• Ambiental News-Miguel Á.

IRRI-México extiende su programa de Seguridad Alimentaria y Energética con biogás en Yucatán


+ La Fundación W. K. Kellogg, IRRI-México y Sistema.bio instalarán en tres años otros

1,500 sistemas de producción de biogas y biofertilizante a partir de desechos orgánicos

+ En una década, el programa ha beneficiado a 3 mil habitantes en las comunidades rurales de la península al eliminar humo de leña en sus hogares y producir alimentos orgánicos


A casi 10 años de trabajo, para garantizar el acceso a energía limpia y seguridad alimentaria de familias productoras en la Península de Yucatán, el programa de biodigestores impulsado por IRRI México y Sistema.bio, con el financiamiento de la Fundación W. K. Kellogg, inicia una nueva etapa del Programa de Seguridad Energética y Alimentaria en Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

Con una meta anual de 500 biodigestores, la alianza propone mejorar los sistemas alimentarios mediante la implementación y ampliación de ecotecnologías como biodigestores y captadores de agua en hogares de las familias mayas.

En 2011 se instalaron los primeros 50 biodigestores y a la fecha ya se han instalado 600 sistemas, con beneficio para tres mil habitantes de las comunidades del cono sur de Yucatán.

Los biodigestores son contenedores cerrados que se alimentan con desechos orgánicos como estiércol de animales y, mediante su fermentación, producen biogas y biofertilizante.

El sistema tiene múltiples impactos, entre los que destacan: aumentar la productividad agrícola por el uso de fertilizante orgánico; mejorar el acceso a alimentos seguros; posibilitar fuentes de ingresos; optimizar la energía sustentable al desplazar combustibles fósiles como la leña y el carbón, y el tratamiento de desechos, con lo que se contribuye al saneamiento. Además, tiene impactos ambientales como la protección de mantos acuíferos y la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero.

A partir de la impartición de talleres y capacitaciones en distintas localidades, el equipo de lRRI y del Sistema.bio han trabajado con las familias para la instalación, mantenimiento y adopción de los biodigestores, así como en las técnicas sobre el uso y aplicación del biofertilizante en los cultivos de la región.

“Desde que tengo mi biobolsa, ya no compro ni quemo leña; ya no respiro el humo. Mi casa no huele mal por la caca de los animales y las moscas se han ido. El sistema es muy útil para la familia”, testimonió la señora Esther Ek, de Yucatán.

Ante la pandemia de COVID-19 es importante reducir el contacto directo de las familias con fuentes de energía no renovables que deterioran su salud respiratoria, especialmente en espacios cerrados. Esta es una de las acciones clave que el programa se propone ante la actual crisis de salud pública.

Además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el uso de energía limpia, el proyecto propone un manejo distinto de desechos como el estiércol de animales de granja que contaminan el suelo y los mantos freáticos.

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