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La paradoja de la globalización, según Dani Rodrik


Omar Garfias


El economista Dani Rodrik es premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2020. 

“Ha fortalecido el rigor en el análisis de la dinámica de la globalización de las relaciones económicas internacionales, aportando conclusiones que contribuyen a mejorar el funcionamiento del sistema económico y a hacerlo mucho más sensible a las necesidades de la sociedad”, asienta el acta del jurado.

La carrera de este economista nacido en en 1957 en Estambul, ha sido en la Universidad de Harvard. En la Escuela de Gobernanza John F. Kennedy, dirige una cátedra de Economía Política Internacional.

Partidario del libre comercio pero crítico de lo que llama la “hiperglobalización”

Su tesis fundamental es que los gobiernos deben fortalecer sectores y empresas nacionales cerrando sus fronteras a la globalización si esa decisión se adoptó democráticamente.

“Existe una tensión fundamental entre la hiperglobalización y una política democrática. La hiperglobalización requiere el encogimiento de la política nacional y el aislamiento de los tecnócratas de las exigencias de las masas”

Creo que esa tesis se contradice con su propuesta de liberar las fronteras al paso de los trabajadores extranjeros puesto que siempre es un reclamo interno de los trabajadores nacionales no tener competencia por los puestos de trabajo.

Es un crítico muy estructurado de la forma como se ha implementado la globalización. Llama a moderar la apertura de mercados y a fortalecer la regulación estatal.

Citaré en extenso su libro “Las paradojas de la globalización” para que tenga usted las referencias básicas que quizás lo animen a leerlo completo.

“Necesitamos una nueva narrativa para dar forma a la siguiente etapa de la globalización. Cuanto más meditada sea esa nueva narrativa, más saludables serán nuestras economías.”

“Los mercados globales sufren una gobernanza débil y, por tanto, son propensos a la inestabilidad, a la ineficiencia y a una débil legitimidad popular.”

“Los mercados y los gobiernos se complementan, no se sustituyen. Si quieres más y mejores mercados, tienes que tener más (y mejor) gobernanza. Los mercados funcionan mejor no donde los Estados son débiles, sino donde son fuertes.”

“Si quieres que los mercados se expandan, necesitas que el sector público haga lo mismo.

Esta necesidad de expansión no se debe sólo a que un Estado poderoso sea necesario para establecer la paz y la seguridad, proteger los derechos de propiedad, hacer cumplir los contratos y gestionar la macroeconomía. Se debe también a que dicho Estado es necesario para preservar la legitimidad de los mercados, protegiendo a los ciudadanos de los riesgos e inseguridades propios de los mercados”

“Tiene sentido importar bienes siempre y cuando se requiera menos mano de obra para producir las exportaciones que pagarán esas importaciones, que para producir esos bienes nosotros mismos.”

“La política comercial es conflictiva en términos políticos porque tiene consecuencias importantes sobre la distribución interior de la renta y porque contrapone valores e instituciones que pueden ser muy distintos en los países implicados”

“Las políticas económicas internacionales debían someterse a los objetivos de las políticas nacionales –pleno empleo, crecimiento económico, equidad, protección social y Estado de bienestar– y no a la inversa. El objetivo sería una globalización moderada, no la hiperglobalización.”

“Los problemas que crea el comercio exterior deberían resolverse no acudiendo al proteccionismo, sino por medio de políticas nacionales que compensaran a los perdedores”

“La realidad es que nos faltan las estrategias nacionales y globales necesarias para gestionar los trastornos que crea la globalización. Por tanto, corremos el riesgo de que los costes sociales del comercio internacional acaben pesando más que las exiguas ganancias económicas que proporciona y provoquen una reacción todavía mayor contra la globalización.” “Si demasiada deuda gubernamental crea fragilidad financiera, es la política fiscal del gobierno la que necesita un ajuste.”

“La causa más inmediata de la pobreza es la baja productividad. Los pobres son pobres porque su trabajo les permite producir demasiado poco para alimentarse y alojarse adecuadamente, y no digamos para satisfacer otras necesidades tales como la salud y la educación. A su vez, la baja productividad tiene causas diversas. Puede ser resultado de una falta de crédito que impida a los agentes hacer las inversiones que aumentarían su producción y, en consecuencia, sus ingresos. Puede ser resultado de una falta de acceso a nuevas y mejores tecnologías. Puede deberse a una falta de habilidades, conocimientos u oportunidades laborales. Puede ser consecuencia del pequeño tamaño del mercado, que reduce la rentabilidad de adquirir nuevo equipo y tecnologías. O puede deberse a la existencia de élites explotadoras, típicamente confabuladas con el gobierno, que bloquean cualquier mejora de las condiciones económicas que pudiera amenazar su poder. Las razones últimas de la pobreza pueden encontrarse en una o más de estas causas.”

“Los beneficios de la globalización llegan a los que invierten en capacidades sociales nacionales. A su vez, estas inversiones requieren cierto grado de apoyo a las empresas nacionales: aranceles protectores, subsidios, monedas infravaloradas, financiación barata y otras clases de ayudas públicas que aumenten las ganancias de introducir nuevas líneas de negocio sin cerrar la economía al mundo exterior.”

“La movilidad internacional de las empresas y del capital también restringe la capacidad de un país para elegir la estructura impositiva que refleje mejor sus necesidades y preferencias. En particular, esta movilidad ejerce una presión a la baja en el impuesto de sociedades y traslada la carga impositiva desde el capital, que se mueve internacionalmente, hasta el trabajo, que se mueve mucho menos.”

“Este menú capta el trilema político fundamental de la economía mundial: no podemos tener hiperglobalización, democracia y autodeterminación nacional todo a la vez. Podemos tener, como mucho, dos de las tres. Si queremos hiperglobalización y democracia, tenemos que renunciar a la nación Estado. Si hemos de mantener la nación Estado y también queremos hiperglobalización, tendremos que olvidarnos de la democracia. Y si queremos combinar democracia con nación Estado, adiós a una globalización profunda.”

“Una vez hemos reconocido que la infraestructura institucional central de una economía global debe construirse a escala nacional, los países quedan libres para desarrollar las instituciones que más les convengan. Incluso las sociedades industriales actuales supuestamente homogeneizadas adoptan una amplia diversidad de sistemas institucionales.”

Dani Rodrik. “La paradoja de la globalización “. Barcelona. Antoni Bosch editor. 2011. 429 pp.

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