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Fuga de cerebros provocarían las reformas al Sistema Nacional de Investigadores

Actualizado: mar 16

+ Es muy probable que los investigadores se vayan del país. Es una pena que no se esté pensando en las personas que han invertido tantos años, que se han esforzado...


Por Dalila Sarabia / TecReview


La cancelación de los estímulos económicos que reciben académicos miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que laboran en universidades privadas ocasionaría fuga de cerebros, en tanto que la investigación que se hace en centros públicos sería impactada de manera irreversible, consideraron miembros de este Sistema.

Consultados sobre la decisión del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) de eliminar los convenios que se tenían con instituciones privadas, los académicos sostuvieron que sus sueldos no son onerosos como se ha tratado de hacer creer, además, dicen que son la comunidad más evaluada en el país: lo que reciben como estímulos siempre se traduce en trabajo en favor de la ciencia e innovación de México.


Un sueldo (un poco más) digno

“Los estímulos no son un sobresueldo, son una compensación que permite contar con una percepción salarial que sea más digna para las actividades de investigación”, explica el doctor Miguel Ángel Méndez Rojas, miembro del SNI nivel 2.

El investigador del Departamento de Ciencias Quimicobiológicas de la Universidad de las Américas, en Puebla, agrega que estos estímulos alientan a las personas que se dedican a la investigación en México a que continúen haciendo ese tipo de actividades, “porque la realidad, al día de hoy, es que bien podríamos muchas de las personas que hacemos investigación en este país -por los perfiles de estudio y experiencia-, dedicarse a otro tipo de actividades más productivas con empresas o incluso buscar opciones de trabajo en el extranjero que sean mejor remuneradas”.

Agrega que “estos estímulos ayudan a que se convenza a la gente de que este tipo de actividades -que son necesarias para cualquier sociedad- se mantengan, y que se encuentre en ellas la posibilidad de tener un trabajo y una vida digna, mientras se ayuda al desarrollo de la ciencia y la tecnología del país”.

Los estímulos que reciben los investigadores que laboran en instituciones privadas llegan directamente a la nómina de los académicos, es decir, este dinero no se triangula a la institución y luego se les da a los investigadores.

Además, recuerda el académico, en el caso particular de las instituciones privadas, para que puedan tener adscritos o reconocidos a investigadores en el SNI y puedan recibir dichos estímulos, antes y -de acuerdo con la reglamentación vigente- se debe hacer una inversión similar al monto total que el conjunto de investigadores recibe.

Se trata entonces de una inversión en la que participan tanto las instituciones privadas y el gobierno para que haya las condiciones apropiadas y se pueda llevar a cabo las investigaciones.

“De alguna manera esto representa un ahorro porque en lugar que estos recursos de investigación, esta infraestructura, venga del gobierno, pues salen de una entidad privada que también está participando en su proporción correspondiente en el desarrollo de investigación científica en el país”, señala Méndez Rojas.

La mayoría de los investigadores que están actualmente en el país realizan su trabajo en México y no están en otro país porque tienen ya un proyecto de vida asociado.

En otro momento, cuando recién estaban concluyendo el doctorado, pudieron tomar una decisión totalmente diferente.

Es con los cambios propuestos por el Conacyt que se pudiera ver que los más jóvenes investigadores encuentren como opción migrar y buscar otras oportunidades fuera del país.

“Es muy probable que suceda, que los investigadores se vayan del país. Es una pena que las personas que han invertido tantos años, que se han esforzado –muchos jóvenes investigadores que son reconocidos por otras comunidades científicas–, es una pena que no se esté pensando en ellos”, lamenta la doctora Giovanna Valenti, de la UAM-Xochimilco.

“Hay que ver al futuro y cómo crear las mejores condiciones para que trabajen en México y para México, aquí el punto central es que no lo están discutiendo”.

El país es quien va a perder y la sociedad, porque vamos a tener menos capital intelectual: Giovanna Valenti.

Nuevas estrategias

Ante el aviso recibido por parte de distintas instituciones privadas respecto a la eliminación de los estímulos a investigadores que laboran en estos espacios, Méndez Rojas, señala que las universidades están buscando estrategias que les permitan mantener las actividades de investigación y para ello podría haber dos caminos: ya sea vinculándose al sector privado o generando participación de sus investigadores en convocatorias internacionales.

“Creo que las instituciones privadas a través de explorar estrategias que les permitan ser autosustentables en términos de mantener proyectos de investigación, van a demostrar que es posible tener alternativas que no dependan del gobierno, pero finalmente el gobierno en cualquier país es el principal promotor de desarrollo de investigación científica y el hecho de que haya una distribución de recursos asimétrica y completamente discriminatoria, generando distinciones entre la investigación que se hace en universidades publicas y la que se hace en universidades privadas, pues de entrada toca un tema de discriminación”, dice el investigador.

En México, de acuerdo con la Ley de Ciencia y Tecnología vigente, anualmente se debe destinar el 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a labores de investigación científica.

En la propuesta que hizo la Red ProCiencia de la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación -pendiente de discutirse y aprobarse-, se pone en la mesa que deberá ser el 2 por ciento del PIB anual.

Actualmente se destina el 0.38 por ciento del PIB a la investigación científica en el país.

