• Ambiental News-Miguel Á.

Vivir con coronavirus


En las últimas décadas se han presentado innumerables sucesos desafortunados en todo el mundo, algunos mas lamentables que otros, guerras civiles, lucha política, guerras mundiales, enfermedades, todo lo que hemos experimentado nos guste o no, sin duda nos ha hecho mas fuertes.

La pandemia de la COVID19, se suma a sucesos dolorosos que hemos padecido a nivel mundial, no tan solo por sus efectos devastadores en muchas familias, sino porque nos ha mostrado a los seres humanos tal y como somos, ha venido a romper paradigmas que se tenían en torno a la economía, a las amistades, a la familia, a la actividad laboral, al interés y uso del dinero, al uso de la tecnología, así como múltiples efectos que a ninguno de los lectores les será ajeno.

En un padecimiento como este, de nada sirve tener recursos económicos, la enfermedad enfrenta al ser humano en condiciones extremas a una cama de hospital con una realidad cercana a la muerte o a la muerte misma y se tiene como único recurso, la condición general de salud que se tenga de nacimiento o la que se haya ganado o perdido a lo largo de la vida, por supuesto, en aquellos casos en que se tenga acceso a un sistema de salud.

Existen voces, afortunadamente las menos, que aseguran que el padecimiento no existe, imaginan quizá, que se trata de un invento del poder, de los gobiernos o de algún ente que pretende dominar al mundo y hasta se han hecho fiestas COVID19, en distintos rincones del mundo.

Respeto el derecho a disentir de las ideas, en lo que no estoy de acuerdo es la enorme irresponsabilidad de declararse inmune a un virus cuyos efectos fatales están demostrados a nivel mundial y por supuesto en nuestro país con poco mas de 44,000 muertos hasta el momento.

Ha sido evidente lo que las autoridades sanitarias a nivel mundial han venido insistiendo en los últimos meses y la realidad que vivimos o vemos a nuestro alrededor, con niveles significativos de caída en la producción de bienes y servicios que ha generado la paralización de actividades y que está impactando en la economía familiar y personal de todas y todos los mexicanos.

Los efectos de la devastación económica en nuestro país se verán en los próximos meses y según los especialistas ante la falta de una política económica contracíclica que se eche a andar desde la rectoría económica nacional, la recuperación nos llevará algunos años.

Hablar de 44,000 muertes, tiene implicaciones de manera conservadora para más de cuatrocientas mil personas en su entorno familiar y a más de cuatro o cinco millones de personas en su círculo cercano.

Lo anterior, por supuesto, si consideramos nada mas, las cifras que ha generado de manera oficial el Gobierno Mexicano, sin embargo, existen indicios que pueden llegar a generar una conclusión lamentable, de que el número de víctimas mortales de la pandemia en México es muy superior. Uno de estos indicios o quizá el más relevante de considerar es el dicho del propio vocero del Gobierno Federal para este tema y que en algún momento de sus innumerables declaraciones públicas en torno al problema, señaló el pasado 8 de abril, que “la epidemia es ocho veces mas grande” de lo que se veía hasta ese momento.

No resulta alentador ver las cifras oficiales y pensar que es 8 veces mayor la cifra no tan solo de contagios, sino de muertes en nuestro país.

Es difícil pensar que, en este escenario, alguien de nuestro círculo cercano, esté siendo productivo, no hay dinero y quien lo tiene, espera ver cómo se desarrollan los próximos meses para saber si lo invierte o lo gasta de alguna manera, el dinero está escaso, no lo tienen ni el Gobierno Federal ni los Gobiernos Estatales, y muchas de las empresas que conozco que aún siguen trabajando, tienen un nivel de gasto mínimo, evitando generar inversiones, en muchos casos manteniendo menor número de personal o pagando un porcentaje del salario, es decir, no se han dado condiciones en lo que va del año 2020, para generar riqueza.

En consecuencia, en la economía de millones de familias en México se tienen deudas, hay falta de liquidez, poca capacidad de gasto y ya en millones de casos, a nivel personal, de familia cercana, parientes, amigos, conocidos, con un padecimiento que está afectando la calidad de vida de todas y todos, un padecimiento que ha incrementado los niveles de ansiedad, que ha generado lamentablemente defunciones y secuelas en la salud de muchas personas. La nueva normalidad, nos mantiene lejos de los escenarios que vivíamos y las expectativas que teníamos a finales de 2019 para el futuro, ya nada volverá a ser igual.

Como toda experiencia de vida, muchas personas solo entienden el alcance de la gravedad, hasta que viven el padecimiento o la muerte de un familiar cercano, de un amigo o de alguien que les importe, si no es así, todo es risa y diversión.

Vivir con Coronavirus es una lamentable experiencia de vida que nos llena de tristeza pero nos debe dar mucha fuerza para vivir de la mejor manera posible el tiempo por venir, buscar ser creativos, refrendar lazos de unión familiar y de amistad, desligarse de personas tóxicas, rechazar la violencia, evitar el odio y el rencor, y normalizar la fraternidad y solidaridad para la subsistencia para un nuevo comienzo.

Mtro. Antonio Horacio Gamboa Chabbán

Director General de Evidens, S. C.

Presidente del Colegio de Abogados de América Latina (COTAL), A. C.

antonio.gamboa@evidensmexico.com

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