• Ambiental News-Miguel Á.

Permanecen pueblos indígenas al margen de la vacunación contra la COVID-19, denuncian



+ Han recibido poca información desagregada y mucha en contra de las vacunas


El Informe Regional Pueblos Indígenas y vacunas contra la COVID-19 revela que la efectiva vacunación de las comunidades indígenas no está asegurada, aún en el deseable escenario de mayor amplitud y democratización del acceso a las vacunas, donde éstas se consideren como un bien público más que una mercancía.

El informe también muestra que lamentablemente ha habido muy pocos avances para contar con información desagregada, no sólo sobre personas contagiadas o fallecidas por la COVID-19, sino también sobre el registro de personas indígenas vacunadas.

“En términos generales, los estados continúan sin información desagregada sobre el impacto de la COVID-19 sobre los pueblos indígenas y el acceso a la vacunación para personas, comunidades y pueblos indígenas. A más de un año de inicio de la pandemia y a pesar de los múltiples llamados, la situación no ha cambiado demasiado. Ante la apertura del proceso de vacunación, la falta de datos no ayuda en absoluto a diseñar y ejecutar estrategias adecuadas para las comunidades indígenas”, señala el informe.

El documento fue elaborado por el Observatorio Regional de Pueblos Indígenas, una iniciativa del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) junto con la Plataforma Indígena Regional frente a la COVID-19 “Por la Vida y los Pueblos” y el Foro Indígena de Abya Yala.

Sólo en algunos países (Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, México, Panamá, Paraguay y Perú) se ha contemplado a los pueblos indígenas -y a algunos sectores particulares como médicos tradicionales o comadronas- entre la población prioritaria para recibir las vacunas.

En cuanto a datos desagregados sobre personas indígenas vacunadas, en Brasil se reportó -al 27 de abril de 2021- un total de 563 mil 737 miembros de pueblos indígenas vacunados, 314 mil 737 con la primera dosis y 249 mil 190 con las dos. En los demás países no hay datos oficiales.

Las organizaciones indígenas de la región han planteado de manera reiterada y en distintos foros las múltiples dificultades detectadas en este proceso de vacunación contra la COVID-19, entre ellas la falta de participación o al menos de coordinación entre autoridades estatales y los pueblos indígenas.

Tampoco hay estrategias ni campañas masivas e interculturales que permitan a las comunidades indígenas tener la adecuada información sobre los diversos aspectos relacionados con las vacunas. Por el contrario, se conocen muchas acciones de desinformación o de obstaculización al acceso de las vacunas.

Debe considerarse, además, que los debates globales sobre las vacunas, su seguridad y eficacia; sus eventuales impactos negativos -muchas veces marcados por intereses de tipo comercial o geopolíticos más que científicos- han generado más desconfianza que certezas.

Al mismo tiempo, son múltiples los casos reportados por organizaciones indígenas sobre campañas contrarias a las vacunas que llaman a evitar la inoculación por diversas causas, que en general no tienen sustento serio.

De igual manera, son excepcionales los ejemplos que pueden encontrarse donde los derechos colectivos de los pueblos indígenas, como los de participación y consulta, han sido considerados e implementados en relación con las campañas de vacunación.

Pareciera haberse olvidado que ha sido el ejercicio de esos derechos colectivos lo que ha permitido que el virus no se propague más ni afecte a más personas, favoreciendo no solo a los indígenas sino a toda la población del continente.

En el informe, desde el FILAC se plantea ir a un modelo diferencial al actual respecto a la vacunación, al cual ha denominado “Estrategia de inmunización Intercultural”. La inmunización no comienza con la inoculación de una vacuna. Las pautas alimenticias, las formas de vida, el tratamiento de enfermedades previas, entre otros asuntos, forman parte del elenco de acciones y comportamientos que ayudan a prepararnos mejor ante una enfermedad o un virus. Menciona el documento que “no se trata sólo de la vacunación. La estrategia de inmunización intercultural va más allá porque, aún en el mejor de los escenarios futuros, la aplicación de las vacunas no resolverá en forma total los desafíos que impone el virus”.

El informe resalta que la velocidad de vacunación no es la ideal por diversos motivos, por lo cual, necesariamente deben mantenerse y en su caso profundizarse otras acciones de protección.

El informe recomienda que al diseñarse e implementarse campañas de vacunación, debe considerarse que las instituciones de salud de los Estados y organismos internacionales deben incluir programas y estrategias específicas para los pueblos indígenas.

Se requieren estrategias y campañas de vacunación con pertinencia cultural, que contemplen y respeten desde los idiomas locales hasta las dimensiones de salud propias de los pueblos y comunidades. Sin ello, es altamente probable que se fracase en la masificación de las vacunas.

Se debe incorporar a las autoridades, organizaciones y liderazgos indígenas en el diseño e implementación de las estrategias y campañas de vacunación, y considerar la autonomía territorial y las características de vida de los pueblos indígenas.

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