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Las vacunas y el cinturón de seguridad


Alejandro Sánchez-Flores *

@arroboso


Existe mucha incertidumbre en la gente que ha sido vacunada acerca de si estarán protegidos contra las nuevas variantes, por lo cual comparto algunas reflexiones. ¿Qué grado de protección se tiene si hubo infección previa y primera dosis de Pfizer? En algún momento se comentó que, en este caso, no sería necesaria la segunda dosis. Al día de hoy ¿ha cambiado esto?

Se llama "inmunidad híbrida". Lo que se sabe hasta ahora es que es muy potente, los títulos de anticuerpos son mayores y alcanzan más rápido. Por lo tanto, se espera que si esas personas se infectan sean asintomáticas o con síntomas leves. No hay inmunidad esterilizante.

El virus ha ido cambiando desde que salió de China. Estos cambios se llaman mutaciones y alteran la forma de sus proteínas. La más estudiada es la proteína S (spike), que es la llave que usa para entrar en las células y un blanco de los anticuerpos

El primer cambio que se observó fue el llamado D614G. Ese cambio de aminoácido en la posición 614 de la proteína S le permitió una mayor transmisión y generar mayores cargas virales. Fue la primera variante en el mundo. Cuando el virus llegó a México ya había cambiado.

Aunque las vacunas se hicieron en tiempo récord, sólo fue con la información que se tenía, por lo cual no incluyó las variantes actuales. Se obtuvieron grandes resultados en poco tiempo, pero se sabía que la producción y logística de distribución serían un gran cuello de botella.

La variante Alfa, vista por primera vez en el Reino Unido, tiene cambios que la hacen escapar de la respuesta inmune generada por las vacunas. Aunque no completamente, sí de manera suficiente para infectar a gente ya vacunada e incluso reinfectar a recuperados y transmitirse más rápido.

La variante Beta (Sudáfrica) mostró mayor escape a la vacuna de AstraZeneca. Sin embargo, en todos los casos se sigue viendo que las vacunas son eficaces para evitar síntomas graves y la muerte en los vacunados con esquemas completos.

Hasta hoy, existen 12 variantes: cuatro de preocupación, siete de interés y una intermedia entre esas dos clasificaciones. De la mayoría se sabe relativamente poco, pero lo que preocupa son las mutaciones de algunas, que reducen la afinidad de los anticuerpos contra el virus.

Todas las vacunas tienen la función de entrenar a nuestro sistema inmune para defendernos del virus. En primera instancia, reduce el riesgo de que nos contagiemos; si nos contagiamos, evita que tengamos síntomas; si llegamos a tenerlos, suelen no ser graves, y si lo fueran, reducen el riesgo de muerte.

Las variantes escapan en parte a la respuesta inmune, ya sea de la vacuna o una infección previa. Sabemos que el riesgo es menor cuando se aplicó el esquema completo, pero son muchos los factores que bajan la eficacia de las vacunas o que las hagan funcionar mejor.

Los factores que reducen la eficacia de cualquier vacuna son:

  • Comorbilidades

  • Cargas virales altas

  • Exposición a las variantes de preocupación o interés

  • Exponerse al poco tiempo de ser vacunado o sin esquema de vacunación completo

  • Combinaciones de los puntos anteriores

Pensemos en las vacunas como en el cinturón de seguridad de un auto. Todos usamos el cinturón (o deberíamos) al manejar. Incluso, debe usarse aunque vaya en el asiento de atrás. Sabemos que reduce el riesgo de sufrir lesiones graves y la muerte, pero no son una garantía.

Los cinturones de seguridad funcionan mejor si:

  • Los uso

  • Respeto los límites de velocidad

  • Manejo 100 por ciento concentrado

  • No uso el celular mientras conduzco

  • El auto está en buenas condiciones

Lo mismo sucede con la vacuna:

  • En todos lados y en todo momento

  • Sana distancia

  • Higiene

  • Confinamiento

  • Evitar exponernos

Lo último es lo más difícil e incluye:

  • Evitar lugares muy concurridos, cerrados y mal ventilados

  • Evitar contacto con personas con las que no convivimos usualmente, sobre todo en condiciones como las del punto anterior

  • Subestimar cualquier síntomas y salir a la calle

La vacunación funcionará como debe cuando se tenga, a nivel mundial, al 87 por ciento de la población inoculada, de manera sincrónica y uniforme. Esto llevará bastante tiempo (posiblemente a mediados de 2022).

Independientemente de la vacuna y su eficacia, recuerda el cinturón de seguridad: muchos otros factores determinan su éxito.

Una pandemia no es fácil de combatir, pero nos tocó vivirla. Hagamos lo correcto.


* Científico experto en Genómica / Bioinformática

que participa en la vigilancia genómica

@CoViGenMex

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