• Ambiental News-Miguel Á.

La humanidad declaró la guerra a la naturaleza: Naciones Unidas


+ Es necesario reconstruir la relación con ella, antes de que se extingan las especies: António Guterres

+ Hicimos un compromiso hace diez años para proteger la naturaleza y el planeta, ¡y fallamos!


La humanidad libra una guerra contra la naturaleza y es necesario reconstruir nuestra relación con ella, afirmó el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, al inaugurar la Cumbre de la Diversidad Biológica. Más del 60 por ciento de los arrecifes de coral del mundo están en peligro debido a la sobrepesca, las prácticas destructivas y el cambio climático; las poblaciones de vida silvestre están cayendo en picado debido al consumo excesivo, el crecimiento de la población y la agricultura intensiva, y la tasa de extinción de especies se está acelerando, con un millón de especies actualmente amenazadas o en peligro de extinción. La deforestación, el cambio climático y la conversión de áreas silvestres para la producción de alimentos humanos destruyen la red de vida de la Tierra, sin ver que somos parte de esa frágil red y que necesitamos sea saludable para que nosotros y las generaciones futuras podamos prosperar. Guterres señaló que como consecuencia de ese desequilibrio con la naturaleza aparecieron enfermedades mortales como el VIH-SIDA, el ébola y la COVID-19, contra las cuales hay poca o ninguna defensa. Explicó que el 60 por ciento de todas las enfermedades conocidas y el 75 por ciento de las nuevas enfermedades infecciosas son zoonóticas, es decir que pasan de los animales a los humanos, en una clara muestra de la íntima interconexión entre la salud del planeta y la nuestra. Por eso, añadió, la biodiversidad y los ecosistemas son esenciales para el progreso y la prosperidad humanos y son fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y aplicar el Acuerdo de París sobre el cambio climático.  A pesar de los repetidos compromisos, sentenció el funcionario, los esfuerzos han sido insuficientes para cumplir con los objetivos mundiales de biodiversidad establecidos para 2020, por lo que es necesaria una ambición mucho mayor, no solo de los gobiernos, sino de todos los actores de la sociedad. Fue claro al afirmar que “la degradación de la naturaleza no es un problema puramente ambiental, ya que abarca la economía, la salud, la justicia social y los derechos humanos, por lo cual descuidar los recursos puede exacerbar las tensiones y los conflictos geopolíticos”. Sin embargo, lamentó que con demasiada frecuencia los gobiernos pasan por alto o minimizan la salud ambiental, por lo que esta Cumbre es la oportunidad para mostrar al mundo que hay otro camino. "Tenemos que cambiar de rumbo y transformar nuestra relación con el mundo natural, porque al vivir en armonía con la naturaleza, podemos evitar los peores impactos del cambio climático y recargar la biodiversidad en beneficio de las personas y del planeta”. Señaló que ve tres prioridades para la conservación y la gestión sostenible de la biodiversidad: Primero, las soluciones basadas en la naturaleza deben integrarse en la recuperación de la COVID-19 y en los planes de desarrollo más amplios.  La preservación de la biodiversidad del mundo puede generar los empleos y el crecimiento económico que necesitamos hoy con urgencia; el Foro Económico Mundial señala que las oportunidades comerciales emergentes en la naturaleza podrían crear 191 millones de puestos de trabajo para 2030, y sólo la Gran Muralla Verde de África ha creado 335 mil puestos de trabajo. “Las soluciones basadas en la naturaleza también son herramientas vitales en nuestra lucha para resolver la crisis climática. Los bosques, los océanos y los ecosistemas intactos son sumideros de carbono eficaces, y los humedales saludables mitigan las inundaciones, por lo que tenemos soluciones naturales a nuestro alcance para protegernos de desastres naturales, pérdida de empleo y consecuencias económicas”. “En segundo lugar, nuestros sistemas económicos y mercados financieros deben tener en cuenta e invertir en la naturaleza. Los recursos de la naturaleza todavía no figuran en los cálculos de riqueza de los países. El sistema actual se inclina hacia la destrucción, no hacia la preservación”, continuó.  Aseguró que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que el financiamiento global anual necesario para la naturaleza es de entre 300 y 400 mil millones de dólares, mucho menos que los niveles actuales de subsidios dañinos para la agricultura, la minería y otras industrias destructivas. “Invertir en la naturaleza protegerá la biodiversidad y mejorará la acción climática, la salud humana y la seguridad alimentaria, por lo cual los gobiernos deben incluir la biodiversidad como criterio en la toma de decisiones financieras”, apuntó. Mencionó que el nuevo Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza ayudará a las instituciones financieras a cambiar el financiamiento de actividades destructivas hacia soluciones basadas en la naturaleza. En tercer lugar, señaló que debemos asegurar las políticas y los objetivos más ambiciosos que protejan la biodiversidad y no dejen a nadie atrás. En ese sentido, el Convenio sobre la Diversidad Biológica estima que los servicios de los ecosistemas representan entre el 50 y el 90 por ciento de los medios de vida de los hogares pobres que viven en las zonas rurales y en los bosques. Puntualizó Guterres que la naturaleza ofrece oportunidades comerciales a las comunidades pobres, desde la agricultura sostenible hasta el ecoturismo o la pesca de subsistencia. “Todos ellos dependen de la conservación de la biodiversidad y su uso sostenible”. Especificó que la mayoría de los pueblos indígenas, en particular, dependen de ecosistemas saludables que puedan proporcionar los servicios económicos y financieros que necesitan para preservar sus culturas y sus medios de vida. Pidió a los líderes mundiales que durante esta Cumbre envíen fuertes señales de liderazgo para cambiar la curva de la pérdida de biodiversidad y aumentar la ambición política en el período previo a la COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, lo cual incluye comprometerse a abordar las causas de la pérdida de biodiversidad. Es urgente asegurar un ambicioso Marco de Biodiversidad Post-2020, que ayude a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible; que establezca metas concretas y medibles e incluya medios de implementación, en particular mecanismos financieros y de seguimiento; que movilice una asociación plena y efectiva entre el estado y las sociedades, con empresas, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas y comunidades locales. Recordó que “hace diez años hicimos compromisos que deberían haber protegido nuestro planeta, pero fracasamos en gran medida. Donde se hizo un esfuerzo real, los beneficios para nuestras economías, la salud humana y planetaria son irrefutables”. Para concluir manifestó que “la naturaleza es resistente y puede recuperarse si atenuamos nuestro implacable asalto. Necesitamos un planeta saludable para que nuestras sociedades prosperen y nuestras economías se reconstruyan. El mundo cuenta contigo”.

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