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Inocentes sin futuro


¡Qué hay de nuevo…Viejo!


Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza


Las fiestas decembrinas están muy cerca, cada día se siente más el espíritu de las fiestas, por todos lados se ven árboles de navidad, esferas y adornos referentes a las fiestas.

Las familias se preparan para celebrar en estos tiempos tan distintos, con cambios tan radicales. Años atrás, las familias eran numerosas; hoy, las familias se han reducido. Y me pregunto ¿Es momento para procrear? Siempre se había seguido un patrón en la sociedad: tener novio, casarse y tener hijos… Era lo esperado.

Las condiciones de la crisis climática nos llevan a reflexionar, al ver bosques devastados por los taladores, huracanes que cada año se presentan con mayor fuerza, y que decir del deshielo ártico, y para las jóvenes parejas la ansiedad de tener o no hijos está presente cada vez más.

En las reuniones, es cada vez más común escuchar menciones del colapso de una civilización como tema de conversación, en la cual se tocan vertientes como la naturaleza y la educación, en especial ahora que la niñez, después de las clases en línea, experimenta una grave situación emocional y se percataron de la importancia de la convivencia con los compañeros y los maestros, quienes casi siempre saben qué pasa en casa por el comportamiento de sus alumnos, y en la mayoría de los casos los apoyan.

En las redes sociales se han creado grupos o movimientos de no tener hijos debido a los temores sobre el cambio climático y su repercusión en los índices de fertilidad. Pero no sólo el cambio climático: la economía, el tiempo de atención a los hijos, el gravísimo problema de la orfandad -terrible para un niño hoy que, entre la violencia de cárteles y la pandemia, México tiene un índice muy alto de huérfanos.

Es preocupante cómo los padres jóvenes quieren resolver y dar inmediata salida a sus dudas sobre los hijos mediante Google y no escuchan las recomendaciones de personas con experiencia; y con la modalidad para hacer niños más libres, han dejado la alimentación de lado, sin saber las graves repercusiones que pueden ocasionar a los hijos el practicar tendencias como veganos, ovovegetarianismo -no consumen alimentos de origen animal a excepción de los huevos-, vegetarianos, omnívoros…

La pregunta es ¿si hay un plazo para estabilizar realmente el clima y reducir las emisiones a la mitad, por qué no se aplicó antes? Además, a últimas fechas la crisis climática se ha presentado como una cuestión partidista e ideológica y no científica.

Encuestas entre adultos jóvenes muestran como temas destacados la crisis climática, el crecimiento demográfico y la economía, lo que lleva a reflexionar sobre la conveniencia de tener o no hijos.

Lo más actual es la enorme preocupación que causa ver a la gente que no se vacuna. Hay un grupo que lleva mucho tiempo evadiendo las vacunas y no cuidan a la comunidad; mujeres que, con su instinto de protección, prefieren no tener hijos para evitarles un futuro inhóspito.

La tierra cultivable disminuye en todo el planeta y puede ser que pronto no tengamos suficientes alimentos. Necesitamos tener niños bien alimentados y bien amados, y por supuesto recordar la frase “yo no te pedí venir al mundo” adquiere relevancia cuando vemos a niños con cero oportunidades de desarrollo.

La verdad, está para pensarse, para recapacitar, si un ser humano merece estar en un mundo cuyo futuro se presume lleno de carencias.

quehaydenuevovieo760@yahoo.com.mx

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