• Ambiental News-Miguel Á.

Millones de ancianos pobres


Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.

Me desemplearon hoy y para siempre.

Carezco por completo de influencias.

Llevo aquí en este mundo largo tiempo.

Y nuestros amos dicen que ya es hora

de callarme y hundirme en la basura.

José Emilio Pacheco

En México hay 5 millones de adultos mayores cuyos ingresos mensuales consisten en menos de 3 mil 204 pesos en el área urbana y 2 mil 89 en la rural que son las líneas de pobreza por ingresos.

De entre ellos, 2 millones tienen ingresos mensuales más abajo de 1 mil 649  y de 1 mil 179 pesos, las líneas de pobreza extrema.

La tendencia de la pobreza por ingresos en los viejos es a empeorar.

La población de 65 años o más con un ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos aumentó entre 2008 y 2018 al pasar de 18.6 por ciento a 19.1 por ciento, mientras que la población con un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos, en este grupo de población, pasó de 49.2 por ciento a 49.4 por ciento en el mismo periodo de 10 años.

El sistema de pensiones público protege muy poco para evitar que millones de mexicanos lleguen a la vejez en situación de pobreza por ingresos.

Hasta marzo pasado, 23 millones de mexicanos no estaban incorporados a la población económicamente activa pero la razón no era que recibieran una pensión o estuvieran estudiando. Ninguno de ellos tiene ingresos, mucho menos ahorro, son dependientes económicos de otra persona.

Esta inseguridad tiene, mayormente, rostro de mujer.

La propuesta de reforma del sistema de pensiones firmada por el presidente no aborda este problema.

Otros 33 millones de mexicanos están trabajando, son parte de la población económicamente activa, pero no están cotizando a ningún sistema público de pensiones porque se desarrollan en la economía informal.

La propuesta de reforma al sistema de pensiones firmada por el presidente tampoco aborda este problema.

Veintitrés millones de mexicanos sÍ tienen un esquema de ahorro para el retiro, 20 millones de ellos cotizan al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A partir de 1997 se inició el cambio en ese modelo de pensiones para pasar de una cantidad garantizada por el gobierno hacia una cantidad variable de cuentas individuales que depende de lo que ahorren y de con qué éxito lo administre la Afore.

El año entrante empezaremos a ver a los primeros pensionados con el sistema vigente en el IMSS, su pensión sería equivalente al 25 por ciento de su último salario. La aportación efectiva del 4.5 por ciento del salario a las Afores es totalmente insuficiente. El mínimo indispensable para lograr una pensión equivalente al 70 por ciento del último salario es una aportación del entre el 15 al 20 por ciento del sueldo.

Además, en  un periodo de 10 años, los trabajadores de bajos ingresos (con hasta tres salarios mínimos) solo tuvieron empleo formal durante el 49 por ciento de dicho lapso. Les es imposible cotizar mil 250 semanas en 24 años.

Son 15 millones los trabajadores con modelo de cuentas individuales.

La reforma al sistema de pensiones firmada por el presidente resuelve los problemas de los trabajadores por cuentas individuales del IMSS; deja pendiente la situación de los empleados del ISSSTE y de los restantes 104 modelos de pensión que hay en el país. No propone cambiar el modelo de capitalización individual que solo otros tres países de Latinoamérica mantienen.

En 2006 se creó una pensión para adultos mayores. En 2018 dejó de ser sólo para población en pobreza y se elevó hasta  mil 310 pesos mensuales.

El sistema actual tiene otros dos problemas importantes. Por una parte, encarece la creación de empleo, incentiva la informalidad, hace atractivo el no dar prestaciones al trabajador, quien acepta por debilidad en la negociación laboral.

El gobierno mismo tiene a miles de empleados trabajando por honorarios, sin prestaciones.

Por otra parte, el gobierno federal gasta en el pago de pensiones el 17 por ciento de su presupuesto total y no tiene resuelto cómo va a financiar ese monto creciente de aquí al 2035.

La situación histórica y la coyuntura económica requieren que aprovechemos la oportunidad de dar soluciones de fondo: construir un sistema de seguridad social universal, unificado; desvinculado del mercado laboral; financiado con impuestos generales, en vez de contribuciones que encarecen el trabajo formal; y que garantice un mínimo mayor a la línea de la pobreza, complementado con el ahorro personal.

Viven mucho.

Algunos no tienen nada más que años…

Allí están solos

y aún vivos,

solamente esperando.

Gloria Fuertes

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