“El no invertir de manera pareja en investigación científica y tecnológica su principal consecuencia es que terminamos comprando ciencia y tecnología a otros países a costos muy elevados y sufriendo las consecuencias de no haber hecho esa inversión”, reprocha el académico.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó que, en 2019, el Conacyt sumó poco más de 367 millones de pesos en presuntas irregularidades en sobrepagos a becarios, en estímulos a académicos, pago a trabajadores fallecidos, entre otros.

Según el informe presentado, el Conacyt habría pagado alrededor de 61 millones de pesos en estímulos a investigadores y ayudantes fuera del Reglamento del SNI.


Imposición

En menos de seis meses, Conacyt volvió a modificar el Reglamento del Sistema Nacional de Investigadores, lo que ha causado preocupación y enojo en la comunidad científica quienes reprochan a María Elena Álvarez-Buylla, titular del Conacyt, el no permitirles opinar sobre los cambios propuestos.

El pasado 3 de marzo, el Conacyt aprobó por unanimidad los cambios al reglamento, mismos que confirmaron a través de sus redes sociales, así como un comunicado oficial, aunque no detallaron los alcances de las modificaciones y tampoco se confirma la derogación de 23 artículos de dicho reglamento como se tenía propuesto en la orden del día que fue filtrada a la comunidad científica.

Según el comunicado de Conacyt, entre las reformas destaca el respeto e impulso a la libertad de investigación en todos los campos de conocimiento, sin exclusiones, de manera tal que se favorece la pluralidad y equidad epistémica en el quehacer académico y científico.

“El nuevo Reglamento del SNI enfatiza en la necesidad de poner a la ciencia y a la tecnología al servicio de bienestar del pueblo, de la salud y del cuidado del ambiente. Por lo mismo, la reforma valora el trabajo de las y los miembros del SNI que contribuyan a la solución de los grandes retos nacionales, prioritarios para México, como son los señalados en los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) del Conacyt. Además, en el nuevo articulado se menciona de manera frecuente la importancia e impulso a la ciencia básica y a la investigación de frontera, ambas valiosas e imprescindibles para el desarrollo y liderazgo científico del país”, detalla el Conacyt.

Al respecto, la doctora Judith Zubieta, investigadora de la UNAM, señala que, en lo referente a los Pronaces, llama la atención que se estén alejando de la investigación científica y la innovación.

Los Pronaces no hacen otra cosa más que buscar caerle bien al Gobierno Federal, como un guiño desde el Conacyt -que no desde la comunidad científica- con todos los programas asistencialistas del gobierno”, afirma.

En tanto, la doctora Giovanna Valenti dice que quienes están encargados de resolver y atender las problemáticas del país son los gobiernos. Ellos deben tomar las mejores decisiones y lo ideal es que estén basadas en conocimiento porque “la ciencia por sí misma no resuelve el problema. Por supuesto que el conocimiento ayuda muchísimo, pero quienes son responsable de usar el conocimiento son los gobiernos”.

“Hacen un galimatías planteando ciencia de frontera y ligando el conocimiento directamente al bienestar social. Ojo, no es que hay relación entre sí, pero esa relación está mediada, porque quienes toman las decisiones toman en cuenta el conocimiento y la evidencia para tomar decisiones”, dice la investigadora.

Será en la próxima Convocatoria 2021 de Ingreso o Permanencia en el SNI cuando las reformas aprobadas se vean reflejadas.


¿Menos ciencia?

“¿Cómo vamos a fomentar vocaciones científicas entre los jóvenes?, cuestiona la doctora Judith Zubieta, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

En entrevista, la académica reprocha que se esté alimentando un divorcio entre la comunidad científica del país y las autoridades, en este caso el Conacyt, que deberían ser quienes los representen y den a conocer sus investigaciones y hallazgos.

“Soy de la idea de que –efectivamente– todo tiene que estar sujeto siempre a una revisión buscando la mejoría, pero en el caso de Conacyt esa no ha sido la situación y eso nos tiene muy inquietos”, lamenta la también ex directora de Posgrados y Becas de Conacyt.

Estamos caminando a una época de mucho oscurantismo y eso nos tiene muy mortificados (…) ahora resulta que los académicos somos unos villanos: Judith Zubieta

Miguel Ángel Méndez Rojas, miembro del SNI nivel 2 coincide. Dice que el Conacyt es una isla que navega aislada y en muchas ocasiones en dirección contraria de lo que lo hace la comunidad científica.

Primero fue la polémica por la desaparición de los fideicomisos, luego el no convocarlos para opinar sobre el proyecto de la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, la primera reforma al reglamento del SNI en septiembre de 2021, la desaparición de los estímulos a académicos que laboran en instituciones privadas, las nuevas reformas aprobadas el miércoles 3 de marzo pasado –en las cuales tampoco tuvieron voz– y más recientemente la cancelación de becas al extranjero.

“Yo creo que Conacyt podría tener la posibilidad de abrirse y de generar interacciones positivas para el desarrollo no solamente de políticas públicas, sino también la búsqueda de soluciones a los distintos problemas. Ellos tienen identificados los problemas, pero falta que estos se socialicen con la comunidad científica para que también los abracen como propios”, opina.

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