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