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Los dibujos animados y la ciencia

Por José Vte*

@cateterdoblej

¿Qué tienen que ver estos personajes con la Historia de la Medicina?

Paul Wilchinsky nació en Nueva York en 1922. Era nieto de emigrantes judíos del Reino de Polonia y del Imperio austrohúngaro que se habían afincado en Estados Unidos en busca de una vida mejor.

Paul, cuyo apellido se había americanizado al de Winchell, tenía una profunda vocación por el mundo sanitario y quería estudiar medicina. La situación económica de su familia, acrecentada por la crisis del 1929 impidió, llegado el momento, que sus padres pudieran asumir los gastos de su formación universitaria en medicina.

Pero cuando tenía 13 años enfermó de poliomielitis, enfermedad que le tuvo en cama y en silla de ruedas durante un largo periodo.

Mientras se recuperaba, primero en el hospital y después en casa, para que se entretuviera sus padres le regalaron un equipo de ventriloquía que les costó diez centavos. Este muñeco, al que hacía hablar Paul, le hizo pasar muy buenos ratos.

Paul Winchell, que por aquel entonces estaba en la secundaria, se “construyó” varios muñecos de ventrílocuo y a partir de un concurso en la radio que ganó, empezó a actuar de manera aficionada.

Con tan solo 14 años, un empresario del mundo de la “farándula” le vio y le ofreció un contrato profesional que Paul, con el permiso de sus padres, aceptó.

Aquí empezó una meteórica carrera profesional. En poco tiempo, además de en los teatros, se hizo habitual en los programas de televisión. Casi siempre acompañado de alguno de sus muñecos, fundamentalmente de Jerry Mahoney o Knucklehead Smiff.

El nombre Jerry Mahoney era en honor a su maestro de arte en secundaria, Jero Magón, que le apoyó y ayudó en las clases a construir su primer muñeco de ventriloquía.

Era en los EE.UU. algo así como “Mary Carmen y sus muñecos” o José Luis (Rodríguez) Moreno en España.

En la radio también tenía éxito gracias a su facilidad para imitar voces. No tenía la fama de Edgar Bergen, pero ya era una figura artística relevante Su máximo éxito lo alcanzó en programas infantiles en la NBC Television. A raíz de su popularidad en estos programas (sobre todo en “Winchell-Mahoney Time”) y en alguna que otra serie, a partir de 1968 empezó a ser contratado como actor de doblaje (Voice Actor).

Dos de los gigantes de la diversión infantil, The Walt Disney Company y Hanna-Barbera Productions requirieron los servicios de Paul para poner voz a algunos de sus personajes de dibujos animados.

Al principio eran personajes secundarios en capítulos de series “no top” como “The Banana Splits”, “The Robonic Stooges”, “The CB Bears”, etc.

Pero en poco tiempo, Paul pasó a dar voz a algunos personajes míticos de los dibujos de los 60, los 70, los 80 y los 90. De hecho, su ultimo doblaje fue en 1999.

Pierre Nodoyuna en “Los autos locos” y “El escuadrón diabólico”, Gargamel en “Los Pitufos”, Zummi Gummi en “Los osos Gummi”, “El Oso Yogui”, “La Pantera Rosa”, “Hong Kong Phooey”, "Scooby-Doo" son algunos de los personajes a los que "prestó" su voz.

Puso voz también a algunos personajes de clásicos de Disney. Así, por ejemplo, trabajó en Los Aristogatos y Tod y Toby. Es muy recordado por ser la voz de Winnie (en ocasiones) y la de Tigger (siempre) en las películas de Winnie the Pooh.

El doblaje del simpático tigre creado por Alan Alexander Milne (1882-1956), y popularizado por Walt Disney, le valió al bueno de Paul un Premio Grammy.

La faceta como actor (también en series), la compaginaba con su pasión por la creación y el diseño. Patentó más de 30 objetos con éxito dispar: navaja de afeitar desechable, pluma estilográfica retráctil, guantes calentados por baterías, encendedor sin llama liguero invisible…

Pero de todas esas patentes, hay una que destaca por encima de las demás y que ha pasado a la Historia de la Medicina. Como hemos dicho, pese a no haber podido estudiar la carrera en la universidad, Paul era un apasionado de las ciencias sanitarias, de hecho, estaba en contacto con algunos de los médicos más prestigiosos de los Estados Unidos.

Su mejor amigo, al que llamaba “Hank”, era ni más ni menos que Henry Heimlich (1920-2016), universalmente reconocido por la maniobra que lleva su nombre.

Se conocieron en un programa de televisión y surgió una amistad para el resto de sus vidas. El propio Paul habló de la relación entre sus trabajos, diciendo que él hacía felices con la risa y Heimlich curando y salvando vidas.

La relación entre los dos era tan estrecha que Paul estaba cada dos por tres en el hospital donde ejercía Heimlich, involucrándose como un sanitario más

Un día, Paul vio llorando a un médico del hospital, el Dr. George Robinson, y le preguntó qué le pasaba, este le confesó que había fallecido un paciente suyo durante una cirugía a corazón abierto.

Este hecho hizo que Paul le contara a “Hank” Heimlich que se le había ocurrido crear un corazón artificial con su propia fuente de energía para mantener vivos a los pacientes un determinado tiempo

Heimlich dijo a Paul: “Serías un buen médico, Paul… […] Tú construyes tus propios muñecos, así que… ¿por qué no “construyes” ese corazón? Si necesitas mi ayuda, aquí estoy”

Por extraño que pueda sonar, para Paul construir un corazón no era tan distinto de construir un muñeco. Las válvulas y las cámaras “eran como la boca y ojos en movimiento de una de sus marionetas”

Durante meses, Paul se embarcó en el diseño de su corazón artificial, asesorado por Hank Heimlich y el equipo de cardiólogos y cirujanos del hospital que asiduamente visitaba. Gracias a ellos, la destreza de Paul creando no se vio frenaba por su carencia de conocimientos.


