• Ambiental News-Miguel Á.

Receta mágica para motivarse


Isaac Gómez-Mercado


Lo que nos caracteriza a los emprendedores sin duda son la pasión y la energía con la iniciamos este trayecto. Motivaciones que tienen que ver más con el salario emocional que con dinero; queremos cambiar al mundo, pero ¿cómo mantener la motivación en un planeta lleno de incertidumbre?

La realidad es que no hay una receta mágica para lograrlo; la receta la escribes tú. No se trata de reinventar el hilo negro sino de tomar lo que más te acomode y generar tu propia estrategia de motivación. Algunas ideas para iniciar:

Toma agua

Podrás no tener la respuesta, pero nunca podrás no tomar agua. El agua es vida y es básicamente el 65 por ciento de nosotros. Si reducimos esa cifra tan solo un 1 por ciento, puede que presentemos cansancio, dolor de cabeza y fatiga, y que reduzcamos nuestra productividad hasta un 12 por ciento. Un cerebro hidratado es un cerebro que piensa mejor.

Encuentra tu terapia

El estigma de ir con el terapeuta sólo cuando te rompen el corazón se ha acabado. Hoy en día la terapia es para quien quiere resolver sus problemas y ser mejor persona, liberar el acumulado de estrés, conocerse mejor, etc. Corre, carga pesas, pinta, moldea... Encuentra tu terapia, esa fuga, esa liberación, e invierte productivamente tu energía.


No al positivismo tóxico

Aunque socialmente castigado, el fracaso es algo necesario para recordarnos por qué hacemos lo que hacemos. En un país donde el 75 por ciento de los emprendimientos fracasa en sus primeros dos años, deberíamos ya hablar del fracaso como un aprendizaje y no como una calamidad. No todo tiene por qué estar o salir bien. Si te dicen lo contrario, corre y cuéntaselo a quien más confianza le tengas. Fallar es necesario, y llorar es un derecho. La clave está en aprender a llorar y al día siguiente levantarte y seguir. Resiliencia le llaman.

Descansa

Nos educaron bajo la premisa de que el tiempo es dinero. Y no hay nada más falso que eso. Una mente fresca y descansada piensa mejor. Aprende a decir BASTA, a tomar siestas y a ser constante con las horas de despertar y de dormir.


Disciplina mata inteligencia

Roma no se construyó en un día, y tu emprendimiento tampoco lo hará. Para desarrollar un hábito hace falta repetir la misma acción durante al menos 21 días seguidos; es decir, se trata de ser constantes en lo que hacemos cada día para lograr nuestra meta. La disciplina dictará esa constancia a través de metas realistas, metas que sí podamos cumplir. Si quieres leer un libro por semana, inicia por leer una página diaria. 21 días después ya no será una sola página y ya habrás desarrollado el hábito de la lectura.

Crea, construye y suma. Pero sobre todo, disfruta tu receta.

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