• Ambiental News-Miguel Á.

Es urgente proteger la salud mental de los trabajadores


+ Debe acelerarse el proceso de cumplimiento de la Norma 35: Antonio Gamboa

Debe cuidarse la salud mental de los trabajadores, especialmente ahora en las condiciones en que nos han colocado la pandemia del coronavirus (COVID-19) y el cambio climático, y para ello, las empresas deben apegarse a cumplir la Norma 35, establecida en la Ley Federal del Trabajo, afirma Antonio Gamboa, director general de Evidens.


La Norma 35, explica en entrevista, “es un esfuerzo del gobierno mexicano para favorecer la salud mental de los trabajadores, y el objetivo es alcanzar un estado de bienestar, evitando daños a la salud mental de los trabajadores y el desarrollo de patologías y padecimientos derivados del estrés laboral”.


La Norma 35 es de carácter obligatorio para todas las empresas del país e inició su primera fase el 23 de octubre de 2019 y en este 2020 entrará en vigor la segunda fase, pero vamos atrasados, ya que Europa y otras latitudes atienden el tema desde el siglo pasado.


Evidens es una empresa consultora y de capacitación, especializada en el tema de la Norma 35, y Antonio Gamboa, su director, señala que a las condiciones “normales” de estrés laboral vienen a sumarse condicionantes como el COVID-19 y el cambio climático.


Para empezar, ahora es una obligación para las empresas contemplar medidas de mitigación y adaptación al cambio climático en las licitaciones y en la contratación de financiamientos. “Son requisitos en beneficio de la colectividad, del bien común, y las empresas están obligadas”, pero el tema fundamental es que el núcleo, a partir del trabajador, tiene un impacto en el entorno.


Puntualiza que “cuando existen elementos no adecuados para el trabajador en su entorno laboral, tendrá efectos nocivos en productividad, en lo familiar y las personas con las que se interrelaciona, de donde podrían desencadenarse conflictos sociales, como cuando la gente queda desempleada o ahora que tiene que realizar trabajo desde casa por la emergencia sanitaria”.

En el país, no se han contemplado las medidas que puedan corregir esta situación, ya que es un tema que afecta a todo el mundo. En México hay algunas empresas que han autorizado el trabajo en casa, porque la actividad lo permite, pero no se ha considerado que la salud mental del trabajador estaría en riesgo al enfrentar factores a los que comúnmente no está expuesto, como el de que, a pesar de no ser vacaciones, los niños no están en la escuela, y eso implicará una afectación importante en la productividad”.


Un tema fundamental es que no estamos acostumbrados a trabajar en equipo, y desde ahí se generan temas que no son adecuados para la salud mental de los trabajadores.

En el contexto de la pandemia, padecer un riesgo sicosocial no autoriza al patrón a suspender los derechos del trabajador; por el contrario, está obligado a asistirlo, a brindarle la atención y a favorecer su sano desarrollo y la corrección de sus problemas de salud mental, más allá de sus habilidades y su desempeño.


El aislamiento social, el trabajo en casa, brinda también una oportunidad para llevar a cabo un equilibrio entre las actividades laborales y las tareas del hogar, sin descuidar las responsabilidades del trabajo y cuando sus actividades así lo permitan. Es un tema donde hay mucho qué hacer.


La salud mental, resume Gamboa, es que el trabajador realice sus actividades con libertades: libres de violencia y que si existen elementos que eventualmente les lleven a un momento en que su resistencia mental o sicológica no puede sostenerse, aprenda a cómo tenerla de la mejor manera, en su beneficio, y que los liderazgos respeten esos beneficios, que hasta el año pasado no estaban considerados en la Ley.


El cumplimiento de la Norma 35 va a beneficiar, más que a afectar a las empresas, porque tiene obligaciones para los trabajadores, para los patrones y para el gobierno. Es un beneficio porque da elementos a los trabajadores mexicanos, con altos grados de estrés laboral que no pueden solucionar, para que se les brinde la atención para que alcancen un estado de salud mental digno, como lo contempla la Ley Federal del Trabajo y la Constitución, en el Artículo 123.


Tras apuntar que tres de cuatro trabajadores padecen estrés laboral, menciona que “hay que trabajar mucho, sobre todo en la difusión de la Norma 35, ya que la segunda fase, que entra en vigor en octubre de este año, la vuelve obligatoria para todas las empresas, que deberán cumplirla para dignificar el trabajo y para mantenerse en el mercado.


“Hay que capacitar a los trabajadores, para que tengan las mejores condiciones de salud mental, en un equipo armónico, con equidad, de no violencia contra las mujeres, por lo que es necesario impulsar una política de equidad de género y de no violencia contra las mujeres, además de la relativa al daño sicosocial. Si no se hace, estaremos perdidos”.


Considera que el de la Norma 35 no se trata de una política de moda. “Hay que buscar el equilibrio de poderes, porque si damos más importancia a la decisión del líder que a la realidad, caeríamos en una tiranía. Por eso hay instancias, que deben regir el quehacer de la sociedad, que impulsen una política de respeto.


Las mujeres y los jóvenes constituyen en este momento la gran oportunidad de alinearnos a partir del núcleo, que es la familia, a la cual se le ha perdido el respeto en los últimos años. Hay que respetar también la educación, los valores. La sociedad tiene la oportunidad de consolidar el respeto a la niñez y sus derechos.


Gamboa estima que en el contexto difícil de visiones que se generan a través de la política, que giran en torno a las reformas educativa, laboral, fiscal, las mujeres juegan un papel fundamental, porque son mayoría. “Deben acceder a posiciones de gobierno, a responsabilidades, porque tienen un reclamo histórico que no ha sido escuchado; la equidad de género en posiciones políticas no se ha dado y ésta es una oportunidad para consolidarlo”.


En cuanto al compromiso con los jóvenes, debemos tomar en cuenta que estamos dejando una sociedad bastante deteriorada, pero hay la oportunidad de establecer canales de comunicación de jóvenes con personas adultas para favorecer un México mejor, aún cuando el problema es complejo desde la educación en el seno familiar.


“Hay que romper paradigmas. El que sean mujeres quienes lideran los movimientos sociales por el clima, por la equidad de género, es bienvenido y es afortunado. El motor de la sociedad, hombres y mujeres por igual, debe ser a partir de un solo esfuerzo para que nos vaya bien a todos, en mejores condiciones”, agrega.


La realidad es que hay más mujeres que hombres en la sociedad y es afortunado que ahora participen más, y que lo hagan también desde la juventud. “La capacidad de las mujeres es sobresaliente. Bienvenida la mayor participación de las mujeres en todos los aspectos, y consideremos que abrir espacios a las mujeres no es un tema de responsabilidad ni de los hombres: es una obligación de la sociedad en su conjunto”.


“Qué bueno que las mujeres y los jóvenes levanten la voz, y que sean quienes abren esos espacios y demanden respeto absoluto, especialmente en temas que van a afectar su futuro, como es el cambio climático y sus efectos, entre los cuales destaca la pandemia de COVID-19”, concluyó el experto.

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