• Ambiental News-Miguel Á.

Se acelera la extinción de especies en el mundo, advierte informe sobre la biodiversidad

+ La abundancia promedio de especies nativas se ha reducido en 20 por ciento desde 1900; más del 40 por ciento de anfibios, casi el 33 por ciento de los corales formadores de arrecifes y más de un tercio de mamíferos marinos están amenazados 


La naturaleza disminuye a nivel mundial a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad, y la tasa de extinción de especies se acelera, por lo cual ahora es probable que se produzcan graves impactos en las personas, advierte un informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), cuyo resumen fue aprobado en la Plenaria realizada en París.

“La abrumadora evidencia de la Evaluación Global de IPBES, de una amplia gama de diferentes campos de conocimiento, presenta un panorama siniestro”, afirmó Robert Watson, presidente de IPBES.

“La salud de los ecosistemas, de los cuales dependemos nosotros y todas las especies, se deteriora más rápidamente que nunca. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo”.

El Informe también indica que aún no es demasiado tarde para marcar la diferencia, pero sólo si se comienza ahora en todos los niveles, desde el local al global, añadió. 

Por medio del 'cambio transformador', la naturaleza aún se puede conservar, restaurar y utilizar de manera sostenible, lo que también es clave para alcanzar la mayoría de los objetivos globales. “Por cambio transformador, nos referimos a una reorganización fundamental de todo el sistema a través de factores tecnológicos, económicos y sociales, incluidos paradigmas, metas y valores”.

Los Estados miembros del Plenario de la IPBES reconocieron que el cambio transformador recibirá la oposición de aquellos con intereses en el status quo, pero dicha oposición puede superarse por el bien público, agregó Watson.

El Informe de evaluación global de la IPBES sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas es el más completo que se haya presentado. Compilado por 145 autores expertos de 50 países durante los últimos tres años, con aportes de otros 310 autores, el Informe evalúa los cambios en las últimas cinco décadas, proporcionando una imagen completa de la relación entre el desarrollo económico y sus impactos en la naturaleza. También ofrece una gama de posibles escenarios para las próximas décadas.

Basado en la revisión sistemática de alrededor de 15 mil fuentes científicas y gubernamentales, el Informe también se basa en el conocimiento indígena y local, en particular al aborrdar temas relevantes para los pueblos indígenas y las comunidades locales.

“La biodiversidad y las contribuciones de la naturaleza a las personas son patrimonio común y la 'red de seguridad' que sustenta la vida más importante de la humanidad, pero esa red de seguridad está casi al límite”, señaló Sandra Díaz, de Argentina, quien copresidió la evaluación con Josef Settele, de Alemania, y Eduardo S. Brondizio, de Brasil y los Estados Unidos. 

El Informe encuentra que alrededor de un millón de especies de animales y plantas están amenazadas de extinción, muchas en décadas, algo nunca antes visto en la historia. 

La abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres se ha reducido en al menos un 20 por ciento, desde 1900; más del 40 por ciento de anfibios, casi el 33 por ciento de los corales formadores de arrecifes y más de un tercio de mamíferos marinos están amenazados. 

Aunque el panorama es menos claro para los insectos, la evidencia disponible respalda una estimación tentativa de que el 10 por ciento está amenazado. Al menos 680 especies de vertebrados se habían extinguido desde el siglo XVI y más del 9 por ciento de todas las razas domesticadas de mamíferos utilizados para la alimentación y la agricultura se habían extinguido en 2016, con al menos mil razas más amenazadas.

“Los ecosistemas, especies, poblaciones silvestres, variedades locales y razas de plantas y animales domesticados se han reducido, deteriorado o desaparecido. La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo más pequeña y cada vez más deshilachada”, sentenció Settele. “Esta pérdida es resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todo el mundo”.

Los autores han clasificado los cinco impulsores directos del cambio en la naturaleza con los mayores impactos globales relativos hasta el momento:

  1. cambios en el uso de la tierra y el mar; 

  2. explotación directa de organismos; 

  3. cambio climático; 

  4. contaminación, y,

  5. especies exóticas invasoras.

El Informe señala que, desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en 0.7 grados Celsius, y el cambio climático afecta a la naturaleza desde el nivel de los ecosistemas hasta el de la genética, y se espera que los impactos aumenten en las próximas décadas.

El Informe también encuentra que los objetivos globales para conservar y usar de manera sostenible la naturaleza y lograr la sostenibilidad no se pueden cumplir con las trayectorias actuales, y los objetivos para 2030 y posteriores sólo pueden alcanzarse con cambios transformadores en los ámbitos económico, social, político y tecnológico. 

Las tendencias negativas actuales en la diversidad biológica y los ecosistemas socavarán el progreso hacia el 80 por ciento (35 de 44) de las metas evaluadas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, relacionadas con la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades, el clima, los océanos y la tierra (ODS 1, 2, 3, 6, 11, 13, 14 y 15). Por lo tanto, es evidente que la pérdida de biodiversidad no es solo un problema medioambiental.

Otros hallazgos notables del Informe incluyen:

  • Tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y aproximadamente el 66 por ciento del medio marino han sido alterados significativamente por acciones humanas. 

  • Más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75 por ciento de los recursos de agua dulce se dedican ahora a la producción agrícola o ganadera.

  • El valor de la producción de cultivos agrícolas ha aumentado aproximadamente un 300 por ciento desde 1970; la extracción de madera en bruto ha aumentado un 45 por ciento y ahora se extraen aproximadamente 60 mil millones de toneladas de recursos renovables y no renovables en todo el mundo cada año, habiéndose casi duplicado desde 1980.

  • La degradación de la tierra ha reducido la productividad del 23 por ciento de la superficie terrestre mundial, por lo que alrededor de 577 mil millones de dólares en cultivos mundiales anuales están en riesgo de pérdida de polinizadores, y entre 100 y 300 millones de personas corren un mayor riesgo de inundaciones y huracanes debido a la pérdida de hábitats costeros y protección.

  • En 2015, el 33 por ciento de las poblaciones de peces marinos se capturaron a niveles insostenibles; el 60 por ciento se pescó de manera máxima y sostenible, y solo el 7 por ciento se extrajo a niveles inferiores a los que se pueden pescar de manera sostenible.

  • Las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992.

  • La contaminación plástica se ha multiplicado por diez desde 1980; entre 300 y 400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos industriales se vierten anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 ‘zonas muertas’ oceánicas, con un total de más de 245 mil kilómetros cuadrados, una extensión mayor que la del Reino Unido.

  • Las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050 y posteriormente, en todos los escenarios, excepto aquellos que incluyen el cambio transformador, debido a los impactos proyectados del aumento del cambio de uso de la tierra, la explotación de organismos y el cambio climático.

El Informe también presenta una amplia gama de acciones ilustrativas para la sostenibilidad y vías para lograrlas en y entre sectores como agricultura, silvicultura, sistemas marinos, sistemas de agua dulce, áreas urbanas, energía, finanzas y muchos otros. 

Destaca la importancia de adoptar una gestión integrada y enfoques intersectoriales que tomen en consideración las compensaciones de la producción de alimentos y energía, la infraestructura, la gestión del agua dulce y costera y la conservación de la biodiversidad.

También identifica como un elemento clave de políticas futuras más sostenibles, la evolución de los sistemas financieros y económicos globales para construir una economía global sostenible, alejándose del paradigma limitado de crecimiento económico.

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