• Ambiental News-Miguel Á.

Periodismo de investigación vs empresas contaminantes


La teoría de la facilitación social nos explica porqué cuando estamos rodeados de otras personas nos comportamos de forma diferente al realizar ciertas tareas, dando lugar a los efectos de co-acción y de audiencia. El hecho de percibir que se está compitiendo de alguna manera con otras personas mejora el rendimiento, sin embargo, la inhibición se produce cuando hay que realizar labores complejas que incluyen situaciones nuevas y/o tareas en las que hay que detectar y corregir errores o, simplemente, por ignorancia.

En las sociedades, los cambios en los valores cívicos y en el conjunto de normas o deberes que regulan las acciones de los individuos entre sí, se están promoviendo con una apresurada ligereza, poniendo al alza el individualismo y la consecución del bienestar inmediato, mientras que se pone a la baja, el esfuerzo, la culturización, la responsabilidad social, la sana convivencia, el respeto y la deferencia a los ecosistemas.

Como consecuencia, es inquietante observar escasa resistencia a la frustración que puede desencadenar comportamientos de descontrol en prácticamente todos los ámbitos; situación que claramente genera problemas de conducta social, emocional y que interfieren en el desarrollo ético-cultural de cualquier sociedad.

Así, un número importante de personas en el mundo van interactuado de mala forma con sus semejantes, la naturaleza y el medio ambiente. Es imprescindible una intervención desde la educación en los hogares para fomentar la sensibilización y el compromiso en este ámbito: desde el respeto por la naturaleza y los animales hasta el desarrollo sostenible y la toma de conciencia en aspectos fundamentales para la humanidad como el consumismo excesivo.

Considerando estos aspectos y desarrollando una profunda investigación para contribuir en tan urgente necesidad de hacer conciencia, desde el 2007, los periodistas españoles: Rafael Carrasco, Miguel Jara y Joaquín Vidal, escribieron el libro «Conspiraciones tóxicas» de la editorial Martínez Roca S. A., Ediciones, en el que evidencian cómo nuestra salud y el medio ambiente está en manos de unos pocas corporaciones empresariales. Indagan sobre la mano oculta y perversa de los grupos de cabildeo y de presión hacia las administraciones gubernamentales en la regulación —favorables a sus intereses— de las telecomunicaciones, la urbanización, los productos tóxicos y el uso del agua, en la seguridad nuclear, en las autorizaciones de los medicamentos y en la penetración de los transgénicos, entre otras cosas.

El panorama global es escalofriante: los inmoderados ingresos de las empresas y conglomerados con suficiente poder económico para emplear sus influencias políticas, pasan sistemáticamente por encima de los intereses de la ciudadanía en materia de medio ambiente y salud, incluso en asuntos en los que reina el consenso público.

La manipulación de las élites siempre ha sido un depravado canon en la historia de la humanidad. Podemos escoger cualquier época y nos encontraremos con un sinnúmero de confabulaciones y componendas que se han utilizado para que «los poderosos» controlen a las sociedades. Así podemos llegar a que toda teoría de las conspiraciones descansa en la idea de que una o varias personas o entidades maquinan en secreto, y generalmente al margen de la Ley, para alcanzar sus lóbregos objetivos.

Con independencia de la culpa que estos agentes tienen, también es claro que todos somos consumidores con ciertos hábitos de comportamiento, y sobre nosotros descansa en buena medida la responsabilidad de contribuir a la búsqueda de soluciones. Según los expertos en asuntos de contaminación, la industria de «la moda» es el segundo sector con más impacto ambiental después del petróleo, entonces, resulta importante entender nuestra participación moderada en temas de consumo irracional que afecta directamente a los ecosistemas. De ahí la importancia de avanzar en el «ecodiseño» y en la reducción de residuos, en el aumento del reciclaje y la obsolescencia programada necesarias para conseguir un desarrollo sostenible.

Una contaminación sin fronteras asociada a tan brutales prácticas empresariales que, junto a otros graves problemas, están degradando todos los ecosistemas y contribuyendo a un cambio climático. Los costes de esta degradación se habían tomado en consideración desde hace mucho tiempo y, hasta ahora se empieza a comprender (en las sociedades) que deben ser regulados e incorporados a una supervisión y evaluación en bien de todos y, principalmente, en bien del medio ambiente.

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