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Municipios mirando al futuro: Yautepec


Por Jorge Messeguer Guillén

@jorgemesseguer


Hace días, los presidentes municipales de Yautepec, electo y en funciones, me invitaron al Museo del Chinelo en el corazón del municipio, a dar una plática al equipo de gobierno sobre movilidad sostenible y sustentable a través del uso de la bicicleta como medio de transporte. En este espacio hemos escrito sobre este tema y, gracias a eso, estamos iniciando una nueva etapa de sensibilización de las autoridades municipales sobre tan importante iniciativa. En las principales ciudades de México y del mundo se promueve un cambio de paradigma fundamental que tiene que ver en la manera de repartir el espacio público. Me explico. Durante todo el siglo XX el automóvil marcó la pauta en el desarrollo de las ciudades y de los pueblos, sacrificando al peatón y desplazando a un segundo término al transporte público y a las bicicletas. El transporte motorizado se convirtió en la principal variable del desarrollo urbano. El automóvil, además de la utilidad propia que por supuesto tiene, pasó a ser un instrumento de estatus social.

Si tomamos en cuenta que, en la zona metropolitana de Cuernavaca, por dar un ejemplo, 75 por ciento de la gente se mueve en transporte público (en microbuses mejor conocidos como rutas), el 15 por ciento se transporta en taxis y aplicaciones y sólo el 10 por ciento lo hace en automóvil propio, vemos que la mayor parte del espacio público lo ocupan los coches, que representan sólo al 10 por ciento de la población.

Esto hace que las ciudades, en general, sean profundamente desiguales, excluyentes y antidemocráticas. Privilegian al que tiene recursos económicos sobre la mayoría que, por necesidad, se transporta como puede. Peor aún, el espacio en las banquetas es cada vez más reducido para dar mayor vialidad al transporte motorizado. Esta ha sido la manera más eficaz de deshumanizar a las ciudades y poblados. Recuperar el espacio público implica modificar la jerarquización en su repartición. Es decir, debemos pensar en ciudades y poblados en donde la prioridad número uno sean los peatones, seguidos de las bicicletas, el transporte público (de calidad), el transporte de bienes y, en último lugar, los coches y las motocicletas, en ese orden. Hay que entender que, si queremos recuperar la seguridad, vivir en paz, convivir en armonía, en un medio ambiente limpio, reducir las desigualdades y ser más democráticos, debemos pensar y actuar en el sentido correcto, distribuyendo el espacio de todos de otra manera, cambiando e invirtiendo el orden de prelación en la forma en que nos movemos. Debemos comprender que si queremos banquetas amplias para caminar, tomando en cuenta a las personas con alguna discapacidad; si queremos que la bicicleta adquiera un papel preponderante como transporte saludable y no contaminante, al alcance de todos, sin excepción de clases sociales; si queremos recuperar la calle como espacio de encuentro y convivencia, la única forma (no hay de otra) es quitarle espacio a su majestad el automóvil (y a las motocicletas). Si nos apropiamos de la calle como un espacio de todos, sin excluir a nadie, la seguridad vendrá por añadidura. Este es uno de los grandes retos que tienen los municipios en el siglo XXI; avanzar en la democratización del espacio público es mirar hacia el futuro. Yautepec ha dado un primer paso al subir el tema a la agenda pública del primer nivel de gobierno. ¡Enhorabuena! Ojalá otros municipios de Morelos vayan tomando nota, porque lo más difícil es arrancar.

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