• Ambiental News-Miguel Á.

Plantó semillas en su comunidad y cambió el futuro comunal

+ Con el apoyo de WWF, una estudiante voluntaria se convirtió en motor del desarrollo


Oaxaca.- Blanca Sánchez Reyes estudiaba la secundaria cuando comenzó a trabajar como voluntaria en la Fundación para la Vida Silvestre (WWF por sus siglas en inglés). Era 2006 y se había lanzado un proyecto para conservar y restaurar la cuenca de las montañas de la Sierra Madre Sur, por lo que ella y sus amigos se involucraron en el monitoreo del agua del río y ayudaron a crear conciencia sobre cómo conservar el agua.


“Al principio nos divertíamos como jóvenes, pero conforme pasó el tiempo y entendimos los problemas, nos comprometimos”, recuerda Blanca. “Junto con algunos amigos, decidí estudiar algo relacionado con la conservación”.


Después de obtener su título en desarrollo rural, Blanca regresó a su pueblo natal, San Miguel Suchixtepec, donde creó, con el apoyo de WWF, la organización social Mbis Bin, que significa “semillas para plantar” en zapoteco, para trabajar con las comunidades para desarrollar soluciones locales para el manejo de los bosques, el suelo y el agua de una manera que beneficie a las personas. y naturaleza.


La historia de Blanca es parte de un movimiento más amplio que se ha arraigado en el paisaje Copalita-Zimatan-Huatulco (CZH) durante los últimos 15 años, descrito en un nuevo informe, que detalla las experiencias de WWF en la restauración del paisaje forestal en todo el mundo.

El paisaje CZH cubre más de 250 mil hectáreas y se extiende desde el nivel del mar hasta una altitud de más de 3 mil 500 metros. Contiene una amplia gama de hábitats, desde bosques nubosos a través de bosques templados de pinos y robles, hasta bosques secos tropicales y manglares, y una gran diversidad de especies.


Es igualmente rico en diversidad cultural, con gran parte del bosque bajo el control de las comunidades indígenas de las civilizaciones zapoteca y chontal pre-maya, pero en las últimas décadas, los bosques han sido talados para dar paso a la agricultura y han sido devastados por el fuego.


La pérdida de bosques tiene un efecto secundario: la cantidad y calidad del agua disminuyen y los suelos se erosionan, lo que socava los medios de vida de las comunidades locales. El cambio climático presiona aún más el suministro de agua, al tiempo que destaca la importancia de proteger y restaurar los bosques.


Esto es lo que WWF y la Fundación Gonzalo Rio Arronte (FGRA) se propusieron abordar en 2004, para garantizar que todos tuvieran suficiente agua limpia para satisfacer sus necesidades. Eso significaba trabajar en toda la cuenca hidrográfica, desde capacitar a los agricultores para usar el agua de manera eficiente, hasta restaurar árboles nativos alrededor de los cursos de agua y enseñar a las comunidades a monitorear la calidad del agua.


Con los años, el proyecto ha ayudado directamente a casi 6 mil 500 personas a mejorar su calidad de vida, e indirectamente benefició a más de 22 mil. Una de ellas es Matilde, madre de cinco hijos quien, Al igual que otros miembros de su comunidad, han dejado de usar prácticas de tala y quema para cultivar maíz, para ahora sembrar y cosechar café orgánico a la sombra de especies nativas de árboles. Además de ser mejor para el medio ambiente, este café especializado alcanza un precio más alto: 65 pesos por kilo, en comparación con los 30 pesos que pagan por el café convencional.


“El café de sombra tiene un sabor diferente y a la gente le gusta y podemos venderlo mejor”, dice.


Además de café, Matilde comenzó a cultivar vainilla como parte de una cooperativa con otras cinco mujeres. Originaria de México, la vainilla crece en vides largas que se enroscan alrededor de los árboles, produciendo un cultivo de alto valor en un área pequeña. Después de dos años, las viñas de Matilde han crecido hasta 140 metros y pronto deberían estar listas para la cosecha.


¨La vainilla nos ayudará a mantenernos a nosotros mismos y a los jóvenes. Mi hijo regresa de la ciudad para trabajar con nosotros, ve que hay un futuro aquí”, concluye Matilde.

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