En el verano de 1956 y tras muchos cambios y revisiones dio por finalizado su prototipo de corazón artificial. Su amigo Hank estaba tan convencido de que podía ser funcional que le recomendó que lo patentara.

Tras muchas dificultados por lo “extraño” del artefacto, en 1963 se le concedió a Paul Winchell la primera patente formal de un corazón artificial implantable en la cavidad torácica.Se inscribió como Patente USA #3097366

https://patentimages.storage.googleapis.com/87/bf/ab/6723d1b276fedb/US3097366.pdf

Para mayor honra de Paul, poco después donó la patente del corazón a la Universidad de Utah. Patente que, teóricamente, años más tarde rescataría el médico e investigador Robert Koffler Jarvik (1946-...).

Nota: Hay quien defiende que Jarvik y la Universidad de Utah tenían una patente preparada previamente a Paul y le presionaron para que cediera la suya. El caso es que la que se publicó primero fue la de Paul Winchell.

Jarvik, doctor en ingeniería médica, empezó a colaborar con el doctor de origen holandés Willem Johan "Pim" Kolff (1911-2009), creador del primer riñón artificial que trabajaba en el desarrollo de órganos artificiales, también corazones. Ambos, en el Cleveland Clinic (actual Cleveland Clinic Lerner Research Institute) presentaron el “Jarvik-7”, que era un dispositivo hecho de poliuretano y aluminio y diseñado para reemplazar los dos ventrículos de un corazón humano.

Este Jarvik-7, evolución del corazón artificial de Paul Winchell*, se convirtió el 02/12/1982 en el primer corazón artificial implantado a un paciente humano. El hito lo realizó el Dr. William Castle DeVries (1943-) *Hay controversia sobre si la influencia del modelo de Paul sobre el Jarvik-7 fue pequeña o amplia. El propio Heimlich dijo que el de Jarvik era una copia exacta del de Winchell, Jarvik niega haberlo copiado.

Antes se había “luchado” con la FDA para que permitiera la prueba del artefacto. Así, el corazón alimentado por un compresor de aire de unos 180 kg. de peso conectado al paciente, se le implantó al dentista jubilado Barney Clark. Esto ocurrió en el hospital de la Uni. de Utah.

Barney Clark, que estaba afectado por una insuficiencia cardíaca congestiva en etapa terminal, vivió 112 días con el TAH (corazón artificial total) implantado, falleciendo por complicaciones asociadas a sus patologías. El Dr. DeVries que era un reputado cirujano cardiotorácico, era también un apasionado de la música y pidió operar (duró 7 horas) con música. En el momento culminante sonaba “Boléro" de Joseph-Maurice Ravel (1875-1937). No es el tema de este hilo, pero durante esta primera implantación hubo problemas legales, éticos y económicos que influyeron en el devenir de las investigaciones del Dr. Jarvik y en la salud del Sr. Clark.

El segundo paciente al que se le implantó el Jarvik-7, Bill Schroeder, vivió con él 620 días. Tal fue la repercusión que fue recibido por el propio presidente de los EE.UU., que en aquel momento era el exactor Ronald Reagan (1911-2004).

A más de 350 pacientes se le ha implantado en diferentes hospitales el Jarvik-7, que fue definitivamente aprobado por la FDA en 2004. El modelo actual, el "SynCardia", sigue basado en él, y por lo tanto, teóricamente, en el de Paul.

Los “descendentes” del corazón artificial diseñado inicialmente por Paul Winchell se utilizan normalmente, no como una solución permanente para el paciente cardíaco enfermo, sino como un "puente" para ayudar al corazón y esperar un trasplante final.

Paul, que se hizo multimillonario por su actividad como actor y por determinados derechos legales (no por el corazón), se volcó en un proyecto de piscifactorías de tilapia (un tipo de pez) para ayudar en África. Esto no llegó a buen puerto por diferentes razones.

Paul Winchell presentó más patentes médicas (p.e. un descongelador de plasma sanguíneo) mientras trabajaba en proyectos para la Leukemia Society (la actual Leukemia & Lymphoma Society) y la Cruz Roja Americana. Tanto le apasionaba la medicina, que ya mayor, se matriculó en la Universidad de Columbia, pero no finalizó los estudios. Si logró graduarse en 1974 en el The Acupuncture Research College de Los Ángeles.

Algunos le han criticado por acercarse a las pseudociencias, ya que además de acupuntor, utilizó la hipnosis en el Instituto Gibbs en Hollywood.

Se publicó una autobiografía de Winchell, titulada “Winch” en 2004, donde además de lo contado antes, aparecen temas oscuros de su vida: sufrió abusos en la infancia, depresiones, ingreso por problemas psiquiátricos, etc. El ventrílocuo, cómico, actor, inventor Paul Winchell, falleció por causas naturales a los 82 años, el 24 de junio del 2005 en su domicilio en Los Ángeles (California) dejando un legado imborrable (también en el Paseo de la Fama en Hollywood.

Gibbon, Démijov, Crawford, Liotta y otros, fueron algunos que antes que Paul contribuyeron a “encontrar” el primer corazón artificial. En cualquier caso, la patente que hizo Paul Winchell tiene un mérito enorme.


* Ingeniero y licenciado en historia; trabaja en la empresa privada y es docente universitario.


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