• Ambiental News-Miguel Á.

El Pikachu que todos llevamos dentro


Talia Wegman MD, PhD *

@taliawegman

Los fans de Pokemon están de fiesta por la llegada del nuevo juego Pokemon Unite y, en honor a ellos, escribo sobre las proteínas Pikachurina y Pokémon.

Disclaimer: no soy fan, pero estoy rodeada de ellos.

Pues sí... ¡Aunque usted no lo crea, existe una proteína llamada Pikachurina, denominada así por Pikachu, ya que tiene funciones de transmisión rápidos y ágiles, como los movimientos del Pokémon tipo eléctrico.

Fue descubierta por un equipo de biólogos de la universidad de Osaka, Japón, en 2008 y obtuvo hasta portada de la revista Nature neuroscience. ¡Qué mal que nuestro amiguito no llegó a la portada!

Esta proteína se encuentra en la retina y sirve para tener una buena visión.

En los ojos existen unas células ubicadas en la retina, llamadas fotorreceptores, responsables de que seamos capaces de detectar la luz; cuando la luz incide en la retina, los receptores transfieren la información a dos tipos de células en una sinapsis especializada llamada “sinapsis en cinta”.

En pocas palabras, la Pikachurina es la encargada del proceso de convertir los estímulos luminosos en eléctricos.

Otro gen del que les platicaré es el de Pokémon, un oncogén al que sus descubridores pusieron el curioso nombre con doble sentido, como acrónimo de POK Erythroid Myeloid Ontogenic Factor (factor eritroide mieloide ontogénico de la proteína POK).

Por otro lado, era el nombre de la famosa caricatura que veían las hijas de los científicos del hospital Memorial-Sloan Kettering, de Nueva York.

Como la polémica no podía faltar, la compañía Pokémon amenazó con demandar porque pensaba que nombrar Pokémon a un oncogén que puede producir cáncer dañaría a la marca.

Los investigadores accedieron a la petición y cambiaron el nombre por el de gen Zbtb7, con lo cual pasó a tener un nombre muy aburrido y nadie se acuerda del pobre gen que iba a ser famoso.


* Investigadora, oncogenetista y epidemiologa.


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