• Ambiental News-Miguel Á.

El qué dirán


Lo que era imposible de imaginar, ocurrió en un instante.

Desde la primera vez que la idea de crear un emprendimiento había aparecido en mi cabeza, pasó de ser un simple foco que se encendía, a convertirse en el reflector que iluminó mi paso por la Universidad.

Nunca tuve un ejemplo a seguir, ni un héroe familiar que me diera una idea real de lo que significa ser emprendedor. Menos aún había escuchado mencionar que el fracaso iba a ser más que necesario. Mi sueño a perseguir se había formado por lo que veía en la televisión y escuchaba en los noticieros, en un mundo donde las redes sociales aún no hacían su entrada triunfal. Un mundo donde me enseñaron que eres exitoso únicamente cuando el mundo te ve exitoso, viviendo para “el qué dirán”.

El día que finalmente mi sueño se vió realizado, capturé el momento en fotografías. La mejor de ellas me mostraba con pluma en mano imprimiendo mi firma en el documento que legalizaba el esfuerzo de los últimos años. No tardé ni una hora en subir la fotografía a las redes sociales. La gente tenía que ver mi éxito. Por supuesto las felicitaciones no se hicieron esperar.

El primer trago amargo de realidad vino con la primera crisis. Los procesos que habíamos definido no funcionaban ya. El típico “Así se hacen las cosas” ya no bastaba, había caducado. Y es que una crisis es una oportunidad, que bien podría llamarse una necesidad, de cambiar la forma en que hacíamos algo.

Perdido en la nada, no podía evitar preocuparme, e incluso espantarme. Mi sueño se estaba derrumbando ante mi. Y ahora ¿qué iban a decir?

Aprendí que en momentos de crisis las mentes pueden cambiar al mismo ritmo que lo hacen las cosas del entorno. Se pueden desaprender viejos paradigmas, viejas creencias convencionales y construir la base de nuevos hábitos: los hábitos con los que decidimos adaptarnos al nuevo entorno.

La resiliencia no es volver a lo mismo después de una crisis. Los cambios forzados que las crisis hacen presentes en un abrir y cerrar de ojos, nos hacen comprender que es posible volvernos ágiles, cambiar prioridades y adaptarnos rápidamente a las circunstancias cambiantes.

Fue así que lo que era imposible de imaginar, ocurrió en un instante. Le quite mi atención al qué dirán.

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