• Ambiental News-Miguel Á.

¡Oye, soy tu cuerpo y te estoy hablando...!


Por Deborah Buiza

- ¡Pss! ¡Pss! ¡Me duele mucho, desde el cuello hasta la cintura; traigo mucho peso cargando!-, dijo la espalda.

- Eso que piensas una y otra vez ¡me está estallando!-, dijo la cabeza.

- ¡No puedo caminar más, me aprietan demasiado!-, dijeron los pies.

- ¡No puedo digerir todo eso!-, dijo el estómago.

- Todo lo que quisiste decir... y no dijiste… se me quedó atorado-, dijo la garganta.

- Este lugar no es seguro para nosotros ¡salgamos de aquí!-, dijo ese espacio entre el pecho y el estómago.

Si tu cuerpo pudiera hablar ¿qué te diría?… ¡Oye! El cuerpo sí te habla, sólo que no siempre le prestamos atención a lo que dice y lo dejamos para después, como si no fuera importante, y es que andamos siempre con prisa atendiendo otros asuntos.

Nuestro cuerpo tiene su propia voz y nos indica lo que necesita, lo que le gusta y lo que no le gusta; como un auto, tiene sus indicadores y sus alertas encendidas cuando requiere atención y mantenimiento. Tú ¿conoces la voz del tuyo?

Conocer nuestro cuerpo y sus necesidades nos permite ir a tiempo en su cuidado y no dejarlo a que el desgaste y la sobrecarga haga de las suyas, llevándolo incluso al colapso y a que en algún momento sean muy graves los problemas que atender.

Escanea tu cuerpo, date unos minutos en silencio y ve parte por parte preguntándole cómo se siente, qué necesita para estar mejor, si se siente cuidado o descuidado: ¿qué necesitan tus pies para sentirse cuidados, amados y respetados por toda la tarea de sostenerte y llevarte a todos lados? ¿Cómo se encuentran tus piernas, tus rodillas, tu cadera? ¿Cómo se siente tu piel, se encuentra sana?, etc.

Por razones diversas, con frecuencia nos enfocamos más en el área intelectual o emocional, en nuestra vida laboral o familiar, y nuestro cuerpo ahí dándolo todo, atendiendo todas y cada una de las cosas que quieres o tienes que hacer, por lo que valdría la pena voltear a verlo y escucharlo para saber qué necesita, y es que si no funciona adecuadamente cualquier cosa que se quiera hacer costará aún más trabajo.

Más allá de alimentarlo, hidratarlo y ejercitarlo, el cuerpo necesita otros cuidados que lo mantengan en forma, saludable y con recursos que te permitan alcanzar tus sueños, así que requiere que le hagas revisiones de rutina con seguimiento médico y aún más, si tienes algún padecimiento, no lo descuides, ni lo dejes para más tarde. ¡No te dejes para después!

El primer paso para cuidar de ese increíble y hermoso vehículo que nos permite tener la experiencia humana es escucharlo, para poder conectarte con él y aprender a cuidarlo, conocerlo y aceptarlo para poder amarlo, procurarlo y mimarlo.

Y tú ¿cómo podrías cuidar aún más de él?

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