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Las redes ya no son cuestión de edades

Cultura Impar

Por José Manuel Rueda Smithers

Para adaptarte a la realidad, nuevas tecnologías

tendrás que aprender a enseñar.

Otra cosa importante que debe enseñar

el profesorado, es ayudar a sus alumnos

de las redes a ser buenos ciudadanos.

(Rima sobre las nuevas tecnologías,

Ticnoelia, en slideshare)

Aunque la mayoría de la gente pone como explicación –más que como pretexto- que la pandemia abrió la mente de los adultos (o de los más adultos) para adentrarse en el uso de las redes sociales, la realidad comunicacional deja ver que es algo a lo que no se puede escapar si se quiere estar vigente en la sociedad actual, sin importar el país de que se trate y, mucho menos, la edad.

Dependiendo de la fuente a la que uno recurra, están las siguientes cifras:

En el mundo existen:

5 mil 200 millones de usuarios de internet.

3 mil 400 millones de usuarios de redes sociales

60 mil millones de mensajes en WhatsApp o Messenger diarios y un promedio de navegación diaria en redes de casi dos horas por persona. (www.branwatch.com)

Las nuevas tecnologías ya son tan cotidianas, que ya se usan hasta en la más simple actividad del hogar. Vaya, hasta las aspiradoras son ahora inteligentes.

Empecemos por entender que vivimos en una sociedad saturadamente informada, pero pésimamente comunicada. Esto lo dijo uno de los padres de la comunicación, Wilbur Schramm, hace unos 60 ó 70 años.

¿Quieren saber la peor parte? La frase ahora se hace famosa por un meme que adjudican a un personaje de una película de Batman que está por estrenarse, aunque su tema lleva otra intención. El caso es que Schramm empezó el enlace entre la tecnología, la comunicación y el desarrollo socioeconómico, pero no es nuestro tema.

Ya en el siglo XXI, la dimensión debe verse desde el proceso de aprendizaje virtual, del que nunca más podremos aislarnos.

Las redes sociales orientan las opiniones hacia un lado u otro, pero no construyen opinión. Primero, por su inmediatez; segundo, por su poco contenido. Generalmente –aclaro que no en todos los casos- las conclusiones que se sacan de lo leído en las redes, es un tanto vago y, si no se tiene una buena información adicional, el criterio se quedará pobre, muy pobre.

Esta columna intenta hoy, explicar en pocas líneas la influencia de las redes sociales y su capacidad para direccionar mentalidades con los fines que sean. El poder de los medios de difusión es político. No es útil ya pensar que las noticias distorsionan o reflejan la realidad, ya que las ‘realidades’ son construidas, y las noticias forman parte del sistema que las construye.

El poder de las redes es, principalmente, social.

Los analistas señalan que no todos los hechos son transformados en noticia, sino sólo aquellos que son seleccionados por los medios. En su mayoría, son temas de relevancia pública.

Los ciudadanos ven una realidad de segunda mano; es decir, la construcción de una parte de la realidad social realizada por los medios de comunicación, permite a los individuos informarse sobre lo que sucede en su entorno.

En este proceso de construcción de las noticias, los medios tienen un papel clave. Difunden información e ideas acerca de las alternativas existentes en forma accesible para grandes audiencias, e intentan incidir en la toma de decisiones. No siempre se logra, pero en la política, acostumbrados a reaccionar más que a proponer (por aquello de la imagen), es mayor su penetración que en otros ámbitos sociales.

Y entonces volvemos al papel de las redes. Su mediación es indispensable en esta primera parte del siglo XXI. Y eso es lo que estudian ahora los especialistas, los investigadores, de y en todo el mundo.

La clara intención del uso de las redes sociales es modificar una forma de pensar hacia algo mucho más rico en conceptos y un tanto menos en detalles informativos y de difusión. Esto hace que modificar realmente los pensamientos sea un proceso que tomará su tiempo.

Para lograr que la comunicación dé resultados tangibles, que se sostengan en un mediano plazo por lo menos, siempre se debe buscar el por qué y el cómo modificar modelos de pensamiento, paradigmas, actitudes y orientar, sí, sus comportamientos.

Se conocen como temáticas específicas o líneas rectoras de trabajo. Ya será materia de otra columna.

Lo real es que todos, sin importar nuestra edad, estamos ya comprometidos con el uso de las redes para, al menos, sostener la charla diaria o avanzar eficazmente en nuestro trabajo. Bueno, aquellos que aún tienen la suerte de tenerlo, porque...

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