• Ambiental News-Miguel Á.

Formulario para recibir apoyo


Por Omar Garfias


- ¿Usted se contagió de COVID-19?

- No, mi mamá… Murió.

- Lo lamento.

- Gracias

- ¿Ella sostenía a la familia?

—No, yo soy la única que trabajo, que tiene ingresos, somos tres hermanos, no tenemos papá.

- ¿Cuántos años tienen usted y sus hermanos?

- Yo, 20; mi hermano, 15, y mi hermana, 11…

- ¿A qué se dedica usted?

- … a veces trabajo en una farmacia… Soy puta.

- … Usted se dedica al sexoservicio; no es que sea eso, sino que tiene esa actividad… de ser… es una jovencita muy responsable de su familia.

- Me cogen y me pagan.

- Le voy a tomar una foto a sus documentos y con esa tarjeta puede recibir un apoyo mensual para alimentos… Llame a este otro teléfono y ahí le ayudan si alguien la está obligando o la quieren obligar a…

- ¿Por cuántos meses va a ser el apoyo?

- Les avisaremos cuando se vaya a suspender.

- No tenemos casi clientes y además tengo miedo. Los hoteles están cerrados; no hay dónde ver a los clientes; muy poquitos te pueden llevar a su casa. Ni ellos ni nosotros tenemos dónde. Tengo necesidad y he aceptado estar en un carro, pero ahí está la otra parte: en este trabajo es muy fácil contagiarse del coronavirus. Ya conseguiste el cliente, pero ahora tienes el riesgo de que está jadeando y abrazándote. Tengo miedo. Se murió mi mamá… pagamos todas las medicinas que nos pidieron. Mi hermana también se enfermó, pero sanó. A mí me buscan clientes mis amigos y mis amigas; no tengo una, no sé, una cantina o una casa, pero sé que también las cantinas y las casas están cerradas. Sí, es cierto que mi hermano va a recibir una beca, pero de eso no vamos a vivir. Vivíamos de lo que yo ganaba, unos 6 mil mensuales, por decirle una cantidad. Mi mamá también conseguía dinero lavando o cocinando, pero ya se murió. Así como yo, somos muchas ¡eh! No nos ven, pero ahorita sí necesitamos que sepan que nos dedicamos a esto y no tenemos dinero ni para comer… Nunca tenemos mucho, pero ahora sí no tenemos nada. Puedo dejar de ir a la escuela, puedo dejar de comprar ropa, puedo dejar de tener… no sé… Internet, pero no puedo dejar de comer ¡oiga!, ni de bañarme, ni mis hermanos.

He ido a fiestas donde están mis clientes y hacen como que no estoy, pero ahora sí deben saber que estamos aquí. Ahora bien, no les gusta que nos dediquemos a esto, pues díganos a qué y lo hacemos, no importa lo que sea. Ser puta no es ni cómodo ni fácil. Dinero fácil no es; dinero sí es; dinero para mantener una familia sí es. Si pude ser puta, puedo ser lo que sea. Yo quiero ser psicóloga y por eso estoy estudiando…

Somos muchas, le digo, todas necesitamos… no solo las que trabajaban en farmacias o en hoteles. Todo el que no puede trabajar, necesita…

Al tomate también fui, por si alguien piensa que soy floja… Mis hermanos van a ser doctores, los dos. Yo y mi mamá hemos hecho el gasto y yo he seguido estudiando.

Tener una cita dos o tres veces por semana te deja ir a la escuela y ayudar a tu familia… Disculpe todo lo que le digo, pero nadie nos menciona; si nosotros no pegamos de gritos, va a pasar como esos clientes que no nos ven cuando no les conviene.

Soy jovencita, como usted dice, pero ya me hago cargo de una familia y ahora me quedé sin madre. No es justo que sólo me traten como estudiante; perdí mi trabajo, el sostén de mi familia, como los gerentes, los ingenieros, las cajeras… no sé. Es lo que queremos ya, que no se oculte que existimos, nos estarnos aguantando el llanto. Es nuestro sentir, la verdad también tenemos derecho a ser tratadas como víctimas.

- ¿Puedo compartir sus palabras con otras personas?

- ¿Con sus compañeros?

- No , en una revista… Sin su nombre…

- …¡Sí! ¡Que se sepa cómo estamos viviendo! ¡Sí!… Y anote que hay clientes que me han robado…

Recado en el teléfono de la oficina:

- No hemos visto el artículo con lo que le dije. Ya pasó mucho tiempo. Seguimos sin trabajo, ni decente ni de puta. ¿No lo va a publicar?

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