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¿Qué es el abandono de personas?


Pláticas jurídicas

con Miguel Ángel Gutiérrez Tortosa

Definitivamente, no nos referimos a abandonar a un novio o una novia por un desenlace amoroso que llegó a su fin, sino al abandono de personas como una figura delictiva en la que el sujeto activo del ilícito, desampara a alguna persona menor de edad o a un adulto que se encuentra desvalido o tal vez discapacitado, física o mentalmente. Esto, quizá ante la sociedad sólo podría representar un acto de falta de caridad o de carencia humanitaria; no obstante, para la ley penal se trata de un delito que atenta contra los bienes jurídicos más preciados, y muchas veces en detrimento de personas que en teoría se deberían considerar seres queridos.

Puede ser que con motivo de la consumación del abandono de una persona en las condiciones que se señalan, existan otro tipo de consecuencias legales que sean consecuencia de dicho desamparo. Nuestra legislación penal establece algunos aspectos de relevancia al respecto, como el eventual incumplimiento de la obligación alimentaria bajo el pretexto de una supuesta insolvencia económica, omisión de auxilio cuando una persona atropella automovilísticamente a un peatón. En este supuesto, con independencia del delito de lesiones también se configuraría el de abandono de personas por no prestar cuidado o auxilio a quien haya resultado lesionado, y en su lugar se dé a la fuga después del suceso delictivo.

Puede ser que este delito (sólo en apariencia), sea un tanto novedoso dentro de nuestro marco jurídico; sin embargo, en otras latitudes y en otras épocas, este tipo de conductas antijurídicas ya habían sido sancionadas desde hace muchos siglos, sobre todo en el continente europeo. En nuestro país esté tipo de delito ha sido contemplado desde hace muchas décadas.

Partiendo del supuesto de que los bienes jurídicos protegidos por el Estado lo son primordialmente la salud y la integridad física de las personas, así como la propia vida humana, los efectos de este ilícito pueden ser de carácter temporal, cuando la ausencia de ayuda o la protección requerida por la víctima se da en forma eventual o interrumpida; o dé en forma permanente, en caso de que el abandono sea definitivo y cuyo resultado sea precisamente el deterioro.

El supuesto del abandono de hogar puede llegar a constituir este delito, cuando el cónyuge sujeto de abandono se encuentre incapacitado y dependa de esa tercera persona para su subsistencia o cuidados de salud. Por cuanto hace al abandono de niños y de personas enfermas, para ser responsable del delito no hace falta acreditar ninguna calidad especial, más que dicho ente delictivo tenga la obligación de cuidado o de tutela de la persona abandonada.

Como podrá notarse, el común denominador en este delito lo constituye el hecho de dejar de brindar la protección, cuidado, manutención o auxilio a alguien que por su condición de insuficiencia, edad o estado de salud, es abandonada de manera dolosa por quien tenga la obligación de hacerse cargo o de responder por la integridad de dichas personas. Situación que no acontecería, por ejemplo, con un hijo mayor de edad, en pleno goce de salud, de sus facultades físicas y mentales y con un trabajo bien remunerado con el cual pueda satisfacer sus principales necesidades económicas.

Nos leemos la próxima semana amigos.

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